El síndrome del sectarismo

noviembre 23, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El sectarismo es una de las aberraciones sociales más funestas que han enfrentado las sociedades a lo largo de la historia de la humanidad, dado que los sectarios son fanáticos intransigentes que se mueren con sus ideas equivocadas y arrastran a todos quienes están en favor o en contra suya. El sectario en términos médicos siquiátricos es una persona enloquecida que se aferra a sus ideas trasnochadas y termina por llevar a metas desbocadas los objetivos saludables de una agrupación, de un partido político y hasta de una nación.



Cuando un sectario se monta en su macho, como decía el recordado «Margarito Pérez», no se sabe quién es más animal, si la bestia o el individuo embrocado en el sectarismo. Entre los políticos hay sectarios de todo nivel, abundan aquellos que vestidos de piel de oveja son auténticos lobos que pueden engullirlo todo en cualquier momento. El caso de sectarismo más desafortunado lo acaban de dar los del Concejo Central Ejecutivo del PL, al empecinarse en expulsar a 17 diputados de su partido, por el hecho de haber cumplido estos con el deber que les impone su condición de diputados del Congreso Nacional.

Este acto propio del sectarismo cerril es un hecho que profundiza la división en un partido histórico que se ha caracterizado por defender las libertades en forma irrestricta, porque la esencia natural del liberalismo es la prédica de las libertades. No se concibe a un Partido Liberal actuando con la mentalidad enfermiza de los fascistas y de los totalitarios, que se caracterizan por restringir en forma despótica las libertades que son inherentes a las sociedades democráticas. Cuando un partido se encierra en la burbuja autoritaria de que nada se puede mover si no lo permite la voz de una autoridad central, presidida por un individuo irracional que demuestra en sus hechos no ser liberal sino un autoritario, esa institución deja de ser liberal para convertirse en un movimiento autoritario de tendencia fascista.

En el liberalismo no se admiten las ataduras como las pretende imponer el Concejo Central Ejecutivo presidido por Luis Zelaya, porque en esa situación el PL deja de ser una institución de libertades para volverse cualquier otra clase de partido, menos una institución liberal. Actuando como lo está haciendo Luis Zelaya, demuestra que no es liberal, y que al lograr su ingreso al Partido Liberal, o se equivocó de ubicación o lo hizo intencionalmente para causarle daño a este gran partido.

Las prohibiciones como las está imponiendo Luis Zelaya y su Concejo Central Ejecutivo, los retratan a él y a sus miembros como individuos no liberales, sino como simpatizantes del autoritarismo que en nada comulga con el régimen de libertades que constituye la plataforma del liberalismo. Haciendo ejercicio con la teoría de los contrarios, nos preguntamos, qué debería hacer el liberalismo con Luis Zelaya, que a lo largo de la campaña anterior, de manera sobrada engañó a los que apoyaban su candidatura, haciéndoles creer que estaba a dos puntos del candidato nacionalista, mientras que el candidato Salvador Nasralla, estaba en el fondo de las posiciones del electorado.

Como aquello era una mentira monumental solo aceptada por el propio Luis Zelaya, porque los demás sabían que se trataba de una falacia, un auto engaño, hubo miembros de su mismo grupo que le advirtieron que encuestas serias como la realizada por la encuestadora Keller, ponían al candidato liberal en un lejano tercer lugar, muy por debajo del candidato nacionalista y del candidato Salvador Nasralla. ¿Cabría entonces que el liberalismo le pidiera a Luis Zelaya que entregue la presidencia del Concejo Central Ejecutivo, por ser el principal responsable del descalabro monumental que hundió al Partido Liberal?

¿Cabría también que los actuales diputados se propusieran expulsar del PL a Luis Zelaya por haberle mentido al liberalismo, y por haberse mentido el mismo, haciéndole creer a los liberales que su candidatura estaba tan próxima al primer lugar, que dos semanas finales de campaña bastaban para darle vuelta al candidato nacionalista?

En el PL las cosas no deben caminar en base a expulsiones, porque siendo un partido que profesa las libertades plenas, las decisiones arbitrarias a ultranza conducen a destruir los principios sagrados del liberalismo. Y es lo que están haciendo Luis Zelaya y el grupo que lo secunda, están fabricando la destrucción de un partido histórico que ha hecho tanto por defender y sostener la democracia en nuestro país.

Los liberales que pertenecen a la gran masa liberal lo están diciendo a su manera por los canales por donde se expresan. Esta mañana oíamos una expresión de un ciudadano liberal que nos caló: al Partido Liberal llegaron dos individuos del mismo apellido que lo han desgraciado. Un Zelaya que le puso la lápida en el 2009 y el otro Zelaya que le está poniendo el epitafio, aquí yace el Partido Liberal. ¡Qué grandes verdades!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 23 de noviembre de 2018.

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