El valor de los alcaldes

diciembre 11, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Los alcaldes en Honduras, además de ser los más importantes agentes de desarrollo, son los agentes políticos más interesantes. Los alcaldes mueven las palancas que impulsan el desarrollo local y regional, que unidos entre todos los municipios son los que determinan que el país avance, al tenor del plan de nación, que, aunque no se ha venido concretando en forma ordenada como se planificó desde el 2009, hay una serie de programas sectoriales que han venido avanzando y que, al ser sometidos a una revisión visual, perfectamente podríamos comparar entre lo que era Honduras hace ocho años con lo que es en la actualidad. Y entonces veremos que Honduras hoy no es igual a como era antes en el 2009.



Por supuesto que hay variantes que nos han hecho retroceder en el aspecto social, como la inseguridad, que aunque el gobierno ha sabido enfrentar con entereza y mucha determinación, en Honduras la vida antes era más agradable cuando podíamos desenvolvernos en cualquier lugar sin ningún asomo de temor. Andar en los lugares públicos, en las calles, a cualquier hora, en cualquier lugar del país, no concitaba los temores que hoy abrigamos cuando uno no sabe en qué momento puede ser víctima de un asalto. Sin embargo, poco a poco, en la medida que las autoridades luchan por poner a los grupos criminales fuera de circulación, la ciudadanía va recuperando espacios para disfrutar la vida.

Aparte del empeño del gobierno, los alcaldes ponen una cuota importante de participación en el restablecimiento de la paz y la tranquilidad en sus respectivos municipios, lo que los convierte en líderes positivos, quizás con mayor autoridad moral que algunos líderes de sus partidos. En el caso del Partido Liberal, los alcaldes liberales son los que han sostenido a este partido con su caudal electoral que ha superado con creces los pobres resultados que han obtenido sus últimos candidatos presidenciales.

Hoy, el Partido Liberal ha tenido que usar la última base electoral municipal al momento de reclamar la cuota de la deuda  política, es decir, el Concejo Central ejecutivo de los liberales busca percibir un mayor ingreso por concepto de la deuda política partiendo del caudal electoral global que sumaron los alcaldes liberales, que les permite acceder a unos 36 millones de lempiras, con los cuales el partido debe tratar de reestructurar su organización para sobrevivir, que debe ser su objetivo máximo, después de sufrir un gravísimo deterioro en dos eventos electorales desastrosos consecutivos.

Si el PL hiciera la reclamación de la deuda política en base al pobrísimo resultado de su ex candidato Luis Orlando Zelaya Medrano, la suma sería sumamente inferior, de allí que es la fortaleza electoral que tienen varios alcaldes liberales lo que mantiene encendidas las esperanzas en el liberalismo. Alcaldías grandes como Choluteca, Comayagua, El Progreso, La Ceiba, Puerto Cortés, El progreso, Santa Rosa de Copán y otras, están llamadas a tener una mayor cuota de autoridad. Si los municipios liberales son los entes que con su volumen electoral han determinado que su partido perciba una cuota importante de la deuda política, deberían de ejercer toda la autoridad moral para decidir quiénes deben estar al frente del Central Ejecutivo.

Porque de nada servirá que las arcas del PL estén fortalecidas, si en el resto de las cosas el partido está hecho una verdadera calamidad. No se puede esperar que con la actual conducción, el Partido Liberal de señales de recuperación. Y el liberalismo lo percibe y lo sabe. El desconsuelo que transpiran los liberales en todo el país es el de saberse perdidos con el actual liderazgo que maneja la autoridad central. Pocas veces en su extensa trayectoria, el Partido Liberal ha estado tan humillado y tan cabizbajo como lo está hoy. La expresión cotidiana entre los liberales es saber que un líder que estuvo muy por debajo de las posibilidades del partido, se aferra a seguir conduciendo a una institución grande y que por su culpa está en situación de agonía.

En cualquier otro país, un líder tan vapuleado como resultó el candidato liberal, por asunto de dignidad, hubiera renunciado a seguir presidiendo su principal órgano de autoridad, porque un candidato que pierde en las condiciones tan deplorables como las que sacudieron a Luis Zelaya Medrano, lo que no debe perder es la dignidad política y personal. Un candidato que ha perdido en la situación como perdió el ex candidato liberal, ya no es apto para ningún proyecto político exitoso.

Las arcas del PL pronto estarán fortalecidas económicamente, gracias a la deuda política que gracias a los alcaldes liberales, asciende a 36 millones de lempiras y que, en algún momento les deberá enterar el TSE. Ahora queda lo más importante por hacer, que es rescatar la dignidad del partido. Y sinceramente no creemos que el actual CCE del PL pueda hacerlo.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 11 de diciembre de 2018.

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