El Partido Liberal ante la incertidumbre

febrero 5, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El Partido Liberal, cuyo pensamiento deriva de la esencia del liberalismo, que es plenitud de libertades, como lo dijeron John Locke, Adam Smith y Tocqueville, es un partido cuyos ingredientes y principios se enmarcan en el liberalismo de amplio espectro, y no como erróneamente han sostenido algunas personas que, desde su muy particular punto de vista, han querido retorcer el origen del PL ubicándolo en el centro izquierda, en donde jamás pueden estar los liberales que conozcan la teoría del liberalismo. Llega este día el Partido Liberal de Honduras a su 128 aniversario de fundación, sumido en una época de incertidumbre, producto de la ceguera, más que miopía, de un grupo de personas que están obstinadas en llevar a este partido histórico por la ruinosa senda de ser segundón de un personaje antisistema, desconocedor de los principios del liberalismo, lo que de ocurrir convertiría al PL en un partido bisagra, vagón de cola de otro, que lo haría perder su condición de ser uno de los grandes partidos políticos de Centroamérica.



Esa posible adherencia del PL al aspirante Salvador Nasralla, que se percibe cuando vemos al presidente del CCE, Luis Zelaya, secundando al mencionado personaje en diversos actos políticos, se interpreta como el interés particular de la dirigencia del Central Ejecutivo, de aprovecharse de la popularidad de Nasralla para llevar agua a sus propios molinos, lo que no solo vendría en desmedro del Partido Liberal, sino que lo llevaría al desmadre seguro, partiendo que el PL nunca en su extensa vida ha sido plato de segunda mesa.

Dentro del arco político hondureño, el PL en estos 128 años ha caminado con sus propias piernas en la búsqueda del objetivo de todo partido político que es asumir el poder para dirigir los destinos de Honduras. Nunca compartió migas políticas con otro partido en este objetivo, aunque como toda institución que trabaja responsablemente en función de fortalecer la democracia y salvar los destinos de Honduras, siempre estuvo anuente a tomar los acuerdos que había que tomar con el partido rival, cuando se trata de defender los intereses generales de la nación. Hoy, en el PL, los cerebros más pensantes que le quedan, ocupando las trincheras de la retaguardia, desde donde se piensa con más tranquilidad en los momentos más angustiantes, se está trabajando por limar las esperezas innecesarias creadas por los actuales miembros del Concejo Central Ejecutivo, obstinados en llevar a este gran partido por un camino que solo conduce a convertirlo en una pequeña agrupación política, sin más trascendencia que la de asumir el triste papel de ser un comodín oportunista que dependerá de la popularidad de un candidato antisistema.

Hay dos razones para pensar que el PL todavía no está en el peligro de extinción, a pesar de la terquedad de los actuales dirigentes del Central Ejecutivo, que por momentos parecieran estar centrados en una carrera alocada, y porque no, endemoniada, por adherir al Partido Liberal al populismo de Salvador Nasralla. La primera es que, todavía hay líderes de alto calibre en el Partido Liberal que constituyen la prueba viviente de que el PL no es una institución de oportunistas que crean que el partido se puede agarrar de cualquier tabla para llegar al poder. En base a esta primera razón podemos afirmar que el PL en sus peores momentos, para reconquistar el poder, ha luchado desde la llanura con sus propios talentos, y qué no han tenido que hacer migas con personajes de perfiles exóticos, para valerse de ellos y ganar limpiamente los eventos electorales.

La segunda razón, para no dejar a nadie con la idea de que este Partido Liberal de hoy es un cascarón vacío, que solo puede reanimarse pegándosele a la cola a Salvador Nasralla, como lo está haciendo aparecer Luis Zelaya, es que afortunadamente el PL todavía tiene un manto generoso donde una inmensidad de hondureños de todas las edades, pueden tener cabida y con una mentalidad abierta propulsan la defensa de la vida, de una economía en libertad, la defensa de los derechos humanos, la defensa de los débiles, del bien común, la elevación del mérito para ocupar los cargos públicos, la lucha contra el crimen organizado, y una educación con calidad para todos.

Estas posiciones son las que pueden hacer que el Partido Liberal crezca desde una centralidad que permita defender las libertades cuando estas son atropelladas desde las posiciones radicales de uno y otro lado, caminando de la mano con la coherencia de ser una institución política abierta a los cambios que requiere la sociedad hondureña, dentro del marco de las leyes, nada fuera de ellas. El Partido Liberal muy pronto abandonará la calamitosa situación a la que la han llevado sus autoridades del actual Central Ejecutivo. El primer paso, por dicha muy afortunado, fue haber electo en la dirección de la bancada de diputados, al líder departamental de El Paraíso, Mario Segura, quien con mucho sentido común ha asumido sus funciones, aplacando momentáneamente las discusiones bizantinas desatadas por la ceguera del Central Ejecutivo.

Pronto, conjuntamente con las cabezas más pensantes del Partido Liberal, habrá de construirse un escenario competitivo donde las corrientes o movimientos liberales, escogerán al que será el futuro candidato del partido y las nuevas autoridades del Central Ejecutivo.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 5 de febrero de 2019.