El TIAR y su impracticable aplicación

septiembre 26, 2019

Honduras

El antecedente más lejano de lo que ahora se llama el Tratado Inter Americano de Asistencia Recíproca, es la doctrina Monroe. Estados Unidos era durante este gobierno, una nación frágil que no había desarrollado su fuerza espectacular que va a mostrar su musculo y su nervio en la guerra que libró en contra de España en 1898. La famosa doctrina Monroe, estaba diseñada para detener a Inglaterra y España que, para entonces, habían perdido la mayoría de sus colonias en el continente. Y que además, amenazaban a las jóvenes repúblicas independientes, incluido los Estados Unidos que no dejaba de inquietar los movimientos de Gran Bretaña, especialmente en el Caribe cercano en donde seguían dominando territorios sobre los cuales mantenían control político. “América para los americanos”, tiene dos interpretaciones. La primera corresponde al derecho de los Estados Unidos y las demás naciones independizadas de España, para oponerse a la intervención de las potencias coloniales para recobrar el control de las colonias que habían sido parte de sus reinos. La segunda interpretación es muy cínica: “América (los Estados Unidos de América) para los americanos”. La misma creó incomodidades durante mucho tiempo, especialmente cuando a finales del siglo antepasado, Estados Unidos mostró sus apetencias de gran potencia mundial. Esta concepción fue considerada como una defensa imperialista de Estados Unidos, para dominar todo el antiguo imperio español.



Por su parte el TIAR, es un efecto de la entente desarrollada por los Estados Unidos, después de la derrota del eje totalitario en 1945. Y es un instrumento defensivo, ante la penetración soviética específicamente, aunque se dice que se trata de estar unidos ante la intervención de una potencia extra continental; pero que sea enemiga de los Estados Unidos. Por ello es que el tratado, solo ha sido aplicado una vez contra Guatemala en 1954. Durante la guerra de las Malvinas (1982), Estados Unidos dejó a Argentina sola cuando pretendía ocupar, por la fuerza, las islas Malvinas, las que Gran Bretaña considera como territorio suyo.

Ahora que se quiere invocar en contra de Venezuela, se busca igual que el caso de Guatemala en 1954, respaldar en bloque cualquiera decisión que pueda tomar los Estados Unidos. Desde el apoyo de una invasión de venezolanos en contra del gobierno de Maduro, hasta la forja de una alianza para apoyar tropas estadounidenses que intervengan en Venezuela. Como esta acción es muy complicada en este momento, al grado que en la OEA, no cuenta con los 19 votos necesarios para una declaración justificativa de la acción militar, invocar el TIAR tiene más efectos políticos que consecuencias militares. Porque el TIAR, tiene como finalidad oponerse a una intervención rusa, china o para frenar un intento de Venezuela en contra de Colombia, por ejemplo. En ese caso, los aliados, encabezados por supuesto por los Estados Unidos, estarían en la obligación de apoyar a Colombia o a cualquiera otra nación amenazada. Pero como no es el caso y Estados Unidos de Trump nunca deja que la sangre llegue al rio, porque su política exterior se basa en la provocación y la amenaza, para doblegar a los países débiles, invocarlo en este momento es consecuentemente una acción de fuerza para obligar a Maduro a negociar. Como es Estados Unidos quien lo puede invocar, en contra de cualquier gobierno que amenace su seguridad, en este momento no es aplicable. Y cuando lo sea, estados Unidos actuara primero y después, solo entonces, invocará el tratado desarrollado para defender la entente frente a los soviéticos, cosa que ni siquiera invocó cuando Cuba permitió en 1962 la instalación de misiles soviéticos  de corto alcance que amenazaban su territorio, situado a 90 millas de distancia. Estados Unidos, estableció un bloqueo y negocio directamente con la Unión Soviética.

De forma que el TIAR es una antigualla de la guerra fría que, no tiene utilidad alguna. Ni siquiera como justificación para invocar una intervención que los Estados Unidos,  que  no lo necesita porque cuando ocurre, lo hace sin justificarse, como en los casos de Granada y Panamá.