El país más rico del mundo

febrero 4, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Con este rimbombante título, el Perú ha lanzado una campaña mundial congraciándose de ser el país de mayor crecimiento en América Latina y el mundo, orgulloso de tener no solo las mejores riquezas naturales del planeta, sino de ser efectivamente el país que más crece y vaya que en parte lo es, y que los peruanos no exageran mucho cuando se consideran el país más rico del mundo, a pesar de que haya muchos peruanos que disienten con esta campaña porque creen que es una exageración suprema e innecesaria, y que no sirve de mucho si se trata de una campaña que eleve la estima de los peruanos donde quiera que vivan.



Perú es mundialmente conocido por las ruinas del Machu Pichu, por tener una comida regional exquisitamente deliciosa que se expende en el mundo entero y una serie de elementos que son usados en una genial como atrevida campaña turística que a la vez que es propagandística es un reto para los peruanos, porque deben demostrar a propios y extraños cuales son los factores que hacen de Perú el país más rico del mundo. Lo es ¿desde el aspecto culinario? O por riquezas naturales como el Machu Pichu, esa majestuosa montaña en la que los incas construyeron edificaciones impensables para aquellos años cuando no existían las maquinarias para subir las moles de piedras a montañas de gran altura. Pocos se explican como una obra maestra de ingeniería y arquitectura de ese tipo pudo haber sido construida a puro hombro, lomo de bestias y mucho ingenio humano.

Pero veamos que lleva a los peruanos a creerse el país más rico del mundo. ¿Es que el Perú es una dicha de ejemplaridad porque no hay un solo ápice de corrupción? Todo lo contrario, en el Perú ha abundado la corrupción y los corruptos, no solo desde el día en que Mario Vargas Llosa lanzó la lapidaria expresión que resonó por todo el mundo: EL PERÚ SE JODIÓ, después de haber perdido la elección presidencial frente al japonés Alberto Fujimori que impidió al maestro del boom de la literatura llegar al solio presidencial peruano.

En la última década, Perú ha sido sacudido por una oleada de corrupción que ha llevado a detener y posteriormente a la cárcel a varios ex presidentes y a un presidente de turno, y a la detención de numerosos políticos. La diferencia con otros países, incluyendo a Honduras, es que se le ha dado la confianza a las instituciones para que actúen, no ha sido necesario que la OEA y la ONU le nombren misiones y comisiones para hacer lo que les corresponde a las instituciones. Y el Perú ha seguido funcionando con sus fallas normales, en medio de arbitrariedades de los políticos de uno y otro lado, pero al final de cuentas el país andino está saliendo adelante por si mismo, al grado que con un desbordante optimismo se jacta de ser el país más rico del mundo, posición de la que en realidad está muy lejos, pero que en el campo de la promoción turística es aceptable y se vale que cualquier país diga ser el mejor, sin menoscabo de los que efectivamente lo son como Finlandia, Dinamarca, Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, Francia y muchos más.

Este inmoderado optimismo de Perú no es malo, más bien debe ser ejemplar para países como el nuestro que queremos salir adelante, pero que por desgracia en lugar de recibir la ayuda adecuada lo que nos ofrecen son muletas y sillas de rueda que nos hacen ver como un país de inválidos y desvalidos que no pueden sostenerse por si mismo para trabajar por nuestro futuro.

Como en Honduras, igual que en el Perú, hay quienes se solazan y endulzan su vida con la peor de las amarguras que consiste en echarle tierra a su propio país, tenemos que hacer una distinción entre nosotros mismos, los hondureños. Entre quienes creemos que las instituciones como el Ministerio Público, el Poder Judicial, el Congreso Nacional y el Poder Ejecutivo y todas las demás, tienen que trabajar con mayor conciencia para levantar la moral de los ciudadanos, aplicando la ley correctamente para hacer justicia, castigando a los ladrones del erario público en todos los tiempos, aplicando la ley con el mismo rasero con que se castiga a los de un color político, a los de otro color que han hecho iguales o peores pillerías pero que han sido privilegiados con la impunidad por la UFECIC, un desaguisado terrible que debe ser corregido por el propio Fiscal General, porque estando la UFERCO en las mismas manos del fiscal que dirigió la UFECIC, no hay esperanzas de tener una verdadera justicia.

Hagamos como el Perú, donde no hay distinciones para aplicar la ley, aunque los peruanos que vinieron a la MACCIH en Honduras hacían lo contrario que las instituciones hacen en su país. Para que no nos vengan a tomar del pelo funcionarios políticos extranjeros, permitamos que sean las instituciones nacionales las encargadas de aplicar la ley. Y ya lo han demostrado, porque no es cierto que fue la UFECIC la que llevó a la cárcel a unos y procesó a otros, el responsable de todas estas acciones es el MP, institución al que mentes mezquinas le quieren negar los méritos bien ganados.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 4 de febrero de 2010.