Enfrentando el impacto económico

abril 2, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Los principales estamentos institucionales del Estado hondureño, Poder Ejecutivo y Poder Legislativo, han puesto toda su musculatura al servicio del país moviendo las palancas legales para aprobar un paquete de medidas que tienen como prioridad absoluta el rescate de la economía de las pequeñas y medianas empresas, que son los mayores empleadores en términos generales. Muchas de estas medidas tienen el claro objetivo de auxiliar de la forma más inmediata a los sectores que se estima son los más perjudicados por la pandemia. Pero, aunque esto sea bastante cierto, no menos cierto es que el rasero con que viene golpeando el coronavirus pega parejo, y no de forma selectiva, tanto en el aspecto sanitario como en lo social y lo económico.



Sin embargo, hay que ver con todo el espíritu optimista el ánimo institucional del país, la idea es favorecer a los sectores que mueven la economía en los niveles medios y bajos, aunque no puede dejar por fuera a las grandes empresas, que igual que todos sufren las consecuencias del frenazo económico que ha paralizado a todas las empresas. Aunque la prioridad es salvar vidas y de ser posible mantener el bienestar de las personas, todos tenemos que ser conscientes que las empresas no se podrán mantener por obra de magia. No todo se resuelve por la vía tributaria, porque en tiempos en que la economía está frenada y los mercados no funcionan, es muy poco o casi nada lo que se vende, y al no haber ingresos no hay forma cómo se puedan pagar las planillas de empleados.

Sufrimos una situación única en la historia del mundo, y Honduras es parte del mundo. En el momento que las empresas, por mucha voluntad que tengan los patronos y empleadores, de mantener la plantilla de trabajadores, al no generar ingresos, de nada servirán los estímulos tributarios si el flujo se irá reduciendo poco a poco al grado de estar a las puertas de la liquidación. Cuando las empresas nacen salen al mercado con todo el entusiasmo de crecer, de expandirse y poco a poco van contratando empleados para suplir los servicios con calidad al público. Una empresa que al inicio nace con 30 empleados y al cabo de los años tiene 5 o 6 veces más, no lo hace pensando que dentro de un tiempo despedirá a determinado personal. Pero como los empresarios no tienen una bolita mágica que les indique que dentro de tanto tiempo el país estará inmerso en una crisis, por lo que fuera, cuando llega el momento de una emergencia como la que estamos viviendo su responsabilidad social es salvar la empresa, no solo como plataforma de vida suya y de su familia, sino de la mayoría de las familias que han llegado a depender de esa empresa.

Si las medidas que concede el gobierno no sirven lo suficiente para que las empresas se sostengan, estas tienen que protegerse con sus propios salvavidas y uno de estos es reducir personal, de manera que con los ingresos que genere la empresa pueda subsistir. Prohibir los despidos como ley, es algo a todas luces absurdo, porque si la economía llega a paralizarse del todo, una eventualidad que no se descarta si la pandemia se consolida por la poca comprensión de la gente, el gobierno y el Congreso Nacional tienen que acudir a los organismos internacionales para solicitar recursos suficientes para sostener a las empresas claves que son determinantes para que la nación sienta que como país tiene una losa que le permita sobrevivir.

Cuando se suscitó la crisis financiera en el 2008 en EEUU, el presidente Barack Obama no dudó en salir en auxilio de una gran cantidad de empresas que estaban a punto de caer en bancarrota lo que hubiera provocado un desempleo de varios millones de personas. Y entre esas empresas hubo dos que fueron privilegiadas, el Bank of America y el Citibank con 25 billones de dólares cada uno. La opinión pública liberal norteamericana se alborotó, arguyendo que por tratarse de dos grandes instituciones bancarias no era justo que el gobierno acudiera en su rescate con dineros de los contribuyentes. Obama tuvo una respuesta tan contundente como admirable: dijo que lo que no sería justo es que el gobierno permitiera que dos instituciones bancarias que son bandera de EEUU se fueran a pique, lo que pudiera ser un mal indicativo de EEUU como país líder mundial.

La economía hondureña ya está paralizada y por lo visto este será el escenario prevaleciente por los próximos tres meses, tiempo en el que, si las empresas no reciben un salvavidas que solo el gobierno puede proveerles, será imposible detener una avalancha de cierre de empresas con el consiguiente despido masivo. Entonces podrían darse otros escenarios intermedios, muchas empresas pudieran lograr acuerdos con sus empleados para reducir salarios mientras dure el impacto de la pandemia, de manera que el flujo les permita sobrevivir a todos. Para que esto pueda ocurrir, los dirigentes sindicales tienen que entender que si no hay acuerdos entre patronos y empleados, los despidos y cierres de empresas serán inevitables a un corto plazo de dos o tres meses.

Esta es la realidad del impacto económico que desde ahora podemos vislumbrar producto de la pandemia. Nadie se podrá salvar si no es viendo la realidad del espectro que se nos avecina, pero si no hay comprensión entre todos los sectores, lo inevitable serán los cierres de empresas y despidos masivos. Las medidas que se aprobaron entre el Poder Ejecutivo y Congreso Nacional, son buenas, pero no lo suficiente para salvar la economía, en la que no solo las pequeñas y medianas empresas deben ser consideradas como único objetivo. Hay sectores que se verán más afectados que otros, pero entre esos otros hay empresas clave, porque son determinantes en la vida nacional. Por lo tanto, la tarea que se les presenta al gobierno y al Congreso Nacional es verdaderamente monumental. Nada menos que entender a ciencia cierta cómo salvar la economía hondureña frente a una devastadora pandemia que se expandió al mundo entero por el negligente retraso con el que China actuó desde que se dio el primer caso de contagio en Wuhan.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 2 de marzo de 2020.

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