El Partido Nacional, la otra víctima

junio 26, 2020

El pueblo hondureño es la primera víctima de la pandemia de coronavirus que afecta al país y al resto del mundo, y el partido Nacional es la segunda

Honduras

Los nacionalistas, responsables del Ejecutivo, cargan con la responsabilidad del manejo de la lucha contra la peor crisis sanitaria que hemos padecido los hondureños y hasta el momento no sacan buenos réditos de su gestión.



La desorientación de la dirigencia partidaria se reflejó recientemente en la posición oportunista del Presidente del partido de gobierno, Reynaldo Sánchez, frente a la vigencia del nuevo Código Penal.

Pese a ser un profesional del Derecho, el dirigente azul solicitó la ampliación de la suspensión de la vigencia del Código Penal, cuando el estatuto ya estaba en vigor.

Sobre el tema, el Presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva, aclaró a Sánchez ese punto en específico y puso el dedo en la llaga al orientarlo a que ponga sus objetivos en esforzarse para que haya más transparencia con los fondos del gobierno, para que no se hagan compras dudosas en la lucha contra la pandemia.

Meridianamente, el jefe del Legislativo apunta hacia una realidad incontrastable. La dirigencia del partido Nacional no ha hecho nada por proteger a la institución del terrible descrédito que soporta por la actuación sospechosa de funcionarios gubernamentales en la negociación oscura de bienes adquiridos con el pretexto de la crisis sanitaria.

El argumento de Sánchez acerca de que el Código Penal no fue suficientemente discutido tampoco se sostiene, porque el estatuto estuvo en decenas de foros en todo el país y recogió miles de opiniones de expertos y legos antes de su versión final.

El partido Nacional no organizó ninguna instancia de estudio y evaluación del Código Penal, de modo que la posición partidaria sobre la nueva Ley, aprobada además con la totalidad de los votos de los representantes de la bancada azul en el Congreso Nacional, más parece una opinión personal de Sánchez.

Hay una realidad y esa es que el Código Penal está vigente, pero también es cierto que no es irreformable, que hay procedimientos e instancias mediante las cuales se pueden modificar los aspectos de la Ley que a cualquier persona o grupo le parezcan inadecuados o insuficientes.

Lo que no puede ser es lo que hace el Presidente nacionalista, mezclar lo político con lo jurídico, porque el populismo melodramático no es forma de dirigir un partido histórico como el partido Nacional.