El Plan de Reconstrucción Nacional y la verdadera urgencia

mayo 10, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El Gobierno de la República presentó este día el proyecto de plan de reconstrucción nacional y desarrollo sostenible, que es la hoja de ruta que debe seguir Honduras para rehabilitar todas las obras de infraestructura que fueron destruidas unas y dañadas otras, por los dos huracanes que nos azotaron el año pasado, que en su mayoría todavía permanecen como quedaron después del paso de las dos tormentas. El mandatario hondureño con su equipo técnico presentaron un programa de inversión que solo podrá ser sustanciado con la cooperación internacional ofrecida y con nuevos empréstitos. Sucede que, cuando nuestro país ha sufrido los embates de un evento ciclónico de gran dimensión, llueven las promesas de países y organismos extranjeros, que luego se van diluyendo como el humo para no dejar un rastro visible, quedando la impresión inicial en la población que todo lo ofrecido ya se le entregó al gobierno. Así sucedió cuando el huracán Mitch nos destrozó el aparato productivo, que en un principio incluso hubo personas que dieron gracias a Dios por habernos enviado semejante huracán, porque creían y hasta lo dijeron, que gracias al huracán Mitch tendríamos tanta ayuda para hacer un país nuevo de cabo a rabo. Y no fue así, pasados seis meses de aquel fatídico huracán, las ofertas de ayuda solo estaban en ofrecimiento y papel, pero cuando el gobierno intentaba gestionarlas para hacerlas efectiva tanto gobiernos como organismos se hicieron los noruegos, es decir, los que no sabían o no recordaban. Lo mismo podría suceder esta vez en que, no fue uno sino dos huracanes sucesivos los que nos dejaron más crucificados que nunca.



Esto pasa en el ámbito internacional donde hay un cartel deplorable formado por países desarrollados y organismos internacionales que son expertos en ganar notoriedad internacional, ofreciendo ayuda a un país que ha sido devastado por las fuerzas de la naturaleza, pero al cabo de los meses se hacen de la vista gorda, o sea, que es más bulla que otra cosa. El gobierno deberá cargar con este plan de reconstrucción que podría recibir cierto apoyo internacional, pero en su mayoría deberá asumirlo el país por cuenta del esfuerzo de todos los hondureños.

Ahora bien, el gobierno debe puntualizar aquellos aspectos cruciales del país donde debe dedicar especial inversión, siendo el sistema educativo, el que requiere ser atendido por encima de cualquier otro, porque si bien las obras infraestructurales más dañadas funcionan a medias, el aparato educativo está totalmente paralizado y es algo que no se va a arreglar con la exclamación del ¡Ay Dios mío! Reactivar el sistema educativo después de año y medio de paralización requiere muchísima inversión. No se trata de regar y botar dinero a diestra y siniestra, pero, se requiere de muchos recursos para dotar a los centros educativos públicos de las condiciones que haga de los salones de clase áreas higiénicas para que docentes y alumnos puedan volver a las aulas que han estado abandonadas por décadas, sin servicios sanitarios, sin agua potable y sin electricidad.

Esta pandemia no desaparecerá de la noche a la mañana, permanecerá por mucho tiempo en todo el planeta y la única forma de reactivar el sistema educativo público es con clases presenciales, para lo que el Estado necesita hacer una inversión enorme en el reacondicionamiento de las escuelas que en la gran mayoría no tienen las condiciones sanitarias que se requieren para garantizar la salud de niños y profesores. La educación pública tiene que entrar a una nueva era de convivencia con reglas de salud. Los maestros tienen que implantar normas disciplinarias con los alumnos para que los niños aprendan a usar y a cuidar los servicios sanitarios, a no desperdiciar el agua y a cuidar las llaves para evitar que se dañen. Tampoco deben pensar los maestros que tener un nuevo sistema educativo dependerá solo que el gobierno abra la chequera para mandarles una lluvia de dinero, los profesores deben asumir un papel fundamental para mantener las escuelas en una estricta normativa higiénica con los alumnos.

Lo que se viene en el sistema educativo, si es que todos queremos poner una cuota en su salvamento, es el principio del fin del «valeverguismo», que García Márquez definía como el estado de indiferencia de la gente por todo aquello que le importa muy poco. A los que devengamos suficientes ingresos para tener nuestros niños en escuelas privadas nos ha valido un centavo que la inmensa mayoría de los niños que asisten a las escuelas públicas reciban sus clases en medio de un ambiente nauseabundo por la fetidez que expiden los baños y los servicios sanitarios. Desde el 2006 hasta el 2019, mientras desarrollamos el programa DONE UN AULA visitamos una gran cantidad de escuelas públicas en la mayoría de nuestros departamentos, y nuestra primera inquietud siempre fue dar un vistazo a los servicios sanitarios. Confieso que rayamos con los directores y profesores recomendándoles que pusieran más atención al área de servicios sanitarios. Y la respuesta era la misma. Hummm, viera usted, los limpiamos hoy y mañana los niños los ensucian. Los profesores siempre alegaban que los niños traían de sus casas la mala costumbre de ensuciar los servicios. Pero fuimos intransigentes con los profesores al reiterarles que para eso estaban ellos, para llevar la prédica de la higiene a los niños, y en forma extensiva a sus padres. Recomendamos a los profesores que trajeran a los padres a los centros escolares y allí, junto a sus hijos dieran una lección de higiene a ambas partes: padres y niños.

A estas alturas, cuando ha habido año y medio de abandono, las escuelas públicas se han de haber convertido en bombas explosivas por la fetidez. Por lo tanto la cantidad de recursos a invertir en todos los centros escolares públicos del país es una suma respetable. Pero debe contemplarse si es que queremos reactivar el sistema educativo público. Por eso decimos, en el programa de reconstrucción nacional y desarrollo sostenible, el sector educativo público debe estar en la primera línea de inversión. Las carreteras y los puentes son importantes, pero un millón de veces más importante resulta acondicionar las escuelas públicas para que los niños vuelvan a recibir clases en un ambiente higiénico como paso decisivo para no contagiarse del eterno coronavirus.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 10 de mayo de 2021.

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