El triunfo de Giammattei en Guatemala

agosto 13, 2019

Honduras

El resultado electoral guatemalteco, aunque inesperado, tiene mucha lógica. Por un lado, ratifica el machismo tradicional en una sociedad patriarcal que rechaza la posibilidad que le gobierne una mujer; pero por la otra, se apega en mucho, a la continuidad iniciada por Jimmy Morales y su lucha en contra de los que desde afuera, han pretendido, con el marbete de las Naciones Unidas, crear en la tierra de la eterna primavera, un supra gobierno, por encima del elegido por el pueblo, con otras reglas burocráticas y con  evidentes desplazamientos de las fuerzas que dominan políticamente una sociedad escindida como es Guatemala. El encarcelamiento del ex presidente Otto Pérez Molina – que pese a lo que se diga no ha sido condenado después de más de cuatro años, al cual no se le ha enjuiciado y condenado; las acusaciones en contra del presidente Morales y sus familiares, así como la acción de convertir a Guatemala, en un “tercer país seguro”, han sido demasiado para una sociedad que, pese a su modernidad aparente, continúa siendo tradicional y anticuada. De forma que como habían anticipado algunos, el cambio político operado, es un intento de cambio para no cambiar, típico de una sociedad políticamente conservadora, aguijoneada por los fiscales de la CICIG que, terminaron creyendo – especialmente el colombiano Velásquez– que allá había espacio para una vicaria, en vista que eso seguía siendo el mismo virreinato colonial organizado por los españoles. Así como Velásquez, también se equivocó en este punto la ex fiscal Aldana.



Alejandro Giammattei es un caso singular; pero tradicional dentro del quehacer político guatemalteco. Es un médico cuyo mayor interés ha sido el control de la delincuencia, para lo cual, durante los últimos veinte años, ha luchado por llegar a la Presidencia de la Republica. Para ello ha ocupado el cargo más extraño que un político pueda usar para catapultarse a las esferas del poder. El cargo más importante que ha ocupado es el de director de prisiones. Lo que lo transforma en un hombre duro, de recio carácter y pragmático, con una visión  represiva del crimen y con una actitud firme y decidida en contra de quienes incumplen la ley. Es en esencia, un hombre de derecha, que le dará fortaleza al “triángulo norte”, haciendo dupla con Juan Orlando Hernández de Honduras, frente a Bukele de El Salvador y en grupo podrán, negociar mejor con México, evitando que Trump les haga daño y los arroje fuera del poder.

El triángulo norte, tanto por debilidades internas como por presiones externas, no ha sido bien visto por los estadounidenses. Estos siempre han preferido, desde el principio de la vida republicana centroamericana, negociar individualmente, para de este modo torcer la mano a gobiernos débiles o muy ansiosos, como es el caso de El Salvador que históricamente, cuando empezaron los problemas de la República Federal, enviaron un negociador a Estados Unidos, para explorar las posibilidades de llegar a ser un estado de la nación americana. Trump consiguió doblegar a Jimmmy Morales, pactando entre USA y Guatemala, un acuerdo extraño y raro, para el cual Guatemala no está preparada. Mucho del electorado que favoreció a Giammattei – dentro de un proceso de elevada abstención – está formado por personas que no están de acuerdo, tanto por conciencia de incapacidad, como por una actitud insolidaria en la región, en atender a cerca de 300.000 personas de diferentes nacionalidades solicitantes de asilo en los Estados Unidos, que vendrán a complicar los problemas que ellos tienen para atender, a cerca de la mitad de su población que se encuentra bajo los límites de la pobreza. Y excluida socialmente.

El nuevo gobernante, tendrá que batallar con estas preocupaciones y buscará la fórmula de darle satisfacción a la ansiedad de su electorado, sin contar con el suficiente apoyo legislativo, para crearse una base de sustentación en una sociedad muy polarizada y dominada por el narcotráfico, las pandillas y el escaso desarrollo de sus fuerzas productivas.

De todas maneras, dentro de lo malo que pudo ser el resultado electoral de Guatemala, es el menos malo a que podía optar. La señora Torres no tiene el carácter para manejar una crisis como la que enfrenta el país de la eterna primavera. Giammattei, en cambio, con su antecedente de experto en prisiones, proyecta una imagen de hombre fuerte que, en sociedades patriarcales como la suya, tiene un enorme peso e influencia. Por lo que esperamos que, aunque no contara con mayoría parlamentaria, puede negociar y pactar con otros partidos menores, para asegurar una estabilidad mínima que le permita a Guatemala, recobrar su libertad perdida con respecto a los ejercicios de dominación de Trump, al tiempo que impulsa un  cierre de las fracturas que el ascenso de Bukely al poder en El salvador, le ha producido a la fuerza del “triángulo norte”. Los electores guatemaltecos, de repente, entre lo que había disponible, ha escogido al menos peor, para enfrentar la más grande crisis que tiene adelante.