El Papa y el matrimonio gay

octubre 23, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La declaración del Papa Francisco respecto a que debe haber una legislación civil que legitime la unión de dos personas del mismo sexo ha causado conmoción en sectores del catolicismo que se han mantenido aferrados al esquema tradicional del Vaticano, que no comulga con las relaciones en pareja hombre-hombre o mujer-mujer. A mi manera de ver el Papa Francisco ha dado un paso necesario para fortalecer el espíritu de familia que debe haber entre dos personas del mismo sexo, que conviven y hacen vida marital, y que en muchos países ya existen leyes que permiten legalizar la unión entre dos hombres o entre dos mujeres. Más bien, este paso que ha dado el Papa Francisco debió darlo la iglesia hace muchos años, cuando se intensificaron los movimientos gay en el mundo, partiendo de que hay muchos católicos gay, en los dos sexos, que asisten a misa, comulgan y hacen su vida apegados a los santos sacramentos.



Una persona no se hace gay en el camino, nace con este orden biológico, y llegado un momento no puede permanecer reprimido y hace su vida como su sentimiento se lo pide. Hace unos 25 años se viene debatiendo en el seno del Vaticano esta posibilidad, por lo tanto no es algo nuevo en la Iglesia Católica. El Papa lo que hizo es dar una salida a las parejas sin entrar en el escabroso debate del matrimonio entre homosexuales, que es algo que la Iglesia Católica no contempla. La salida que plantea el Papa Francisco es que existan leyes en el orden civil que legitimen la unión de dos personas del mismo sexo, para que de esta manera las parejas puedan acogerse a los beneficios que las leyes establecen para dos personas que hacen vida común, como repartición de bienes, patria potestad, herencias, testamentos, y otros.

El Papa se ha expresado con suficiente claridad: los gay son hijos de DIOS, tienen el derecho a una familia. Lo que debemos crear es una ley sobre uniones civiles, de esta forma los gay tendrán cobertura legal. El Papa Francisco ya se había pronunciado sobre este asunto desde que era Cardenal en Buenos Aires, pero esta posibilidad nunca fue contemplada por el Papa Juan Pablo II y tampoco por el Papa Benedicto que en varias oportunidades declaró que no podía colaborar en legislar sobre las parejas gay. Pero Benedicto había flexibilizado su opinión sobre este tema en los últimos tiempos, algunos creen que a él le hubiera gustado hacerlo pero no sabía cómo hacerlo. En cambio el Papa Francisco, con su carácter argentino, sabe cómo manejar este tipo de situaciones y lo hizo con una declaración en un documental. Una declaración que ha caído como una bomba entre los sectores católicos más conservadores. Lo observamos en nuestro país. Apenas soltamos la noticia acompañada de una telencuesta y el celular estaba atiborrado de aclaraciones con sentido recriminatorio.

No estábamos inventando nada, solo dimos la noticia tal como se presentó en el documental, que ya ha sido ampliamente confirmada por todos los medios de prensa del mundo. El Papa no habló de matrimonio gay, habló de la unión civil entre personas del mismo sexo, que es algo que se está dando en muchos países europeos. Una cosa es el matrimonio con todas las de la ley civil y la religiosa, y otra es la unión civil entre personas del mismo sexo. Lo importante es que la intención del Papa es buena, porque el fondo que persigue es que haya una unión marital ordenada por una ley civil, que permita a las personas del mismo sexo desarrollarse como pareja y darse los beneficios que por ley tienen derecho, algo que sin haber una legislación civil que legitime la unión, deja indefensa a las partes y expuestas a los conflictos que surgen cuando no hay una ley a la que puedan acogerse.

En Honduras el movimiento lésbico gay es considerable, por diferentes circunstancias es una parte de nuestra población que pertenece a los diferentes círculos sociales de nuestro país, forman parte de los partidos políticos, muchos son funcionarios públicos, imparten clases en escuelas, colegios y universidades, son empresarios en las diferentes gamas comerciales, son deportistas, hay intelectuales, hay muchos periodistas, pertenecen a las iglesias evangélicas pero también hay muchos católicos. Al haber una pareja gay, en ella nace el espíritu paternal, adoptan niños, y los crían dentro de su patrón de pensamiento. Aquí es donde surge un gran conflicto, porque aunque los niños no tengan la misma inclinación sexual de los padres a veces estos imponen a sus niños a que actúen y sean como ellos. Les imponen que se sientan como mujer o como hombre, según sea su comportamiento homosexual.

La mayor parte de las pareja gay adoptan niños, otros son más realistas y se dedican a vivir la vida en pareja sin preocuparse de formar una familia. Creo que la preocupación del Papa Francisco es sobre los primeros, es decir, los gay que quieren vivir la vida en familia y adoptan niños. La idea del Papa es correcta y bienintencionada, porque a él lo que le preocupa es que en una unión de gay con niños debe haber un régimen civil que proteja a los miembros, porque en una familia que se integra hay desarrollo, hay crecimiento y debe haber una regulación civil que les permita a la pareja a y a los niños acogerse a esa ley para dirimir y proteger los derechos.

A muchos católicos les puede escandalizar este comportamiento del Papa por lo que salen apresurados a desmentir algo que no puede desmentirse en el país, porque lo que está en el tapete es lo que expresó el Papa y nadie desde ninguna parte del mundo puede desmentir o acomodarlo a como quisieran que se maneje. No hay otra interpretación que la explicación que el Papa les dio a los autores del documental. A ningún otro alto prelado católico se le habría ocurrido plantear una posición semejante. Imagínese: plantear el apoyo a la unión civil legalizada entre dos personas del mismo sexo. Una situación que vista desde el concepto eminentemente jurídico es lo mismo que hablar de apoyo al matrimonio homosexual. Porque según nuestras leyes tanto para el matrimonio como para las uniones civiles entre las personas existen los mismos derechos. Sin embargo, recordemos que el Papa Francisco no ve estos asuntos como los ve un abogado, porque además él no es abogado. Para el Papa lo importante es que haya un ordenamiento legal civil, como un paraguas amplio, bajo el cual se amparen las familias gay.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 23 de octubre de 2020.

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