Entre la alegría y la preocupación

junio 1, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El tema más tratado, argumentado, debatido y demandado en nuestro país es la reapertura de la economía, igual que está pasando en todo el mundo, porque como se sabe son las empresas las que generan la mayor cantidad de empleo, mientras que el gobierno en suma es un mediano empleador. En Honduras, la pandemia está en todo su apogeo, ni siquiera sabemos cuál es el pico, es decir, el tamaño real del contagio entre nuestra población, pero después de dos meses y medio de cuarentena el impacto del cierre de la economía ha dejado un desempleo que tiene a muchos hondureños dando el coletazo postrero, sin ingresos y sin dinero para comprar alimentos mucho menos para cubrir otras necesidades.



La integración de una comisión multisectorial formada por representantes del sector empresarial y una gama de organizaciones sociales y religiosas, para poner la mayor reflexión posible para reabrir la economía en forma gradual, es lo que puede considerarse como lo más inteligente para ir acercándose a la normalidad de la vida económica, con la reactivación de las empresas, los comercios y la generación de puestos de trabajo.

Reabrir la economía en este momento es una decisión de alto riesgo que el gobierno no la quiso asumir como autoridad, y con mucha razón, decidió que fueran la empresa privada y los distintos sectores de la sociedad los que asumieran la mayor cuota de responsabilidad, sabiendo el peligro que contrae tener a un conglomerado humano en las calles, en que inevitablemente las personas se mezclan unas con otras, y aunque se tenga un protocolo sanitario bien organizado, ejecutado y supervisado, siempre existe el riesgo del descuido en la realización de las actividades que da lugar al contagio. Si la gente que atiende en los comercios, igual que los clientes que acudan a ellos, no cumplen con rigor las medidas sanitarias tendremos un serio problema con el agravamiento del contagio. Los chilenos tuvieron un serio traspié, reabrieron la actividad económica en Santiago y a las dos semanas siguientes volvieron a cerrar la economía por el reavivamiento del contagio. En la capital peruana, Lima, ocurrió algo similar.

Reabrir la economía en estos momentos requiere de una gradualidad muy bien vigilada, y no queremos parecer pesimistas, porque nos dirán que pecamos de incongruentes siendo empresarios, que si no hay comercio abierto no hay contratación de publicidad en los medios que es nuestra fuente de ingresos. Estamos conscientes de eso, confesamos que estamos al borde de la penuria como muchas otras empresas que tienen muy pocos ingresos, pero tratamos de reflexionar y medir entre lo grave y lo peor. Escogemos lo primero, sabemos que la situación hondureña en lo sanitario y lo económico es grave. Pero sería peor si no pudiendo controlar la reapertura gradual de la economía se nos viniera una avalancha de contagio que obligue a las autoridades a extender una cuarentena por lo que resta del año.

Para no llegar a que una hecatombe así nos aplaste, todos debemos colaborar, poniendo nuestra mayor voluntad para cuidar nuestra salud en primer lugar y en general respetar la salud de los demás. Esta es la nueva mística con la que debemos caminar todos los días en la era «POSCOVID-19», saber que nuestra salud está en nuestras manos, que dependerá de nosotros mismos evitar ser víctimas de la propagación del coronavirus, lo cual implica atender al pie de la letra todas las medidas sanitarias, en primer lugar guardando la distancia física de por lo menos dos metros respecto de las demás personas, usar la mascarilla adecuada al estar fuera de nuestra casa, lavarnos las manos con jabón y agua a conciencia, y a medir bien todo lo que no debemos tocar.

Los dueños de negocios y empresas van con todas estas advertencias a esta nueva etapa de su vida empresarial, todas las medidas están puestas en la mesa, ellos y sus empleados deben conocerlas y aplicarlas, igual que los demás, pero como lo hemos repetido hasta la saciedad, si no se actúa con paciencia, con prudencia y con absoluta responsabilidad, la reapertura de la economía aunque en forma gradual puede ser una experiencia negativa que puede tener la costosa factura de volver a un cierre más extenso con una cuarentena de meses. Por supuesto que no quisiéramos que esto llegara a ocurrir, por eso hablamos en ese pretérito tan imperfecto para no querer llegar a la situación cuando la gente queda diciendo que no hubiera querido tal cosa, que si tal cosa se hubiese hecho de tal manera no hubiéramos llegado a tal extremo.

La medida de la reapertura gradual de la economía era inevitable ante la presión del sector empresarial, que es natural, es más en el fondo la respaldamos porque ni que fuéramos tontos de capirote para hacernos el harakiri queriendo un mundo empresarial cerrado, sin clientes y sin ventas, porque, entonces los medios tampoco viviríamos. Abogamos porque la reapertura inteligente, en la forma gradual como se planeó tenga éxito, en medio de esta tempestad viral.

Hagamos todos lo posible para que la reapertura consiga el objetivo deseado; que las empresas se reactiven, y que al cuidarnos todos observando las medidas sanitarias, no se frustre el aplanamiento de la curva de la pandemia que es la gran tarea en la que trabaja el sistema de salud, donde están arriesgando la vida miles de agentes sanitarios, entre médicos, enfermeras y auxiliares voluntarios, que son auténticos héroes en esta batalla no convencional.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 1 de junio de 2020.