Entre la geopolítica y la manipulación

mayo 14, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Nos ha dejado perplejos la declaración del señor Patrick Ventrell del Departamento de Estado del gobierno de EEUU, cuando le resta importancia a la inundación de vacunas chinas y rusas en el istmo centroamericano, donde las vacunas de EEUU solo son mencionadas pero no llegan de ninguna forma, siendo que la Pfizer y la Moderna, son las mejor certificadas al haber pasado por la aprobación de la FDA que es el protocolo más estricto en la regulación de fármacos. Si el mundo está ansioso por tener las suficientes vacunas, los hondureños estamos desesperados con la desventaja que por nuestra limitación de recursos no podemos competir con los países que tienen capacidad para pagarles por adelantado a las farmacéuticas.



Que Patrick Ventrell se sacuda el hombro al decir que EEUU no acude a la geopolítica o a la manipulación que hacen los chinos y los rusos facilitando la adquisición de sus vacunas a El Salvador, a Costa Rica, México y otros países, mientras desde EEUU invitan a los que puedan ir a vacunarse a Miami, a Nueva York y Houston, es un tratamiento que resiente, no solo en las autoridades, sino en la gran mayoría de los hondureños, que somos simpatizantes de EEUU por su sistema democrático que sigue siendo el más admirado del planeta. Pero cuando su gobierno nos relega a la suerte de quedar a expensas de las vacunas de China y Rusia, nos pone a pensar que EEUU no nos da un tratamiento justo, el que corresponde a un buen aliado, que le brinda hospedaje para que desde nuestro país opere la base militar más importante en el istmo para salvaguardar los intereses norteamericanos. Además, Honduras se ha convertido en el gran muro de contención del narcotráfico para evitar que las drogas tengan paso libre hacia el norte, algo que nos resulta muy costoso, porque ahora buena parte de ese producto se queda circulando en nuestro territorio.

El gobierno hondureño está llevando una política diseñada para reducir cada vez la inmigración ilegal que se desplaza en caravanas, y lo hace con recursos y esfuerzo propio, a costa de una factura política que puede ser muy cara en el momento de las elecciones. Nada de esto parece ser importante para los Estados Unidos, esté quien esté en el gobierno, el mejor botón de muestra es la afirmación de Patrick Ventrell, mirando por encima del hombro, al decir que EEUU no acude a la geopolítica y la manipulación que otros usan para ganarse la simpatía entre los pueblos centroamericanos. A esta afirmación desdeñosa y arrogante del funcionario del departamento de Estado cabe aplicarle el refrán español que tiene validez desde varios siglos: HECHOS Y OBRAS SON AMORES Y NO BUENAS RAZONES.

Quienes están teniendo más influencia sobre Honduras y demás países son las potencias más alejadas del continente, que llegan con un hambre desmedida por estar cerca de las barbas del Tío Sam, aunque lo nieguen. China y Rusia están hoy más cerca de una zona que tradicionalmente había sido el traspatio de EEUU, pero que en la medida que son gobernadas por regímenes populistas de izquierda encuentran acomodo en Rusia y China, especialmente cuando están en situaciones apremiantes y encuentran la mano amiga de los rusos y los chinos, y como en la vida todo se rige por los intereses, los países latinoamericanos que tradicionalmente se sentían protegidos por EEUU, al sentirse olvidados terminan por decantarse y cambiar su relación política y económica. Así pasó en Venezuela, en Nicaragua, y ahora en El Salvador. Y de paso, hasta el gobernante hondureño, que no obstante, haber estado trabajando para reducir el tráfico de drogas hacia EEUU, al sentir como una  bofetada la declaración de Patrick Ventrell, también ha decidido poner la vista en China.

Desde luego que tomar esta decisión no es muy fácil, porque en el ámbito de la geopolítica que habla Patrick Ventrell, nuestro país está atado a EEUU en las distintas áreas, más que el resto de los países centroamericanos, y no solo por la base de Palmerola, es más por asuntos económicos y de comercio. Podemos tener oficinas comerciales en China, en Rusia, en la India y en cualquier país, pero marcar distancia de EEUU como lo pretende hacer Nayib Bukele, para Honduras es como cuando el obrero se pelea con el patrón. Puede resultar chocante escuchar esta afirmación, pero es la realidad de la geopolítica hondureña, por la cual, EEUU más que cualquier otro país está obligado a prestarnos su concurso en este tiempo de pandemia.

De manipulación ni hablar, porque estando en la égida de EEUU, sabiendo que hemos sido su traspatio durante tantos años, es precisamente porque EEUU, además de su inmenso poder tiene una enorme habilidad política para inducirnos a lo que debemos hacer. Para muestra un botón: en el 2009, para cerrar el gravoso incidente político de aquel año, el Departamento de Estado envió al embajador Thomas Shannon, que obligó a todos los sectores a sentarse para firmar un acuerdo de concertación para salir del conflicto, y lo hizo a toda máquina, porque Thomas Shannon no tenía mucho tiempo, apenas unas horas para dedicarle al problema de Honduras, porque el avión lo esperaba para llevarlo a Brasil, donde le tocaba asumir la embajada de su país ante el gobierno populista de Lula Da Silva en Brasil, que es todo un continente respecto a Honduras.

Así que, de manipulaciones, mejor ni hablar porque somos entre todos, el país más manipulado del mundo. Y sin embargo, pareciera que no le importamos a EEUU ¡ni aún en los tiempos del coronavirus!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 14 de mayo de 2021.

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