Entre pasteles y glotones

septiembre 4, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Honduras es un país de enormes posibilidades si se brega duro, poniendo los pies políticamente sobre la tierra, con estrategias de país y no de agrupaciones u organizaciones, que en su labor de coadyuvar con los operadores de justicia, algunas veces imputan juicios incorrectos contra las instituciones de derecho público como son los partidos políticos, que de acuerdo al sistema democrático, son los que ostentan la mayor representatividad del pueblo hondureño.



El proceso de selección de los integrantes de los nuevos entes electorales, CNE y TJE, igual que el Registro Nacional de las Personas, se ha desarrollado siguiendo los procedimientos parlamentarios conforme lo establecen las leyes hondureñas. Habiéndose efectuado la selección de los profesionales que se sometieron a las pruebas, conforme el criterio de una comisión integrada por diputados de todos los partidos políticos, se ha seleccionado a personas de figuración fresca, con una formación académica muy respetable, con una conducta ciudadana limpia, que no admiten una descalificación en forma antojadiza como se ha pretendido hacer.

Calificar de “reparto de pastel” este proceso de selección, que ha seguido todos los pasos del procedimiento parlamentario, no corresponde a una organización que se precie de coadyuvar sin más interés que el de procurar que Honduras camine por la senda democrática, sin imponer sus criterios como si fueran la voz suprema que debe ser acatada en forma obligatoria. ASJ es una organización importante que actúa como una especie de centinela, que vela porque los sectores representativos de la nación actúen conforme la sociedad demanda: que los partidos políticos respondan a los intereses del país. Hasta aquí es respetable el papel de ASJ y demás organizaciones similares, pero como toda función tiene un límite y de esto no escapa ASJ, sus miembros deben recordar que los partidos políticos en su condición de instituciones de derecho público tienen sus derechos. Los partidos son entidades políticas, y siempre que no transgredan las leyes, están debidamente facultados para celebrar acuerdos, para llevar adelante sus propósitos.

El proceso de selección de los integrantes de los organismos queda en las funciones del Poder Legislativo, formado por diputados de todos los partidos; nadie puede discutir la majestuosidad soberana del Congreso nacional, ninguna organización puede incurrir en el aspaviento de creerse que puede dictarle pautas al poder legislativo en la realización de un proceso de selección. Cuando ASJ califica el proceso de “reparto de pastel”, pierde la perspectiva de sus facultades reales como organización de sociedad civil. Los partidos políticos tienen todo el derecho a buscar que sean ciudadanos profesionales de sus membresías, los que integren esos organismos, que en el fondo son entes políticos.

Hay que aclarar las aguas de una vez por todas, las organizaciones de sociedad civil al pretender erigirse como organismos con capacidad para poner y quitar las trancas en todos los asuntos del país, cometen un grave error, porque Honduras es un país de leyes, que aunque algunos no lo quieran aceptar, somos un Estado de derecho, y los partidos políticos en el sistema democrático son las entidades de derecho público que ostentan la representatividad popular. Desconocerles o negarles sus derechos a los partidos políticos, solo corresponde a los tribunales de justicia, cuando sus autoridades o sus miembros fueran denunciados o acusados de violar las leyes en desmedro del interés público.

Los partidos políticos son las entidades que sostienen la convivencia en libertad, y a pesar de los errores que cometen algunos de sus miembros, son las instituciones que nos permiten a los ciudadanos que podamos desplegarnos en libertad como sujetos con derechos y obligaciones en la vida pública. Pretender hundirlos en el desprestigio por la obsesión de demostrarse que como organizaciones de sociedad civil son tan o más poderosas que los partidos políticos, es la ruta que escogieron ciertas agrupaciones sociales en Venezuela que contribuyeron a que un mesías se entronizara en el poder, destruyendo la democracia en aquel país.

Por lo general es la izquierda la que hace este juego de doble rasero, de erigirse en calidad de jueces que condenan todo aquello que no se hace como ellos lo quieren. Dentro de las organizaciones de la sociedad civil hay personas que demuestran una obsesión ilimitada por jugar un protagonismo excesivo, que nunca pudieron lograr en un partido político. Y ahora, desde una organización, actúan como jueces implacables, exigiendo que sus criterios deben ser escuchados a pies juntillas.

No deben creerse eso, deben saber que la única que puede poner trancas es la ley. Y mientras los partidos políticos hagan las cosas conforme a la ley, se les puede criticar, pero quienes lo hagan no deben creer que están por encima de la misma ley.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 4 de septiembre de 2019.