El reto de Bukele

abril 10, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El reto que se está echando sobre sus espaldas el nuevo presidente salvadoreño Nayib Bukele, es muy pesado para su país, El Salvador, que no merece quedar aislado por las ideas incongruentes de su joven presidente, que se está guiando por radares políticos desorientados que le indican que su país puede liderar un nuevo proyecto de manera solitaria. Es probable que Bukele crea que sus vecinos no son sus mejores aliados, y que El Salvador puede recostarse en México, con un gobierno populista que tiene más influencia, más poder, con una economía mayor que toda Centroamérica junta, y que hasta tiene capacidad para “gurgurutearle” a los gringos.



Y aquí es donde la inexperiencia de Bukele le puede costar caro a El Salvador, porque México con su tradición nacionalista, si bien en situaciones determinadas no regatea su solidaridad en momentos de angustia que viven sus vecinos, su tradición es quemar sus cartuchos en los suyos, y no quemarse las barbas por un pequeño vecino. Los tres países del triángulo norte centroamericano, unidos infunden un cierto nivel de respeto, actuando solitarios, resultan muy poca cosa frente a cualquier país y frente a los organismos internacionales.

En la actualidad, cuando la globalización mide las capacidades entre países, los pequeños son los más débiles, y en el continente, los países centroamericanos son países miniaturas frente a México, Estados Unidos y Canadá. Cuando se esquematizó la idea del triángulo norte en Centroamérica, se consideró el potencial conjunto de Guatemala, Honduras y El Salvador, por su proximidad y afinidad, para cuando les tocara enfrentar los efectos de la globalización. Guatemala y Honduras son los países que mejor han entendido la gran necesidad de unir sus propósitos comerciales y económicos, a El Salvador, bajo el gobierno marxista del FMLN le costó asimilarse al proyecto integracionista, no obstante, el FMLN de tendencia marxista, ha sabido mantener en el marco de la diplomacia relaciones respetuosas y cordiales con Honduras y demás vecinos.

Es probable que la presión política interna del Frente, en algún momento le indicó a Sanchez Cerén que, que al ser los gobiernos de Honduras y Guatemala no afines políticamente, debía guardar con ellos la distancia y tratarlos con suma cautela. Sin embargo, el comportamiento del gobernante salvadoreño, en honor a la verdad, no provocó fricciones que pudieran generar conflictos con Honduras y Guatemala, salvo pequeñas escaramuzas en el Golfo de Fonseca por capturas de pescadores hondureños por la naval salvadoreña, todo lo demás ha sido llevado en el plano de la cordialidad y el respeto. El caso de la Isla Conejo, que por algunos días generó pequeños niveles de crispación, no fue por algún exabrupto del gobernante salvadoreño, sino de su ministro de Defensa, un ex militar muy cuestionado en su país que busca reinsertarse en las simpatías de sus compatriotas al hacer un reclamo fuera de contexto de un asunto territorial, por tratarse de un pequeño islote que nunca estuvo en litigio.

Honduras y El Salvador han vivido años de verdadera fraternidad después del evento bélico de 1969, y a lo largo de estos últimos 50 años, salvadoreños y hondureños nos hemos mantenido como dos naciones vecinas que han fraternizado sus relaciones, con un comercio intenso que beneficia a ambos países, con miles de hondureños viviendo y trabajando en El Salvador e igual miles de salvadoreños viviendo y trabajando en Honduras. Ambos países comprendieron que una vez resuelto su diferendo fronterizo, lo que procedía era tratar sus diferencias y afinidades en el marco de la diplomacia y el derecho internacional. Porque, afortunadamente, los gobernantes de Honduras y El Salvador, han entendido que el aislamiento no es bueno para ningún país, mucho menos para países pequeños y débiles como son los centroamericanos.

Pero, el aislamiento por un infundado nacionalismo, incluso puede ser peligroso para cualquier país, no digamos para países pequeños como los centroamericanos, que son tan dependientes hasta para completar su presupuesto nacional. Bukele está mal orientado si piensa que EEUU le va a abrir de par en par el tesoro norteamericano a su gobierno. EEUU opta por el bloque del triángulo norte, porque su problema no son nuestros problemas, la preocupación de EEUU es que los centroamericanos no podamos resolver problemas graves como el narcotráfico, crimen organizado  y demás tipos de tráfico, y se los desviemos hacia su territorio. Para contener esta explosión antisocial, EEUU prefiere apoyar al bloque y no solo a un país. Tarde o temprano Bukele tendrá que comparecer para atender los asuntos de la cooperación norteamericana, formando parte del triángulo, porque así se lo exigirá EEUU.

Bukele debe saber que, aun los gobernantes de los países más poderosos, aunque mantengan sus diferencias políticas, llegado el momento tienen que sentarse a platicar sobre sus problemas y sus intereses. Y siendo tan vecinos, Honduras y El Salvador, será un absurdo y un error grave de Bukele, esgrimir los argumentos más pueriles para distanciar a su país del vecino con el que históricamente tiene la mayor afinidad en todos los campos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 10 de abril de 2019.