Entre lo correcto y lo incorrecto

febrero 19, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El protocolo de tratamiento que el personal de Salud Pública dio a la primera persona que se presentó como sospechosa de estar contagiada con el coronavirus, fue absolutamente correcto, tal como lo indican las normas de la OMS. Si hubo algo incorrecto en el instante de recibir a la compatriota fue el comportamiento indebido que observaron los reporteros y camarógrafos de todos los medios que le dieron cobertura. Y si hay una falla en Salud Pública que debe ser criticada es la infidencia atribuida a algún empleado o funcionario del ramo que se saltó las trancas de la discrecionalidad que debió haberse mantenido.



Es evidente que los responsables de los medios de comunicación no hemos entendido la magnitud de la amenaza que constituye el avance de una epidemia que se ha propagado desde China a muchos países del mundo y que a estas alturas, al no existir la vacuna que según los expertos tardará más de un año en ponerse al alcance de la humanidad, como lo ha advertido la OMS, el coronavirus es un peligro real, especialmente para las personas adultas que padecen enfermedades crónicas.

Los medios informativos podemos prestar un servicio valioso en la construcción del cerco sanitario que no es más que el estado de conciencia que debemos tener las personas para evitar el contagio. Los medios de comunicación somos la base para llegar a millones de personas, por medio de nuestros espacios que ven los sectores de la sociedad para informarse o entretenerse, y en estos podemos aportar una mensajería amplia que explique las formas de contagio, las medidas de prevención y qué hacer cuando se sienten los síntomas de la epidemia.

Cuando surge un caso de sospecha de contagio, debe otorgarse al personal de salud o del hospital, toda la amplitud para que actúe, sin interferencias de ninguna manera. La estampida de reporteros y camarógrafos que se observó ayer persiguiendo el operativo de salud que recibió a la compatriota, es un espectáculo que no debe repetirse. En primer lugar, porque como nunca se sabe en el primer momento si una persona está contagiada, lo correcto es que el personal de salud o del hospital proceda sin tener ninguna clase de intromisiones de gente que desconoce los protocolos de salud.

Ponemos el primer caso acontecido la semana pasada en Costa Rica, en que un joven que regresó de China sin evidenciar los síntomas de la epidemia aparentemente contagió a un familiar, y al ser advertidas las autoridades costarricenses de salud procedieron a aislar a toda la familia en su casa, por el tiempo que establecen las normas de la OMS. Fíjense bien, no los aislaron en un hospital, los confinaron en cuarentena en su propia casa, en la que permanecen totalmente incomunicados. No hubo desorden ni hubo escándalo por parte de la televisión o de los periódicos y hasta el momento no se confirma si en efecto es el primer caso de contagio de coronavirus en Costa Rica porque como este proceso lleva un período de hasta dos semanas, será hasta entonces cuando las autoridades confirmen o desmientan el posible contagio.

Los hondureños tenemos que seguir al pie de la letra los patrones de comportamiento ante la amenaza de esta epidemia peligrosa; los reporteros de todos los medios no deben actuar con la mentalidad futbolera de perseguir un operativo como el de ayer, como si fuera una noticia común, como si el posible contagiado es una primicia a la que hay que pescar a como dé lugar, incluso a costa del riesgo de contagiarse por la aproximación, porque acercarse a un posible contagiado por el coronavirus convierte a cualquier persona en otro sospechoso más al que hay que aislar por prevención obligada.

El protocolo de salud, como se hizo ayer fue correcto, conforme lo establecen las normas de la OMS para el caso del coronavirus, siguiendo la experiencia como se está haciendo en China y en todos los países donde el coronavirus ha cobrados muchas víctimas. Lo incorrecto fue el proceder de los reporteros y camarógrafos de los medios noticiosos, que fueron los responsables del espectáculo, si así se le quiere llamar. Un caso de contagio debe ser cubierto a la distancia prudente, evitando la aproximación.

Lo único reprochable del operativo de ayer, aparte de la lamentable infidencia de alguien de la misma Secretaría de Salud, en el momento que se atendía a la persona sospechosa de contagio, fue la aparición de un alto funcionario del ramo sin usar la mascarilla obligatoria, que es un deber ineludible como lo exigen las normas. Con su proceder, este funcionario desdijo su condición de profesional de la medicina al contravenir el protocolo obligado en una circunstancia seria como es la epidemia del coronavirus. Por lo tanto, merece ser apartado del ramo porque al no cumplir las reglas es un mal ejemplo.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 19 de febrero de 2020.