El valor de las instituciones

mayo 12, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Don Jorge Bueso Arias es un ciudadano caracterizado en toda su trayectoria por ser un fiel defensor de la democracia. Y como tal, es un hondureño comprometido con la defensa y el apoyo a las instituciones, cuya fortaleza es lo que determina que la democracia de un país sea robusta y saludable. Varias veces que hemos compartido reflexiones me ha expresado su preocupación por el escenario político, y en casi todo hemos estado de acuerdo, porque ambos estamos convencidos que, sin instituciones fuertes, el futuro de Honduras sería más incierto.



Los profesores Daron Acemoglu y James Robinson, en su libro “Porqué fracasan los paises” exponen como tesis fundamental que los países son fuertes y se desarrollan en la medida que tienen instituciones robustas, un pensamiento liberal que es correcto, defendido por Estados Unidos como política de Estado, que hoy está sometida a la prueba más dura en la administración de Donald Trump, que ejerce su mandato con una ostentación de dominio presidencial como pocas veces se había visto en esa nación. Los países europeos también caminan en la ruta que, para que haya una democracia sólida, se requiere de instituciones fuertes, lo que constituye una cultura jurídica a la que se adhieren los ciudadanos, los partidos políticos, y todos los sectores de la sociedad.

Aquí en Honduras, aunque no les parezca a muchos, también tenemos instituciones fuertes, algunas veces sometidas a pruebas difíciles por acciones abusivas de políticos del más alto nivel. De ejemplo ponemos lo acontecido en el 2009, cuando, de no ser por la fortaleza de las instituciones, aquí se hubiera aposentado el chavismo con el socialismo del Siglo XXI y hubiéramos perdido la democracia. Personalmente me tocó ver de cerca la actuación valiente del Fiscal General Luis Rubí, cuando le sostuvo a Mel Zelaya que el Ministerio Público no permitiría por ilegal la celebración de la Cuarta Urna. Esa conducta del abogado Luis Rubí es histórica, como Fiscal General no se le ablando a Mel Zelaya, entonces Presidente de la República.

Histórica es también la actuación del juez de primera instancia, Jorge Zelaya, al acatar la petición del Ministerio Público, resolviendo la prohibición para no celebrar la Cuarta Urna. Mel Zelaya, como lo hizo Hugo Chávez, como lo ha hecho Nicolás Maduro y Daniel Ortega, quiso desconocer la acción del Fiscal General Luis Rubí y la resolución del juez Jorge Zelaya, porque creyó que las instituciones estaban oxidadas, pero se equivocó. Fueron las instituciones las que lo frenaron e impidieron que el chavismo nos impusiera en Honduras el socialismo del siglo XXI.

Más tarde, con el asunto de la reelección, los que fallaron no fueron las instituciones propiamente, fueron los partidos políticos opositores, porque en el momento que el Tribunal Supremo Electoral hizo la convocatoria a elecciones generales, los partidos opositores se hubieran negado a atender la convocatoria, exigiendo que el candidato del Partido Nacional no podía participar, al no haberse aprobado de manera formal la reelección, el TSE hubiera tenido que replantear la convocatoria, pidiéndole al PN que sustituyera a su candidato JOH. Pero los partidos opositores no lo hicieron, no rechazaron la convocatoria del TSE, porque todos creían a pie juntillas que la reelección de JOH los favorecía y que la población hondureña se volcaría en contra de JOH.

A los opositores les fallaron los cálculos y al aceptar la convocatoria a elecciones hecha por el TSE, validaron la reelección de JOH. Los partidos opositores incurrieron en un ”calculismo” barato, que no les permitió medir a profundidad aquel momento político. El candidato liberal Luis Zelaya fue engañado por sus asesores costarricenses que le mintieron haciéndole creer que estaba tan cerca de JOH, mientras que Nasralla estaba en el fondo, y que nadie le quitaba la presidencia a Luis Zelaya. Nasralla estuvo un poco más cerca de la realidad, sabía que tenía un buen respaldo pero también falló, al creer que por la reelección JOH tendría el rechazo hasta de los nacionalistas, cosa que no resultó así, porque el nacionalismo es un conglomerado político sumamente conservador, caracterizado por su conducta disciplinada.

La llegada de la MACCIH a Honduras, solicitada por el gobierno a la OEA, fue motivada para potenciar y fortalecer a las instituciones. Somos del criterio que la MACCIH ha ayudado y puede seguir ayudando a conseguir este objetivo, siempre y cuando no se le conceda más que la facultad propia de ser un organismo coadyuvante y no sustitutivo de nuestras instituciones. Porque, sería un error monumental, que la MACCIH se apropie de las funciones del Ministerio Público, que es una institución que está cumpliendo fielmente sus obligaciones para combatir la corrupción y la impunidad, con algunas fallas que son corregibles, originadas más por la intromisión política sectaria, esta vez ya no de los partidos tradicionales sino por el Partido LIBRE, que tiene una alta incidencia en la UFECIC.

Es absolutamente legitima la preocupación de don Jorge Bueso Arias. A las instituciones no solo hay que respetarlas, hay que cuidarlas, porque de su fortaleza depende el futuro de la democracia en Honduras.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 13 de mayo de 2019.