El PL debe abrirse a una nueva etapa

agosto 1, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El objetivo de un partido político con tanto arraigo histórico como es el Partido Liberal, es volver a ser la referencia de la democracia hondureña, y superar el estado de quiebra en que quedó sumido desde el 2009. El PL no tiene en estos momentos una cúpula dirigente a la medida de sus necesidades y urgencias, lejos de eso, el partido vino de mal en peor cuando sus últimos dos candidatos presidenciales tuvieron una escasa capacidad de convocatoria que llevaron a los liberales a un descenso que hizo ver al Liberal como un partido abandonado por su membresía.



Desde el 2017, hasta hoy, han sido dos años perdidos en que los liberales han visto como su partido se quedó sin remos, chorreando angustias por la conducta asumida por una dirigencia que se aferra a seguir hundiendo a un partido que se merece mejor suerte, que solo la podrá encontrar si surgieran nuevos dirigentes que se propongan llevar a este partido histórico a abrir una nueva etapa. Porque esto es lo que necesita el PL, un nuevo equipo de liberales con capacidad para dirigir y recuperar el espacio perdido tras la fractura infortunada que le causó Mel Zelaya, un triturador que debe ser marginado de la historia liberal.

Por el momento en el PL no surgen figuras con carácter, no hay prospectos entre los alcaldes y diputados que quieran asumir la carrera política como hubo en otros tiempos, cuando en el liberalismo sobraban personas con reconocida capacidad que manifestaban su interés de participar en la vida pública. Y no es porque el PL sea una institución envejecida, o porque los nuevos partidos que han dado lugar a una oleada de pesimismo anti político causen un contrapeso, porque liberales sobran en Honduras, pero rehuyen a seguir a los actuales dirigentes que han dado muestras de incapacidad y soberbia, que son los factores negativos que los han hecho llevar al PL a una posición muy lamentable.

¿Qué es lo que deben hacer los liberales para salir del marasmo en que han caído por los desaciertos de sus actuales dirigentes? Como el movimiento se demuestra andando, los liberales urgen de un nuevo equipo de personas al frente del Concejo Central Ejecutivo, porque es desde el organismo rector del partido, donde se toman las decisiones que tiendan a unir a los distintos sectores liberales, algo que será imposible con la actual dirigencia que se ha encasillado en asumir una actitud dictatorial, demostrando una escasez de inteligencia para convencer y persuadir a los que no comulgan con su modelo de dirigir, basado en la imposición de demandar pleitesía al Central Ejecutivo, exigiendo sumisión incondicional, con la leguleyada de que así lo establecen los estatutos del partido.

La dirigencia actual del Partido Liberal no tiene la mínima comprensión política de que los reglamentos y estatutos de un partido, aplicados como piedra, solo sirven para distanciar y enemistarse con los correligionarios. Los buenos líderes políticos no actúan como capataces de finca, ni como capitanes de regimiento. Los buenos líderes políticos convencen a sus correligionarios, con capacidad de oratoria, con una persuasión intuitiva, con un discurso conciliador. Todos los liberales son útiles en este momento, nadie estorba. Una de las quejas que expresó el liberalismo en la campaña anterior con el ex candidato Luis Zelaya, es que este no aceptaba que los liberales de tradición le quisieran apoyar en los equipos de trabajo. Fuimos testigos de esto, colaborando con una invitación para que a los liberales con trayectoria se les permitiera ayudar en la campaña, una misión que resultó imposible porque el candidato respondió que ya todo estaba debidamente organizado y que sus encuestas lo situaban a pocos puntos del candidato nacionalista.

Con este antecedente y continuando el ex candidato Luis Zelaya al frente del Central Ejecutivo, todas estas personas que se sintieron rechazadas en la pasada campaña, en su mayoría profesionales respetables y de reconocida militancia, se manifiestan pesimistas al ver que hay escasas posibilidades de renovar la dirigencia de su partido. Y la política en Honduras, ni en ningún otro país, está hecha para personas soberbias, que al mismo tiempo son incapaces de articular las relaciones entre los viejos militantes del partido, curtidos de una experiencia importante, con las nuevas generaciones que cada vez creen más en la capacidad de los aspirantes que en los colores de un partido.

Elegir como candidato presidencial a Luis Zelaya fue una gran falla del partido, el mismo debe reconocer que su paso como candidato fue un completo fracaso. Su deber es ceder el puesto a otras personas, con nueva sangre y nuevas ideas, que trabajen con ahínco y sin soberbia. Un nuevo líder que atraiga a los liberales y no los rechace. Un nuevo líder con un discurso moderado pero firme al mismo tiempo.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 1 de agosto de 2019.