En la unión está la fuerza

julio 21, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Es alentador y crea esperanzas en la lucha contra el coronavirus que los sectores privados y públicos de nuestro país continúen uniendo esfuerzos en la lucha contra la pandemia. Contar con dos centros de triaje bien equipados, uno por la iglesia evangélica CCI y otro por los sectores empresariales, conjuntamente con la alcaldía de la capital, es otro paso importante cuando nos estamos acercando al pico del coronavirus. Estamos repitiendo la ruta que tomaron los ecuatorianos a principios de abril cuando la ciudad de Guayaquil se mostraba al mundo como una ciudad que sucumbía ante la pandemia, con miles de contagiados y muertos por todos lados.



En una crisis como la que vivimos los habitantes de un país deben demostrar cuál la intensidad del espíritu cívico que los embarga, no sacar esta condición es darle la espalda a las salidas que llevan a encontrar luces para seguir adelante. El caso de Guayaquil está latente, aunque demás está decir que en Honduras la integración de una mesa intersectorial con la mayoría de representantes de varios sectores ha coadyuvado a las autoridades públicas en la toma de decisiones en esta lucha sin precedentes. El retiro momentáneo del consejo empresarial de esta mesa es recompensando con este esfuerzo combinado con las autoridades municipales, que fructifica en un centro de triaje bien dotado, al que le han aportado muchos recursos entidades bancarias, diversas empresas y la alcaldía del Distrito Central.

Agregando la pronta incorporación de los hospitales móviles en breve nuestro país tendrá una buena capacidad de respuesta a la pandemia, comprendiendo que no será posible controlar la propagación del virus si los hondureños no asumimos con verdadera conciencia ciudadana que somos las personas con nuestra disciplina, aplicando las medidas sanitarias conocidas por todos, los que podemos formar el muro de contención para frenar la propagación del coronavirus. Pero, también el sector empresarial debe entender algo que es fundamental: hay un error de cálculo cuando se habla de reabrir la economía cuando la pandemia va en aumento, porque mientras dure la pandemia y los brotes surgen con fuerza en los principales núcleos poblacionales, Tegucigalpa y SPS, la actividad económica no puede recuperar el ritmo anterior. Hay que ver el ejemplo europeo para interpretar los momentos de la pandemia, porque el virus tiene en la imprudencia su mejor aliado.

Las cifras que están saliendo cada noche tras cada jornada de las brigadas que practican las pruebas, indican que aún no hemos llegado al pico de la pandemia y que, como lo analizan los expertos, siguiendo la fórmula exponencial, el volumen de contagiados que habría en Honduras es cinco veces mayor del total acumulado en los informes de SINAGER. La obsesión de reabrir la economía, por la desesperación de la cantidad de empleos que se han perdido, nos puede llevar a un verdadero desastre nacional, por lo que siguiendo la lógica de la prudencia lo aconsejable es mantener la cautela mediante el confinamiento por unas cuantas semanas más, mientras se logre aplanar la curva del virus.

En nuestra condición de empresario, que también sufrimos las consecuencias del cierre de la economía, somos del criterio que por muy imperfecto que sea el modelo de la cuarentena y el confinamiento es lo más acertado que se puede hacer para reducir la propagación del contagio. El experto virólogo Ravi Gupta de la Universidad de Cambridge ha dado una lección que es obligatorio leerla para saber que esta pandemia permanecerá en el mundo por largo tiempo y que dependerá de cuanto las personas se relajen para que el virus resurja con mayor o menor intensidad y esto ocurrirá en la medida que la economía sea reabierta. Los israelitas están recuperando una estrategia que se usó durante la época de la gripe española, que consiste en trabajar cuatro días en forma intensa con la economía activa y volver al confinamiento por diez días seguidos, y así sucesivamente, un modelo que consiste en jugarle la vuelta a la incubación del virus. La ciudad de Nueva York ha reabierto la economía después de haber aplanado la curva del virus, falta ver qué consecuencias le sobrevendrán en las próximas semanas, porque antes lo había hecho el estado de California y los rebrotes obligaron al gobernador a decretar un confinamiento general del Estado, que todavía está vigente.

Cuanto quisiéramos que la economía estuviera funcionando en su estado normal, porque como empresa los medios de comunicación dependemos de la actividad económica del país, pero ante el individualismo comercial como ciudadanos responsables no podemos anteponer nuestro interés personal a la salud de la población en general. Este es un asunto en el que los empresarios también debemos unificar criterios, porque tampoco queremos vivir en un confinamiento indefinido que nos llevaría a la quiebra de las empresas. Se trata más bien de comprender que no podemos estar viviendo en períodos azarosos como les ha pasado a los europeos y a varios países sudamericanos que han desafiado el poder contagioso de la pandemia para acabar retornando a los confinamientos.

Así como empresarios, autoridades, iglesias y otros sectores han unido esfuerzos para seguir los pasos ejemplares de ciudades como Guayaquil, en lo concerniente a las estrategias para reactivar la economía sin incurrir en las temerarias imprudencias que han cometido varios países, incluyendo a EEUU que hoy es un país derrotado por el COVID-19, a los hondureños se nos impone el sentido de la responsabilidad colectiva y la eficacia estratégica en la prevención de una catástrofe viral. Entender que de nada nos servirá guiarnos por el arrebato, que sería ponerle fin al confinamiento a la brava, basados en un optimismo suicida. La dirigencia empresarial no debe dejarse arrinconar por las presiones de su membresía, especialmente cuando estamos viendo que los brotes del virus han abierto un boquete en todo el país. Por ahora la estrategia sanitaria empleada por varios países aconseja que hay que esperar hasta aplanar la curva de la pandemia para empezar a planificar la reactivación de la economía. En esto también es imprescindible la unidad de criterios.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 21 de julio de 2020.