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Elecciones de medio término

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Las elecciones de medio término que se efectuarán este martes en EEUU despiertan una singular importancia, tanto dentro como fuera de EEUU, por la trascendencia que tiene el estilo de gobernanza de Donald Trump, que no solo afecta el sistema político de EEUU sino también la vida en los países del istmo centroamericano, por la virulencia anti inmigratoria que el señor Trump ha manifestado en los pocos meses que lleva al frente del gobierno. En realidad es comprensible que EEUU guarde de manera celosa, sus intereses respecto al control migratorio, para permitir o no permitir el ingreso de personas de otros países.

Todos los gobiernos de EEUU, sean de uno o del otro partido, mantienen una raya migratoria conforme lo establecen sus leyes de seguridad interna, quizás fue en el gobierno de Barack Obama cuando más centroamericanos fueron deportados de EEUU, pero los operativos se realizaron en la forma más discreta, sin alardes mediáticos y sin mostrar ninguna clase de morbosidad como lo ha estado haciendo Trump, que ha elevado todos los niveles de su poder político para hacerle saber al mundo que los inmigrantes centroamericanos son indeseables en EEUU.

Nunca antes hubo tantas manifestaciones de desprecio contra los centroamericanos como en la administración Trump, que comenzó su carrera enfilando sus baterías contra El Salvador, país al que zahirió de la forma más degradante posible, al calificarlo como nación estercolera. A partir de allí, Trump mostró una virulencia teledirigida contra los centroamericanos, a pesar de que los gobernantes de los países del triángulo norte del istmo han demostrado estar haciendo hasta lo imposible por ajustar sus políticas internas en función de proteger la seguridad de EEUU, no permitiendo que elementos del crimen organizado operen a sus anchas desde aquí, realizando el tráfico de drogas que nunca como hoy es perseguido por las autoridades hondureñas y de los otros países del área.

Que EEUU no considere como un gran esfuerzo de Honduras la extradición de capos del narcotráfico para ponerlos en manos de las autoridades estadounidenses, es un desprecio muy ingrato, que vulnera el sentimiento y la dignidad que tenemos los ciudadanos hondureños. No hay peor cosa que un desagradecido, porque si bien EEUU es uno de los países cooperantes que más nos ha ayudado a lo largo de la historia, la compensación que ha estado recibiendo de Honduras estos últimos años sobrepasa cualquier apoyo económico, si se toma cuenta que el daño que las drogas provocan en la población norteamericana no es culpa de ningún otro país, sino de la misma población altamente consumidora de drogas que hay en aquel gran país.

EEUU no ha podido controlar el consumo de drogas en su población, siendo que, en la medida que es una nación que vive en una democracia plena, hay Estados donde por ley el consumo de la marihuana no está penalizado, y bajo el blindaje de que esta yerba ayuda recuperar la salud en ciertas enfermedades, hay miles, y quien sabe sino millones de personas que acentúan su adicción a esta droga porque la ley permite la compra abierta.

Además, en la medida que Estados Unidos ha cerrado sus fronteras al narcotráfico con el apoyo de los gobiernos centroamericanos, gran parte de la droga se queda circulando en estos países, por medio del narcomenudeo. El gobierno de EEUU no puede ignorar esta situación, producto de un esfuerzo-sacrificio de los países centroamericanos, particularmente de Honduras.

La obnubilación de Trump para no entender la compleja realidad centroamericana se debe quizás a su marcado empeño en asegurar su reelección para un segundo período, cuando apenas lleva un año al frente del gobierno. Es decir, mas bien habría que entender que Trump antepone su interés político, desde el momento que descubrió que una dura posición anti inmigrante contra los centroamericanos es un filón de oro puro para ganar votos en aquellos sectores que se apasionaron con su política anti-centroamericana.

Demás está decir entonces, que las elecciones de medio término a celebrarse mañana en EEUU, representan la victoria o la derrota anticipada de Trump, en sus intenciones de reelegirse para un segundo período. Si los demócratas ganan como lo presuponen las encuestas, Trump tendrá pocas posibilidades de reelegirse, pero si la victoria es para los republicanos, los centroamericanos tendremos que prepararnos para vivir los próximos seis años con una administración estadounidense volcada intensamente contra los países centroamericanos. He allí la importancia de las elecciones de mañana, donde EEUU elegirá a los congresistas y senadores que podrían incidir o no en la reelección de Trump para un segundo período.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 5 de noviembre de 2018.