El peligroso círculo de Facebook

octubre 8, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En el mundo se está dirimiendo una gran batalla en la que casi todas las personas quieren verse expuestas como personajes por medio de las redes sociales. Por donde uno camina siempre aparece quien quiera tomarse una fotografía con otra persona, no sabiendo en la mayoría de los casos que uso hará de la imagen el que la toma. Pero una vez tomada la foto y subida a las redes sociales, por excelencia en Facebook, aquella imagen puede provocar muchas consecuencias, de una y otra forma. Es indiscutible el valor que conceden las redes sociales a la sociedad en materia de comunicación y divulgación, como tampoco se puede discutir que los efectos de todo aquello que sale en las distintas redes algunas veces alcanzan una mala repercusión.



Un mensaje teledirigido con la mala fe que caracteriza a las personas de conciencia oscura puede ser de tan fatales consecuencias porque puede ocasionar tragedias, como la que ocurrió recientemente con un ciudadano, que al sentirse ofendido en el amor varonil por su compañera residiendo provisionalmente en España, tomó la ingrata decisión de vengarse de la infidelidad de su mujer envenenando a sus tres pequeños hijos y a la vez suicidándose.

Leyendo las crónicas de los periódicos, que no coinciden al comparar las redacciones de los diarios, todo apunta que por una terrible confusión de chambres publicados en Facebook, Oscar Efraín Blanco, sintiéndose víctima de la cornucopia de su mujer, algo que aparentemente no ocurrió, pero por la insensata mala  interpretación que hiciera una prima de la mujer de Oscar Efraín, este se alteró profundamente perdiendo el último ápice de cordura, lo que lo llevó a tomar una fatídica determinación en la que sus pequeños niños pagaron una factura que por su inocencia no les correspondía asumir.

Las redes sociales pueden ser de mucha utilidad a las sociedades, pero como su espacio ilimitado de albedrío no tiene parámetros de control, por aquello de la natural irrestricta libertad de expresión, en su nombre se cometen errores y delitos de manera abierta sin que haya forma alguna de repararlos o de exigir una subsanación por medio de la ley. Twitter se ha convertido en un circo donde se han parapetado desde delincuentes y criminales de toda laya hasta presidentes de países que rayan en el absurdo de gobernar a través de mensajes por ese medio. Donald Trump tiró la línea de como se podía gobernar por medio de Twitter y de allí en adelante lo han seguido un montón de disparateros que twittean para cambiar a funcionarios, despedir a subalternos, ordenarles a los policías y militares y hasta para agredir a los que los adversan.

En las redes sociales hay un irrespeto avasallador de insultos, procacidades, distorsiones, tergiversaciones, cuyos autores son las personas menos honorables, pero que se escudan en el Facebook o en el Twitter para disparar sus ataques de manera franca o falseando la realidad y distorsionando con imágenes y montajes que no relejan la verdad. La distorsión que hiciera una vecina de la señora Yohanna Elizabeth Maradiaga Zepeda, esposa de Oscar Efraín Blanco y madre de los infortunados niños envenenados por su padre, después de mal interpretar una conversación de Yohanna Elizabeth con una pariente, obedece a la mala intención producto de los efectos nocivos del chismorreo que se fabrica en las redes sociales.

No hay forma de saber si lo que se dice en las redes sociales es cierto o falso, incluso los datos que aparecen en sitios de internet donde firmas enciclopédicas como Wikipedia, en su mayoría son datos aportados por personas interesadas en crear sus propias versiones de hechos y acontecimientos importantes, pero que al quedar registrados en ese sitio enciclopédico con datos distorsionados y adulterados, deforman la realidad. Quienes abrevan en estos sitios, donde supuestamente está la fuente de la investigación, cometen un grave error, porque nada de lo que aparece en las redes sociales o en los sitios de internet ofrecen el respaldo de la certeza que uno puede encontrar al consultar una enciclopedia impresa, donde hay una firma editorial que respalda su contenido.

En esta gran batalla que hay en el mundo por tener cada uno su sitio en Facebook, en Twitter y en las demás redes sociales, la que está sufriendo las consecuencias es la verdad, que cada vez aparece más despreciada por todos aquellos que libran sus propias batalles desde las tinieblas de la mentira. Para esta clase de personas las redes sociales aparecieron en su mejor tiempo, cuando los individuos y personas sin valores morales proclaman abiertamente que gracias a estas redes pueden expresarse de manera libre. Pero ¿qué es lo que expresan estos individuos en las redes sociales? Unos días dicen simples mentiras, otros días, falsedades que denigran el honor de las personas con las que no simpatizan y otros días, calumnias furibundas que no solo denigran sino que desgracian a las personas, como aconteció con la tragedia de Oscar Efraín Blanco que por sulfurarse por un chambre confuso terminó con la vida de sus tres pequeños y con su propia vida.

Una pena enorme que deben cargar quienes crearon estas redes de poder ilimitado, al no percatarse en lo mínimo que su uso ameritaba un sistema de controles. Pero no se preocuparon por eso, porque importaba más que más gente las usara porque allí está el negocio que los volvió los supermillonarios del planeta.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 8 de octubre de 2019.