Encrucijada liberal

diciembre 8, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Juan Ramón Martínez, que en su faceta de investigador histórico ha estudiado las adversidades que ha sufrido el Partido Liberal, nos reitera a menudo que los liberales han sufrido muchas confrontaciones internas que han puesto en precariedad temporal a este partido, pero nadie como el Partido Liberal para tener una memoria democrática constitucional y para levantarse después de caer a niveles de crisis que parecieran interminables y de repente surgen nuevas camadas de liberales que se rebelan contra las injusticias, contra las dictaduras y las tiranías, dándole energías al partido con lo que ha sobrevivido por más de un siglo.



Sinceramente no sé hasta donde le asiste está vez la razón a Juan Ramón, porque los liberales han caído en una encrucijada de la cual parecieran no poder salir, porque desde la candidatura de Mauricio Villeda, con un pobre resultado, seguida por la desastrosa campaña de Luis Zelaya, hasta la peor derrota sufrida por los liberales con la candidatura de Yani Rosenthal, el PL ha venido cuesta abajo sin que nada ni nadie tenga capacidad para evitar que este partido histórico pudiera tocar fondo. El liderazgo del PL es muy pobre, porque no ha habido formación, ni remoción ni capacitación de cuadros con nuevos elementos de donde podrían surgir los nuevos líderes del PL.

Dos grandes falencias han tenido que ver en este declive que sufre el PL, la primera es el infortunio de haber tenido las direcciones más pobres al frente del Concejo Central Ejecutivo, al que, en los últimos años llegaron personas sin visión política, sin capacidad de interpretar el momento que demandaba trabajar intensamente por la reorganización del partido. Llegaron personas con el peor carácter, solo por figurar, para administrar los pocos recursos del partido y de paso hacer obras físicas secundarias en lugar de dedicarse a la formación y promoción de cuadros entre los jóvenes. Mientras el PN y LIBRE se metieron en los niveles estudiantiles, donde  hicieron una abrumadora promoción entre los dirigentes estudiantiles, los dirigentes del Central Ejecutivo del PL se dedicaron a pernoctar de la manera más cómoda en las viejas oficinas del partido, a las que ni siquiera tenían acceso los pocos cuadros de la juventud liberal.

Cuando hubo esfuerzos de personas que voluntariamente le aportaron al PL un local para que exclusivamente se reunieran los dirigentes de la juventud liberal, los dirigentes que ocupaban el Central Ejecutivo no tuvieron la mínima cortesía de visitar el local donde semanalmente llegaban los jóvenes liberales a reunirse, para cambiar impresiones y para retroalimentarse. Y cuando llegó el momento que el Central Ejecutivo debía asumir la responsabilidad de mantener y sostener aquella subsede que empezaba a dar sus frutos, el señor Luis Zelaya con un olímpico menosprecio dijo que ese local no era necesario y que los dirigentes de la juventud liberal podían reunirse en la sede del Central Ejecutivo, donde nunca les dieron la oportunidad para reunirse y planificar sus actividades políticas.

Con una actitud despreciativa semejante, proveniente del que supuestamente era un candidato renovado y con nuevas ideas, la juventud liberal de la capital se desgranó y se desmoronó en una completa decepción al ver cómo eran menospreciados por el máximo dirigente que a la vez era el candidato presidencial del PL. Este fue el principio de la gran caída del PL, el comienzo de la encrucijada, porque los miembros de la Juventud Liberal, más de 120 líderes jóvenes llenos de entusiasmo y de brío liberal, no atinaban a entender el injusto desdén con que aquel dirigente y candidato los condenaba a quedar sin tener siquiera un local para reunirse, para prepararse y planear sus actividades políticas.

A estas alturas, cuando el liberalismo está casi deshecho, pulverizado de manera premeditada por Mel Zelaya y condenado por uno de sus peores dirigentes, no resultará fácil que venga un gran líder, nacido de las entrañas del liberalismo, lleno de entusiasmo, a recoger la bandera liberal que yace arrastrada y pisoteada por sus propios dirigentes en esta última campaña, en la que se dieron las ingratitudes que jamás se habían dado en el Partido Liberal. Ver a reconocidos dirigentes de cuadros, que antes habían sido valiosos en el partido, salir en desbandada a buscar acomodo en la candidatura de Xiomara Castro, dio lástima y rabia a la vez, atribuyendo su abandono a que el candidato liberal Yani Rosenthal no era aceptado por el mismo conglomerado liberal. Jamás, antes, vimos algo así en el PL. Por eso nos atrevemos a decir que esta vez el PL cayó en una encrucijada tal, víctima de los propios liberales que desesperados por tantos años de llanura, más por motivo de hambre y de ambición, se lanzaron en carrera al lado de LIBRE, abandonando al partido que tantas oportunidades les brindó a todos en el pasado.

La memoria democrática está recogiendo este triste capitulo que vive el PL, cuando nadie sabe si todavía hay jóvenes deseosos de militar en un partido como el liberal que encarna el concepto más amplio de libertad y democracia, pero que, como no se ha hecho promoción ni capacitación entre los jóvenes de estos tiempos, es posible que en las nuevas generaciones, por falta de orientación política, se desconoce la importancia de vivir en plenitud de libertades que es lo que garantiza el liberalismo.

Si no surgiera un líder carismático, joven, lleno de entusiasmo y preparado en el ámbito del liberalismo, esta vez el PL no tendrá conque salir del pozo al que lo lanzaron los malos dirigentes que en esta campaña se dieron a la innoble tarea de pedir a los liberales que votaran por la candidata de LIBRE, una acción canallesca que merece ser castigada con la aplicación de la guillotina, si eso fuera posible.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 8 de diciembre de 2021.

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