El sectarismo a un lado

noviembre 21, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En el congreso móvil realizado en Choluteca el fin de semana, se produjo un acto sobresaliente en la vida política de Honduras que no puede quedar tras bastidores, ni oculto en medio de las tantas mezquindades que se han vuelto comunes en el tétrico accionar de los sectores que han escogido el sectarismo como su hábitat preferido. Sucedió que la corporación municipal de Choluteca que preside el alcalde liberal don Quintín Soriano, en un momento que se realizaba una sesión del Congreso móvil, llegó para rendirle un testimonio de agradecimiento al diputado nacionalista Mauricio Oliva, por todo el apoyo que desde su posición de presidente del Congreso le ha dado a varios proyectos que desarrolla la comuna. Con toda la valentía política el alcalde liberal Quintín Soriano, al anunciar el reconocimiento expresó que, así como el presidente del Congreso se despojó de todo sectarismo político, de la misma manera él correspondía, como obliga la nobleza, a agradecerle al diputado presidente Mauricio Oliva, su buena actitud de respaldar las obras de la alcaldía.



En la costumbre del canibalismo político hondureño, por lo general lo que ocurría antes, era que el diputado de un partido hacía la obra usando los subsidios para acrecentar su imagen, desconociendo la jurisdicción local cuando el alcalde era del partido contrario. Esa era la norma que ha impuesto la costumbre, que el diputado con los recursos provenientes de los subsidios, llegaba al término municipal haciendo obras que le servían para hacer política, a título personal y de su partido. No había forma que entre políticos adversarios entendieran que, la ética política demanda que un diputado no le arrebate al alcalde lo que en derecho le corresponde, que es ejercer el liderazgo primario en su término municipal.

Una de las pocas veces que hemos visto que la ética política se respeta, es en este acto celebrado en Choluteca. Según dijo el alcalde liberal Quintín Soriano, cuando ambos ganaron las elecciones, Quintín como alcalde liberal y Mauricio Oliva como diputado nacionalista, por Choluteca, se prometieron respeto. El diputado nacionalista Mauricio Oliva le prometió apoyo a la alcaldía de Choluteca y lo cumplió. Y el alcalde liberal Quintín Soriano, en reciprocidad, de manera pública le agradeció el respaldo.

Dejar a un lado el sectarismo político debería ser una norma de conducta generalizada en el mundo político hondureño; no podemos aspirar a tener una Honduras en desarrollo, ante todo un país civilizado, si los políticos siguen refundidos en las catacumbas del primitivismo político, tirándose flechas como apaches y cheyenes, para quitarse la vida. La política ya no puede ser practicada en Honduras de la manera salvaje como se hacía hace años, si bien países desarrollados como EEUU han tenido un regresionismo alarmante, ellos tienen solucionados los problemas como sociedad y se pueden dar el lujo de polarizarse porque la marcha como país la tienen trazada y asegurada por el sistema de equilibrio institucional, aunque los políticos norteamericanos se enmontañen en pleno siglo XXI, la vida de EEUU sigue indetenible.

Eso no pasa en Honduras, estamos sufriendo muchas décadas de atraso, que solo pueden ser superadas si los hondureños, comenzando por los políticos, nos ponemos a trabajar de acuerdo en que, todo proceso político y todo evento electoral, debe concluir con un estrechón de manos entre adversarios, reconociendo los perdedores a los ganadores y jurándose apoyo como lo hicieron el año pasado el diputado nacionalista Mauricio Oliva y el alcalde liberal Quintín Soriano.

El sectarismo es tan infecundo como deleznable, no hay gente más odiosa y dañina que los individuos sectarios. Preocupa que uno de los partidos históricos como es el Partido Liberal, esté carcomido por la polilla del sectarismo en esta última etapa de su vida. Da tristeza ver la obstinación de las autoridades actuales del CCE del PL, por expulsar a 17 diputados liberales, por el hecho de haber cumplido con el deber de asistir a un acto ceremonial que es parte de sus obligaciones como diputados, por el cual el Congreso Nacional les paga un salario con dineros de los contribuyentes. Para un diputado no es asunto opcional cumplir un deber, porque así lo quiera o no lo quiera su partido. El diputado fue electo por un sector de la población para cumplir con sus distintos deberes. El diputado no es electo por el Consejo Central Ejecutivo de su partido, lo eligió un sector del pueblo y a este se debe.

Es bueno resaltar el testimonio de civismo político que ofrecieron los dos políticos de Choluteca; es un acto que debemos aplaudir los hondureños que no comulgamos con el enfermizo sectarismo político, muy propio de los políticos cavernícolas. Los individuos sectarios no son buenos para ningún partido político, y como tal no son buenos para nuestro país. A los sectarios hay que erradicarlos de cualquier manera del lugar donde  lograron colarse por la apariencia engañosa con que lograron penetrar.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 21 de noviembre de 2018.

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