El progreso como el fracaso es de todos

agosto 29, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Viendo el video filmado en 1945, cuando se iniciaron los trabajos de la apertura de construcción de la carretera entre Tegucigalpa y SPS, pensamos que el comienzo de esa obra en aquel tiempo resultó ser toda una revolución en Honduras, una hazaña que implicó la osadía del gobernante de aquel año, el dictador Tiburcio Carías Andino, al que la historia, contada en su mayor parte por sus adversarios, solo describe su estilo autoritario de gobernar, pero oculta sus acciones determinantes para que Honduras empezara a caminar por la senda del progreso. La obra se hizo, como decimos en el lenguaje popular, a pura infantería, es decir a pura mano, a base palas, piochas, azadones, machetes y gente deseosa de trabajar. El enrolamiento de los obreros fue algo verdaderamente conmovedor, los hombres se descubrían ante el capataz que los contrataba, las mujeres jugaron un papel cuasi heroico al formar pequeños grupos de pilanderas y cocineras que lavaban la ropa y cocinaban para los obreros.



Aquel lejano 1945 comenzó la interconexión nacional por la vía terrestre, al abrirse la gran ruta de comercio entre la capital y San Pedro Sula, pero  fue hasta 25 años después que la carretera del norte se pavimentó, acortando la distancia de más de 250 kilómetros que hay entre las dos principales ciudades, en un recorrido de 3 a 4 horas. Y 35 años después, en el 2010, en que, la CA-5 como se conoce a la mejor carretera del país, ha sido transformada en una carretera moderna. O sea que, de aquel lejano 1945 hasta el año actual, debieron transcurrir 75 años para que Honduras tuviera una carretera moderna que facilitara el comercio y el transporte de norte a sur.

Esta es la historia del progreso en Honduras, hemos venido caminando muy lentamente, por culpa de una clase gobernante que no ha tenido la osadía de tomar las decisiones que deben tomarse para acelerar el progreso del país. En determinadas circunstancias, cuando el clima social se vuelve tormentoso para un gobierno, si quien está al mando del país es una persona medrosa, el país se estanca. Tiburcio Carías fue un dictador, pero tuvo aciertos que no se le pueden negar y uno de ellos fue haber tomado la decisión de comenzar y construir la carretera del norte, a pura infantería, facilitando el comercio y transporte de personas y carga entre el norte, centro y el resto del país.

El progreso de Honduras ha marchado a un trote muy lento, por la falta de visión de los gobernantes, en su mayoría timoratos y con mucho miedo al alboroto de los opositores que por lo general son personas que quieren asumir el poder torpedeando al gobierno de turno, impidiéndole gobernar con un buen desempeño, creyendo que haciendo fracasar al gobierno tienen más posibilidades de llegar al poder. Y en ese juego politiquero, quien ha sufrido es Honduras y el pueblo hondureño, porque el sectarismo a lo que contribuye es al atraso de cualquier país.

75 años después de aquel hecho histórico que fue la apertura de la carretera del norte, los hondureños estamos presenciando el avance de una gran obra de estos tiempos, como es la construcción del Aeropuerto de Palmerola en Comayagua, que es parte de una zona de desarrollo económico, estructurada con varias áreas: portuaria, comercial, logística y agroindustrial, con complejos hoteleros de cadenas internacionales, que en resumen se convertirá en un polo de desarrollo de grandes dimensiones. Palmerola está en plena construcción, previéndose que para finales del próximo año estará construida en su mayor parte y a principios del 2021 estará en operación y funcionamiento en todas sus áreas.

Comparativamente en el tiempo, podemos ver que para tener la carretera del norte, de 250 kilómetros, debidamente pavimentada, nos tomó 75 años por las indecisiones y la falta de visión de los gobernantes, mientras que una zona económica bien articulada con un aeropuerto moderno, rodeado de los componentes portuarios, comerciales y logísticos, ha sido posible en 6 años. Obra que no ha sido fácil, hay que reconocerlo, porque si el gobierno se hubiera detenido ante las críticas irracionales de los sectores que se oponen a todo, que calificaron a Palmerola como una obra vanidosa e innecesaria, Palmerola se hubiera quedado estancada en el camino.

Esta vez la fatalidad de la idiosincrasia que se opone a toda obra de progreso, no alcanzó a generar el eco suficiente para detener una obra que no solo da lustre por su carácter modernista, sino porque se proyecta como un gran polo de desarrollo, por las miles de oportunidades que generará desde el momento en que empiece a funcionar. En ese instante Palmerola será el generador de progreso para todos los hondureños.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 29 de agosto de 2019.