El valor de la palabra empeñada

junio 21, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En la antigüedad el valor de la palabra empeñada se consideraba una de las mayores virtudes que tenía una persona, pues bastaba que mediante una afirmación expresara un compromiso con la sociedad, con la familia o con determinada organización, para que aquella expresión se tomara como si fuera un código de honor que debía cumplir a fidelidad, porque no hacerlo significaba un suicidio social. En el ámbito de la política empeñar la palabra no tiene gran significado, excepto cuando un político alcanza la cima de la responsabilidad, y desde esa altura, empeñar su palabra es un compromiso que envuelve a todo su entorno familiar.



En el Foro del Canal 10, Juan Orlando Hernández dijo ante la nación hondureña, que ni él ni su esposa Ana de Hernández se presentarán en las elecciones del 2021, año en que deberán celebrarse los comicios generales para elegir al presidente que lo sustituirá al finalizar su segundo mandato al frente de los destinos del país. Pueden haber muchos compatriotas que duden de esa afirmación, y tendrán su derecho a dudar, basados en que la reelección de Hernández Alvarado estuvo fuera del marco constitucional, pero olvidando que, como lo hemos repetido infinidad de veces, la reelección pudo haber sido detenida si en el momento que el TSE convocó a elecciones, los partidos de oposición se hubieran opuesto a la convocatoria exigiendo que el PN presentara otro candidato. No lo hicieron porque creyeron que por el factor reelección, fácilmente derrotarían a Hernández Alvarado. Gran error de cálculo de los partidos de oposición, que al no oponerse a la convocatoria validaron la reelección, y fue hasta después del trueno, cuando Hernández Alvarado fue declarado vencedor, que pusieron el grito en el cielo.

Como se ha echado a rodar una campaña sistemática haciendo creer que JOH se presentará a un tercer período, la clave para restaurar la tranquilidad social es que, el mismo Hernández Alvarado empeñe su palabra ante la nación hondureña de que no se presentará a buscar un tercer mandato, y como la especie se ha levantado también alrededor de su esposa, Ana de Hernández, a la que las redes sociales propaladas por los grupos de izquierda le atribuyen aspiraciones presidenciales, en su declaración en el Foro del Canal 10, JOH sostuvo que ni él ni su esposa se presentarán a participar en las próximas elecciones.

En el campo del derecho, uno de los grandes juristas franceses, Antoine Loysel, dijo que a los bueyes se les ataban por los cuernos y a los hombres por las palabras. Por respeto a la palabra empeñada, los hombres que asumen las más grandes responsabilidades en su país saben que están destinados a sufrir grandes penurias y a caer bajo el peso de las peores adversidades si llegaran a faltar al cumplimiento de una promesa formulada en los instantes supremos de su vida.

Un aspirante político puede torcer su palabra, pero una vez que ha alcanzado la máxima responsabilidad de su carrera, que es conducir los destinos de su país, empeñar su palabra y faltar al cumplimiento de un compromiso altamente moral y cívico, es cometer suicidio para él y toda su familia. En la historia romana, se cuenta el caso de Marco Atilio Régulo, general del ejército romano que al caer prisionero por los cartagineses le dieron la libertad a cambio de cumplir la tarea de ir a Roma a convencer al Senado para que los romanos aceptaran la paz y liberaran a los prisioneros cartagineses capturados. Pero si fracasaba en su misión, Marco Atilio se comprometía a regresar a Cartago para continuar en prisión. Marco Atilio fue a Roma, pero hizo lo contrario, le dijo al Senado romano que no aceptara la propuesta de los cartagineses, es decir, que no aceptaran la paz y no liberaran a los prisioneros. Pudo no haber regresado a Cartago, pero lo hizo y los cartagineses lo sometieron a las torturas más ingratas hasta provocarle la muerte por haber faltado a su palabra empeñada.

También en nuestros tiempos, empeñar la palabra es un asunto de honor, pero en tiempos difíciles cuando se pisotea el honor por faltar a la palabra empeñada, va mucho más allá de incumplir una obligación, que aunque no se ha asumido por escrito, por el hecho de haberla sostenido en un medio de difusión pública de alcance nacional, la afirmación de JOH, de no presentarse, ni él ni su esposa Ana de Hernández, a las próximas elecciones, implica que se convierte en un deudor, y que para sostener su palabra expone como aval lo más valioso que tiene en su vida: su familia.

Exponiendo semejante aval, no dudamos de la palabra empeñada por JOH, que no tiene intenciones de aspirar a otro período ni su esposa tiene aspiraciones al cargo presidencial.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 21 de junio de 2019.

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