El paraíso de la ilegalidad

enero 16, 2023

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En las competencias de ciclismo la carrera contra reloj es aquella donde se recorre determinado número de vueltas cortas y el que lo logra es el ganador, para todos los demás resulta un fracaso total. Con este comparativo podemos decir que hemos estado un ano esperando que la Sala Constitucional resuelva los recursos que se interpusieron para sanear la situación irregular de la junta directiva del Congreso Nacional, y a escasos días para que culmine el proceso de selección de los nuevos magistrados, la Sala Constitucional se mantiene en un silencio sepulcral, dejando a Honduras en una carrera contra reloj de última hora donde el resultado será un fracaso total del sistema judicial.



Es una situación peliaguda y difícil, pero es una tarea que compete cumplir a la Corte Suprema de Justicia, porque está en el ejercicio de su función y como tal está facultada por la Constitución para hacer justicia y poner al Congreso Nacional en el camino correcto que es el cumplimiento de la ley. NO HAY otra instancia en el Estado para resolver el grave problema que hay en Honduras al tener una directiva ilegal al frente del Congreso Nacional; para los ilegales directivos del Congreso la indecisión de la Sala de lo Constitucional es lo mejor que les puede pasar, porque significa que hay una complicidad de los magistrados, que puede obedecer a los compadrazgos políticos que se mueven tras bastidores para controlar este tipo de situaciones, que son las que han quebrantado el estado de seguridad jurídica en Honduras.

Todo el procedimiento de selección de magistrados será un fracaso, porque elegir los magistrados en un escenario plagado de ilegalidad como está la directiva del Congreso Nacional, será un acto viciado por la ilegalidad, pero ante todo será un fracaso de la administración de justicia, un fracaso total, porque si la Sala Constitucional por temor, por miedo o por incapacidad prefiere no pronunciarse y permitir que el proceso de selección de magistrados siga el curso como esta, dejando que la Corte en su próximo periodo nazca en un escenario de ilegalidad, Honduras entera será el paraíso de la ilegalidad.

La última esperanza de la ciudadanía hondureña depositada en la Sala Constitucional del Poder Judicial se desvanecerá llegado el momento en que se elijan los magistrados en el Congreso, sin antes haberse hecho la subsanación obligatoria que es devolver el Congreso Nacional a la senda de la legalidad, para que Honduras recupere su condición de país con sentido jurídico.

En su libro LOS ERRORES JUDICIALES, los abogados franceses Lailler y Vonoven, afirman que la justicia no tiene derecho a equivocarse. Se refieren a que los magistrados no pueden eludir sus obligaciones de resolver, aun tratándose de los casos más delicados y comprometedores. Dicen los abogados franceses que no hay error que no pueda cargarse en la cuenta exclusiva de la fatalidad. Porque fatal es para un país y para la historia que los magistrados rehúyan al sagrado deber de cumplir la aplicación de la justicia.

El jurista Montaigne en sus célebres ENSAYOS calificaba las irresponsabilidades de los jueces y magistrados como los actos más criminales que el crimen mismo. Voltaire decía que los jueces no tienen excusa para no resolver aquellos actos donde se ha violado la ley dejando que el culpable del delito escape al brazo de la justicia.

Todos estos preceptos doctrinarios del Derecho los conocen los abogados, no digamos los actuales magistrados del Poder Judicial. Dejar enmarañado al Congreso Nacional dirigido por una junta directiva impuesta en la forma más arbitraria que se ha visto, en gran medida recaerá sobre las espaldas de la actual Sala Constitucional del Poder Judicial, que pasara a la historia como una Sala Constitucional frívola, cuyos magistrados prefirieron la comodidad de no enfrentar el problema legal más grave de Honduras de los últimos tiempos, para marcharse tranquilos, quizás porque la complicidad con los directivos ilegales del Congreso les garantizara tranquilidad.

Pero la historia no perdonara a estos magistrados, por traicionar a la administración de justicia durante su periodo, por evadir sus responsabilidades, y por demostrar que no fueron magistrados imparciales, porque para ser imparcial hay que ser independiente, y porque no hay independencia sin responsabilidad. Y los magistrados de la Sala Constitucional al resistirse a cumplir su deber dejando al garete al Congreso Nacional, encharcado en la ilegalidad, le han hecho el peor daño que le podían hacer a Honduras.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 16 de enero de 2023.

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