El segundo intento

julio 24, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Con la pandemia en su apogeo en la capital y en el Valle de Sula, el lunes volveremos al segundo intento por reactivar gradualmente la economía, o sea que iniciaremos el proceso inverso a la cuarentena o confinamiento cuando todavía no conocemos el verdadero tamaño del contagio, el famoso pico de la pandemia, que es cuando debería empezar a planificarse la reapertura como aconseja el buen entendimiento. Pero esto lo comprendemos muy bien, porque también los medios estamos afligidos por la poca facturación que tenemos, que la economía inactiva no lleva más que a apresurar más cierre de empresas y más despido de empleados.



La reapertura gradual de la economía en Tegucigalpa y el Valle de Sula nos impone a capitalinos y sampedranos una cierta convivencia vigilada con el virus, para luego ver qué sucede con la movilidad gradual que comienza este lunes, porque si llegara a repetirse lo que pasó la vez anterior y volviera a complicarse la situación con una nueva escalada de contagio, a las autoridades no les quedará más remedio que devolvernos al confinamiento. El hecho de volver a entrar a una reapertura de la economía en forma gradual, no debe hacer que nuestros compatriotas se relajen, porque ya experimentamos lo que nos ocurrió la vez pasada, cuando en una semana el contagio alcanzó niveles altos por la mala actitud de nuestros compatriotas.

No hay que minimizar los indicios de riesgo para contagiarse, no vamos a aprender a convivir con el virus a fuerza de tropiezo que nos lleven a nuevos rebrotes, porque cada rebrote significa un fuerte número de contagiados con la posibilidad de que siga aumentando la cifra de personas muertas. Un rebrote significa en primer lugar que el virus sigue en nuestras ciudades y que hay que tenerle respeto, si no es que miedo, porque hay un peligro real de que al no erradicarlo, porque muchas personas sean portadores, se nos puede venir encima una catástrofe viral. Como bien lo ha dicho el virólogo de Cambridge, Ravi Gupta, tendremos que irnos acostumbrando a los aislamientos selectivos que pueden resultar más efectivos que los confinamientos generales.

Sin embargo, a pesar de la experiencia vivida en la primera reapertura que resultó fallida por la indisposición e indisciplina de nuestra gente a no apegarse a las restricciones sanitarias, deseamos de todo corazón que en este segundo intento, tanto empresarios, empleados y clientes, asuman con firmeza los tres pasos fundamentales que deben regir nuestra vida a partir de ahora: usar siempre la mascarilla y en forma correcta, mantener la distancia física de dos y de ser posible de tres metros de distancia de otras personas, y llevar siempre un frasco de alcohol gel para desinfectar las manos con la mayor frecuencia cuando se esté en movimiento, aunque es preferible lavarse con jabón y agua.

La revista The Economist, una publicación británica de mucha credibilidad, considera que esta pandemia es una verdadera catástrofe para la humanidad, que ni siquiera podemos imaginar todavía el volumen del daño de este evento viral que era imprevisible y para el que ningún país, grande, mediano o  pequeño estaba preparado para enfrentarlo. Sin embargo, la prestigiosa publicación ha advertido a la humanidad, con base científica que más peligrosa y dañina que esta pandemia solo podría ser una erupción solar que alteraría los campos electromagnéticos y destruiría las comunicaciones y el suministro de electricidad sobre la Tierra. Esto que podría sonar a pura fantasía está sustentado por expertos de reconocida solvencia científica. Y por lo visto, la humanidad debería estarse preparando para que, llegado el momento no nos encuentre desarmados y desprovistos como nos sucedió con el coronavirus.

Lo que The Economist nos dice es que seguimos ignorando que el mundo es altamente vulnerable a las catástrofes, que ni siquiera nos atrevemos a imaginar cómo nos pasó con esta pandemia, la cual miraban venir algunos políticos y científicos ilustrados como el ex presidente Barack Obama y el científico Bill Gates. En lo que nos concierne a los hondureños, ahora que estamos a punto de hacer un segundo intento por reabrir la economía, es tener conciencia que en nuestros médicos y enfermeras y en todos los integrantes del sistema de salud hay agotamiento físico pero sobre todo estrés psicológico.

Si los médicos y enfermeras, que son los parachoques cuando los contagiados llegan a los hospitales buscando atención, deben estar preocupados con la reapertura de la economía porque ven que la vez anterior la reactivación abrió un boquete de contagio, pensarán que esta segunda vez pasará lo mismo y desde ahora empiezan a sudar frío si las personas llegaran a comportarse de igual forma. Confiamos que la experiencia vivida la vez anterior nos ha dejado a todos los habitantes de la capital y del Valle de Sula el conocimiento suficiente para mantener la guardia en alto, al margen del descuido, que es lo que lleva al contagio con el virus.

Al coronavirus hay que achicarle el campo usando la mascarilla en forma correcta, que cubra la nariz y la boca por completo, con la conciencia del peligro de contagiarse si no mantenemos la distancia física de por lo menos dos metros de distancia de otras personas y tener presente de desinfectarnos a cada momento, lavándonos las manos con jabón y agua durante 30 segundos y cuando usted se movilice debe llevar siempre un frasquito con alcohol gel para mantener a raya el virus.

Si nuestra gente es disciplinada y se apega a estas tres medidas, la reapertura de la economía puede dejar algunos contagiados, pero lo importante es que la mayoría de nuestra población no se deje vencer por la indisciplina y el descuido; solo de esta forma podremos ir avanzando en forma gradual en la reactivación de la economía, conscientes de que esto será gradual, es decir, nos tomará mucho tiempo, porque todo esto hay que verlo como un proceso de aprendizaje, e infortunadamente los hondureños no somos muy dados al aprendizaje.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 24 de julio de 2020.