El peligro de minimizar el riesgo

mayo 28, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Un medio escrito se preguntaba ayer por qué ni con el confinamiento logramos aplastar la curva del coronavirus, lejos de eso, la pandemia está en una espiral preocupante, que en la medida que se van practicando mayor cantidad de pruebas va creciendo y sumando el número de personas contagiadas, en unas ciudades más que en otras. La explicación es sencilla, en el común de nuestra población ha prevalecido el espíritu de minimizar el riesgo de contagiarse, a eso se debe que cuando las cámaras de televisión enfocan el desenvolvimiento en zonas trajinadas como los mercados la mayor parte de las personas deambulan sin usar mascarillas y sin guardar la distancia prudencial de dos metros de otras personas.



Al parecer las probabilidades subjetivas, de las que hablan los sicólogos, hace que los hondureños de a pie en su mayoría, pero también de otros niveles donde hay educación, tengan intuiciones erróneas que los lleva a actuar con imprudencia o con exceso de confianza en un entorno que se ha vuelto hostil para la salud de los humanos por la presencia del virus. Y lo vemos en el mapa de las diferentes ciudades que muestran las autoridades, donde hay centenares de barrios y colonias que han sido contagiadas por distintas razones.

Lo que resulta más prudente, que es permanecer en casa si no hay razones urgentes para salir a la calle, no es algo que se le pueda imponer a aquellos compatriotas que viven del diario quehacer, que si no producen lo que necesitan para el sustento diario lo que les aguarda al final del día es la triste situación de no tener con que comprar los alimentos. En cambio, para otros no solo es fácil, sino que hasta cómodo quedarse descansando sabiendo que tienen un salario asegurado, sobre todo si es empleado público, porque en el caso de las empresas privadas como lo hemos venido explicando, hay muchas que ya agotaron sus reservas y a partir de la segunda quincena de mayo no tienen recursos en sus cuentas ni de donde obtener dinero para seguir sosteniendo planillas de empleados.

El peligro de que nuestra gente minimice el riesgo de contagiarse es que el tamaño del contagio se extienda y crezca, a tal grado que las autoridades tendrán que esperar otro mes o quizás más, que será cuando se empiece a aplanar la curva del coronavirus para comenzar a planear la reactivación completa de la economía, que es cuando las empresas podrán volver a pelear sus posiciones en el mercado y a emplear personal.

En este punto queremos llamar la atención de todos los hondureños, sin distinciones de ninguna clase. Minimizar el riesgo de contagiarse con el COVID-19 es un grave peligro, en todo sentido, porque el contagiado sin saberlo se convierte en una cadena peligrosa para sus familiares en su casa, igual que para todas las personas con las que se relaciona. En el contagio hay una cadena tan oscura como invisible que surge cuando las personas subestiman o minimizan el riesgo y actúan con la mayor tranquilidad como si estuvieran en un entorno donde no existe el virus. Y el coronavirus está regado en todo el país producto de esa cadena alimentada por la subestimación al riesgo. Contra esta actitud de nada valen o sirven muy poco las advertencias de las autoridades y los constantes llamados que hacemos en los medios de comunicación, porque ese estado de excesiva confianza en que se manejan las personas es lo que los lleva a ser presas fáciles del contagio.

Países como Estados Unidos, Inglaterra y Brasil, están sufriendo el haber incurrido en este gravísimo error y hoy lo están pagando muy caro por los millones de contagiados y miles de muertos que están registrando. Antes Italia y España pasaron por la misma situación. Mientras que Taiwán, Japón y Corea del Sur, adoptaron actitudes defensivas, no minimizaron el riesgo en ningún momento, y ahora lo estamos observando en tres países latinoamericanos: Costa Rica, Uruguay y Paraguay, donde más bien han sobrevalorado el riesgo, lo que los demás países no debemos interpretar como una incomprensión subjetiva por el miedo excesivo, que es lo que un principio pregonó Donald Trump en EEUU y Putin en Rusia, cuando sostenían que el Coronavirus era otra gripe que bastaba tratarse como tal sin hacer mucho escándalo. Craso error de Trump y Putin, que ahora se ve reflejado en las cifras de contagiados y muertos en sus países.

Otros piensan que no es bueno exacerbar la tendencia del tratamiento defensivo y que el coronavirus podría curarse con un tratamiento menos agresivo pero igual de eficaz, cuando es lo contrario, y lo ha demostrado el equipo médico que creó el tratamiento CATRACHO que está teniendo reconocimiento mundial, y que consiste en un tratamiento agresivo para que los pacientes no lleguen hasta la complicada etapa de los cuidados intensivos.

Hay una incoherencia entre el número de contagiados y personas fallecidas en Honduras, por ahora solo se registran 200 compatriotas muertos por el COVID-19, pero eso es por el momento porque si nos descuidamos y el tamaño del contagio sigue creciendo podríamos correr el riesgo de que nuestro sistema hospitalario se vea superado. Por eso es que no debemos minimizar el riesgo y evitar a toda costa la propagación del contagio. Esto debemos entenderlo todos, desde autoridades, empresarios y hondureños en general.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 28 de mayo de 2020.