Entre pesimistas y optimistas

agosto 15, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El matiz que hay en Honduras en los actuales momentos es de pesimismo por un lado, pero hay un amplio sector que no se ha dejado vencer por el bajo nivel de autoestima y no son pocos, son la mayoría de hondureños que se han ubicado en el nivel superior de la autoestima y no escatiman en dar testimonios de sus experiencias, en las que entre bajas y altas han trabajado mucho para salir adelante y lo están logrando. El mundo está lleno de optimistas y pesimistas; el político inglés Winston Churchill dijo que el pesimista se queja del viento, mientras el optimista espera que cambie, el pesimista ve la dificultad en cada oportunidad, el optimista ve la oportunidad en cada dificultad.



Diferenciar entre un optimista y un pesimista es cuestión de actitud, hay personas que en medio de las dificultades no bajan su ánimo y se enfocan en emprender una acción, hacen que las circunstancias trabajen de su lado y poner todo el espíritu en sentido positivo. Todo depende de la actitud mental para permitir que el estado de ánimo se nos convierta en una tormenta que nos agobie y nos acobarde, confiando en que después de toda tormenta siempre sale el sol, y que el astro rey es benevolente y alumbra para todos.

Muchos hondureños creen que solo en EEUU podrán vivir mejor que en Honduras, porque quienes lograron ubicarse en cualquier ciudad de aquel país les han dicho que cualquier cosa allá es mejor que lo poco que tienen aquí. Y esto es bastante relativo, porque el solo hecho de vivir fuera de la tierra nuestra, lo llena a uno de infelicidad, ya que ganar dinero para satisfacer las necesidades no siempre colma a la persona para sentirse feliz. Hay que explicarse porqué en Honduras viven miles de extranjeros procedentes de países suramericanos, europeos, asiáticos y norteamericanos, que dejaron sus países avanzados, donde casi todos los problemas están resueltos y decidieron en algún momento establecerse en Honduras. Muchos de ellos vinieron como turistas o a realizar trabajos a nuestro país y se quedaron encantados de Honduras, al grado de hacerla su segunda patria.

Conviene hacer algunas reflexiones sobre este cariño que miles de extranjeros le han tomado a Honduras, como para quedarse a vivir aquí. ¿Por qué entonces hay muchos hondureños queriendo salir del país, aduciendo inseguridad y falta de oportunidades de empleo? En efecto, tanto la inseguridad como el desempleo son dos de los problemas que vuelven incierta la vida en Honduras, pero si todos los extranjeros que abandonaron el estado de bienestar que tenían en sus países, decidieron quedarse en nuestro país, es porque aprecian las bondades hondureñas que incitan a quedarse y vivir aquí.

¿Será que los extranjeros son más optimistas que los hondureños? Ese dicho de Churchill de que el pesimista se queja del viento, mientras que el optimista espera a que cambie, indica que todo es asunto de actitud, es una postura ante la vida, ante la cual la mejor actitud es tener un espíritu de superación. El pesimista por lo general es el que prefiere no hacer nada, temeroso de que todo le salga mal y que su mejor opción es cambiar de país, irse a otro lugar donde pocos o nadie lo conozcan para vivir de lo que le salga.

Hay optimistas que se preparan lo mejor que pueden en el suelo patrio y hasta entonces salen a otro país en busca de mejorar lo que han logrado en la tierra hondureña. Entristece oír a compatriotas cuando se suman a las caravanas de migrantes, diciendo que prefieren exponerse a los riesgos que se deben afrontar en la larga travesía que implica caminar desde Honduras hasta EEUU, desde ser asaltados y asesinados por bandas criminales, ahogarse en cualquiera de los ríos que existen en las fronteras hasta ser víctimas de las fieras y serpientes que hay en los desiertos.

Dicho todo esto, tomando en cuenta que solo son unos miles de compatriotas los que creen que lo mejor para ellos está en abandonar el país, y siendo que la mayoría de hondureños estamos luchando contra toda clase de adversidades e incomprensiones, incluso contra las desventajas que crea el sector oficial en contra de los que producimos fuentes de trabajo, vemos que los hondureños somos mayoritariamente optimistas porque somos la inmensa mayoría los que creemos que el mejor horizonte para nosotros está aquí.

Puede ser que el carácter de más de 8 millones de hondureños, que seguimos aquí, aferrados al suelo patrio, enfrentados al mundo real que nos rodea, aunque está lleno de problemas, es el de los luchadores permanentes, auténticos gladiadores que no nos dejamos amilanar por nada ni nadie, ni siquiera por los gañanes de baja estofa que viven solo dañando a Honduras, destruyendo todo lo que encuentran a su paso. Ni siquiera eso nos vuelve pesimistas, porque los optimistas nacimos con alma de acero, como para que las hachas oxidadas nos quieran hacer daño.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 15 de agosto de 2019.

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