El que espera, desespera

diciembre 15, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En la entrevista que nos concedió ayer la eminente científica hondureña Mary Lorena Vallecillo Zúniga, investigadora de la Universidad BYU de Utah, nos proporcionó un dato importante que indica que la vacuna contra el COVID-19 nos estaría llegando a los hondureños a mediados del próximo año, lo que significa que estando a la espera debemos enfrentar un nuevo brote de la pandemia poniendo toda nuestra voluntad para cumplir con las medidas biosanitarias que durante estos próximos seis o siete meses serán nuestro escudo para no contagiarnos con el coronavirus.



Este día hemos visto un video filmado en el interior del mercado de Comayagüela el pasado fin de semana y por la cantidad de personas que se observan en la filmación notamos que nuestra población le ha perdido el miedo al COVID-19 y que las cifras de contagiados y  de personas fallecidas parecieran no generar ninguna inquietud en las persona que en una multitud hacían un recorrido de compras en ese mercado. Si los norteamericanos pronosticaban una ola de contagios después de su tradicional fiesta de acción de gracias, con cifras que han superado los malos augurios, en Honduras la situación puede ir de mal a peor si nuestros compatriotas siguen desbocados formando aglomeraciones humanas sin acatar las recomendaciones que ha estado haciendo la mesa multisectorial.

Si nuestra población prefiere no enterarse de las noticias internacionales del momento donde hay detalles de los cierres totales en Inglaterra, Alemania y ciudades completas en EEUU, podemos entrar en una crisis por la cantidad de contagiados que no encontrarán cupo en los hospitales y en los triajes. Las autoridades fueron condescendientes con la necesidad de reactivar la economía, pero nuestra población ha malinterpretado la flexibilidad que permite operar a las empresas para que estas a su vez puedan generar puestos de trabajo.

Cuidado y no tengamos que vernos encerrados en un confinamiento extenso que de nuevo produzca el cierre de la actividad económica, agravada por los daños causados por los dos huracanes. La imprudencia temeraria es la conducta desbocada del ser humano que lo puede conducir a la fatalidad. Cuando las personas no atienden las advertencias del peligro que contrae el contagio del COVID-19, el país entero se expone a una propagación masiva para la que no estamos preparados para enfrentarla.

Países como Alemania, que es considerada la potencia que fijaría el rumbo de Europa en este envite sanitario, ha tenido que ordenar un cierre total de los comercios desde ahora hasta el 10 de enero, algo alarmante para los alemanes que creyeron que habían vencido a la pandemia y muy a su pesar pronto cayeron ante el peso de la realidad al ver las cifras alarmantes de contagiados y de personas fallecidas. La filmación que vimos de Israel es sorprendente, los comercios que en esta época del año estaban repletos de compradores, este día estaban completamente vacíos, ante las disposiciones del gobierno de quedarse en casa para bajar los altos niveles de propagación.

Sin embargo, es Estados Unidos, el país que uno supone que por ser la primera potencia del planeta no tendría problemas en frenar la propagación del coronavirus, y ahora es el que tiene el mayor número de personas contagiadas y la mayor cantidad de personas fallecidas a causa del COVID-19. El compatriota Salvador Moncada, científico investigador, ha revelado este día que América Latina es ya el epicentro del COVID-19 por el ascenso en el número de contagiados y fallecidos.

Si todo esto no es suficiente para que los hondureños no nos pongamos en estado de alerta, el 2021 será una prolongación de las desgracias que hemos padecido en el 2020 y quizás sea un año más oscuro y más delicado para la economía si el coronavirus llegara a enseñorearse entre los hondureños por la mala actitud de desafiar a un virus que solo podrá ser aplacado en parte por la vacuna, que es la única esperanza que tiene la humanidad para salir avante de esta encerrona sanitaria.

Lo grave es que la vacuna no llegará a Honduras sino hasta mediados del próximo año, porque como lo explicara ayer la doctora Vallecillo Zúniga desde Utah, si a ellos les está programada la vacuna hasta el mes de marzo, a los hondureños nos podría llegar dos o tres meses después. Esto se debe a que, aunque la producción de las vacunas se está haciendo en forma acelerada. No hay manera de producir el fármaco para atender con prontitud a los miles de millones de personas en el planeta.

Entonces, a los hondureños solo nos toca asumir con una mejor actitud la convivencia con el virus, evitando contagiarnos mediante el uso permanente de la mascarilla, manteniendo la distancia física, evitar las aglomeraciones y lavarnos y desinfectarnos las manos con jabón y alcohol gel. No nos desesperemos por la vacuna, esta llegará cuando los fabricantes hayan  surtido a los grandes países que tienen suficiente dinero para pagarla por anticipado. A los hondureños nos toca hacer cola, porque de remate estamos en la lista de beneficiados con la donación por medio de la ONU. Por lo tanto en la espera no tenemos que desesperarnos, porque la vacuna llegará en algún momento. Tardará en llegar, pero llegará. Mientras tanto solo nos quedan tres cosas: usar siempre la mascarilla, mantener la distancia física de otras personas, evitar las aglomeraciones, y lavarnos y desinfectarnos las manos cuantas veces sea necesario. Esperemos la vacuna, pero no nos desesperemos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 15 de diciembre de 2020.

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