El virus se propaga con rapidez

julio 20, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La velocidad con que el coronavirus se está propagando en el mundo ha puesto en alerta a los círculos científicos que están trabajando en la búsqueda de la ansiada vacuna, que según los criterios más calificados, como el virólogo de la Universidad de Cambridge, Ravi Gupta, esta es una pandemia que no desaparecerá, ni aún con la vacuna, que estará presente entre nosotros por mucho tiempo, lo que obliga a la humanidad a cambiar la forma de vida rutinaria de antes. El Dr. Ravi Gupta de Cambridge sostiene que esta pandemia crecerá cada vez que las personas se relajen y se reducirá cuando nos quedemos en casa hasta sentir que de nuevo el contagio disminuye, es decir, viviremos entre altos y bajos de la pandemia, y esto último dependerá de cuánto nos relajemos las personas para no descuidarnos por momentos, que son los que aprovechará el virus para seguir contagiando.



Para los hondureños, el espejo más importante en que debemos vernos es EEUU, país con el que tenemos los mayores acercamientos durante el año, por ser la nación donde viven más hondureños después del grueso que permanecemos en el territorio nacional. Tal como está la situación actualmente, EEUU está derrotado por el COVID-19, fracaso que se explica por la debilidad estratégica de las instituciones políticas estadounidenses y la cultura profundamente individualista de los ciudadanos de EEUU, desde el Presidente Donald Trump hasta el último de los ciudadanos.

Los estragos que el coronavirus está provocando en EEUU no están bajo control, una deducción que sacamos por los resultados que están saliendo en los medios de aquel país, donde diariamente está creciendo el número de contagiados y de muertes, lo que pone en una situación de grave precariedad tanto la salud como la economía de ese gran país. Mientras en Europa, líderes como la señora Merkel, el líder francés Macron, no digamos los líderes de Taiwán, Corea del Sur y Japón, han aprendido a contener y a curar el virus en sus respectivas maneras. En EEUU, la pandemia se extiende cada día hasta llegar a convertirse en un desastre nacional. Uno se pregunta por qué siendo EEUU el país más poderoso del mundo y el que más invierte en salud, cada día se paraliza más por el avance del coronavirus que está en todos los estados y augura un futuro muy pobre para la salud de los estadounidenses y un desastre económico del que le costará recuperarse a EEUU, por lo menos mientras Trump esté al frente de ese país, llevándolo cada día hacia el despeñadero.

Si vemos las cifras de hoy, en EEUU se registraron 75 mil contagiados por día y hay más de 170 mil muertos, con proyecciones tétricas para los próximos dos meses, con lo que, la gran nación del norte tendrá todos los récords de contagio y mortalidad. Con el agravante según las cifras reveladas por los organismos de ese país que cada vez son más los jóvenes contagiados y con una extraña lentitud para recuperarse, quizás por el régimen alimenticio de comidas rápidas que es el prevaleciente en la mayoría de los jóvenes. La explicación científica es que ese tipo de comida lejos de fortalecer debilita el sistema inmunológico y no hay manera de cambiar esa cultura alimenticia en la juventud estadounidense, que en esta era de los ‘millenials’ es muy dada a no leer las cosas interesantes de la vida, mientras en materia de alimentación consumen lo que no les hace bien a su sistema inmunológico.

Es importante explicar esta derrota de EEUU por el coronavirus, los expertos sostienen que los europeos aplican la cuarentena, creen en el confinamiento, obligan a la distancia social o física entre personas, realizan el rastreo de los contagiados y han establecido el uso imprescindible de las mascarillas, que son los pasos con los que han logrado reducir el nivel del contagio, más no erradicar del todo el virus. Esto es lo que hace la diferencia, porque en EEUU solo unos pocos Estados aplican estas medidas, en la mayoría la gente se ha guiado por la conducta de Trump que, en primer lugar no cree en el confinamiento, ni en el distanciamiento social o físico y hasta hace unas pocas horas cambió el chip y ahora hasta que ve la oleada de contagios y el creciente número de muertes se pronuncia por la necesidad de usar mascarillas.

Por el régimen de libertades que hay en EEUU no hay quien pueda ordenar una medida, la gente actúa en forma individual y como el mal ejemplo de no usar mascarillas, de arremolinarse en aglomeraciones y no guardar el distanciamiento lo ha dado el presidente Trump, mucha gente se ha ido por ese pésimo ejemplo de Trump y lo ha pagado caro. El estado de Nueva York, que es el más europeo de EEUU, en cambio, tanto el gobernador como el alcalde llegaron a un acuerdo e imitaron a los europeos, hicieron lo que los alemanes y los taiwaneses y japoneses, aplicar las medidas de restricción.

Nueva York aprendió que para convivir con el virus, en primer lugar hay que respetar su capacidad de propagación, y como no hay manera de erradicarlo, por ahora, la adaptación se logra usando la mascarilla, manteniendo el distanciamiento social y físico, evitando las aglomeraciones y lavándose las manos con la mayor frecuencia. A pesar de todo lo que han dicho otros médicos y filósofos en contra de las medidas, algunos hasta se han reído de ellas, no hay otra forma de evitar el contagio si no es aplicando con disciplina las medidas mencionadas. Por lo menos hasta que la vacuna esté debidamente confirmada y aprobada para ser usada por las personas.

A los hondureños nos toca observar con todo el cuidado posible lo que está pasando en nuestro entorno, casos como el de Guayaquil ilustran mucho, ver el ejemplo del poderoso EEUU debe hacernos reflexionar sobre un gobierno que raya en la necedad y la torpeza, teniendo los mayores recursos del mundo, ha puesto en la balanza la bolsa y la vida, optando por la bolsa, ignorando Trump que mientras dure la pandemia, la actividad económica no se recuperará a su nivel anterior. Aunque en pequeño, lo mismo pasaría en Honduras, mientras el contagio del virus siga creciendo, reabrir la economía es el riesgo más inconsecuente que se puede asumir. Y quien pida reabrir la economía en el momento actual, es porque le tiene más amor al dinero que a la vida de los hondureños.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 20 de julio de 2020.

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