El transfuguismo no tiene futuro

junio 18, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En este proceso electoral a realizarse en noviembre, estamos viendo el sonoro fracaso de una buena cantidad de personajes políticos del patio nacional, que de manera impúdica han tenido que colgarse del pescante del Partido Salvador de Honduras, creyendo a pie juntillas que Nasralla tiene suficiente fuelle electoral como para arrastrarlos a su lado y hacerlos que ganen por primera vez. Todas esas personas, provenientes del Partido Liberal, del PINU y de LIBRE, que se le han colgado a Nasralla, son tránsfugas que no esconden el espíritu oportunista, prefiriendo abandonar su reducto original, donde les esperaba mucho trabajo. No hay tal que buscan otro partido para luchar por una causa, buscan llegar al poder y creen que Nasralla es el gran remolque con suficiente capacidad para arrastrarlos hasta el puerto de la victoria.



Por naturaleza el transfuguismo es inmoral porque el tránsfuga es el que abandona su bando para buscar una mejor colocación en otro lado, donde cree que le podrá ir mejor. Estos ciudadanos no pueden llenarse la boca hablando contra la corrupción, porque los oportunistas por lo general no son personas honestas ni siquiera con ellos mismos, siendo que exhiben una piel muy sensible al trabajo duro, deciden bajarse de su propio tren para buscar  una aproximación fácil al poder. En ese momento abandonan la identidad de su verdadera militancia, por lo tanto el transfuguismo no tiene futuro, porque se convierte en una farsa. ¿Qué aportación le pueden dar al Partido Salvador de Honduras los liberales renegados que abandonan al candidato que ganó la candidatura de su partido en forma legítima?

El Partido Salvador de Honduras se ha ganado la característica de ser el partido de los tránsfugas de toda clase y de todo color. En tal condición ningún otro partido será tan volátil y pasajero, porque de no alcanzar la victoria veremos a los tránsfugas corriendo despavoridos, en busca de otro reducto donde el paraguas sea más ancho y les brinde mejores oportunidades. Siendo oportunistas por excelencia, los tránsfugas son malos perdedores porque el solo hecho de abandonar su militancia tradicional les hace exhibir su falta de escrúpulo ético. Al mencionado partido también se ha encaramado Doris Gutiérrez, que por el PINU no tiene ninguna oportunidad de resultar electa, siendo que este partido está en la situación de una existencia casi invisible.

El discurso de una alianza del PINU con el partido de Nasralla es ridículo, porque la membresía del PINU es tan pequeña que no le abona caudal electoral al partido de Nasralla, ni siquiera la propia Doris Gutiérrez que ya es una figura gastada por el hecho de aparecer en cada período electoral conquistando el brazo del que tiene poder electoral, para que le ayude a seguir en un cargo público. El único camino que escogen todos los tránsfugas y oportunistas es el de la continuidad en los cargos públicos, porque fuera de ellos no pueden vivir. De los tránsfugas no hay que esperar ni lealtad ni sacrificio; Salvador Nasralla los acoge y les da cabida por la creencia que con todos estos personajes suple la necesidad de estructuras que como partido, Salvador de Honduras no las tiene.

En esta próxima elección, con estas mezcolanzas que no son alianzas, vamos a ver si Nasralla sigue manteniendo la pujanza electoral que tuvo en el 2017, cuando escogió el aposento de LIBRE para buscar la presidencia, pero entonces contaba con bastante estructura, aunque no completa a nivel nacional, pero por lo menos la alianza que encabezó tuvo presencia en una buena parte de las mesas electorales. Doris Gutiérrez desde ya empieza a hablar de fraude electoral, el único argumento con el que justifica el puesto que tiene asegurado en la fórmula de SDH, porque la pinuista en el fondo lo que quiere es salir electa ella, que Nasralla gane o pierda le vale un pepino.

Salvador Nasralla debe saber lo que le espera si en noviembre no alcanza a recoger el caudal electoral suficiente para ganarles a los cachurecos; ya no bastará con alzar la voz para gritar que le han robado las elecciones, porque habrá suficientes observadores internacionales para constatar, igual que en el 2017, que en la elección cuentan tanto los votos rurales como los urbanos. Porque son tan hondureños los que viven en las aldeas y demás áreas rurales como los que viven en las ciudades. Y si nos fijamos bien, los políticos que se acogen a usar el argumento del fraude electoral, desde antes de que se celebren las elecciones, en su mayoría son los tránsfugas. Y ya sabemos cómo son.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 18 de junio de 2021.

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