El país de las tirrias

noviembre 7, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Tenerle tirria a alguien o a algo, es manifestarle la malquerencia, la peor voluntad, una ojeriza pulverizadora, es decir, tirria es el desafecto, es el odio que se le tiene a una persona o a alguna institución. Cuando en un país las personas incuban las tirrias a todo aquello que creen que no conviene con su interés particular, hay un torpedeo constante que termina por deshacer y eliminar cosas que pueden ser buenas para la mayoría de la población.



Las tirrias se cultivan desde las cosas nimias hasta las más importantes; para el caso los motagüenses le tienen tirria al Olimpia, y viceversa, los olimpistas no pueden ver a los motagüenses. Hay tirrias políticas que dan miedo, los de LIBRE le tienen tirria al Partido Liberal pese a que casi todos provienen de este último, en el que tuvieron una militancia de mucho provecho económico cuando el Partido Liberal llegó a gobernar.

Cuando era rectora universitaria Julieta Castellanos, muchas personas le manifestaron una tirria para hacerle la vida imposible, unos de manera abierta, otros se encapucharon y se cubrieron el rostro para hacerle daño a la rectora y a Universidad Nacional, y lograron torpedear la magnífica gestión que hacía en su segundo período la rectora Castellanos.

Las tirrias son malas actitudes que fomentan aquellas personas cuyas intenciones son más dudosas que positivas, porque sus críticas y señalamientos están preñados de mala voluntad, y al no ser constructivas no aportan nada positivo, porque su objetivo es criticar por el prurito de hacerlo. Ahora estamos en un debate con motivo de la participación de las FFAA en un proyecto que conlleva desarrollar un modelo agrícola distinto a todos los anteriores que se han caracterizado por el fracaso. Muchos sectores, no todos, expresan su desacuerdo con esta decisión del gobierno, y de manera extraña se manifiestan en desacuerdo porque creen que la medida perjudica a la democracia, los campesinos dicen que entablarán recursos ante la Corte Suprema de Justicia, otros creen que la decisión violenta la institucionalidad y cuando menos piden al gobierno que rectifique.

Vamos a ver bien este asunto, porque resulta paradójico que todos los que se pronuncian contra la decisión del gobierno de involucrar a los militares en la construcción de un nuevo modelo agrícola, en el fondo parece que quisieran que Honduras mantenga el modelo agrícola actual que ha sido un rotundo fracaso a lo largo de la historia. ¿Se oponen porque quieren que el país se mantenga con un modelo agrícola en que, empresarios del agro, campesinos, cooperativas agrícolas y entidades agrícolas estatales como la Secretaría de Agricultura, el INA, Recursos Naturales y BANADESA, no han sido capaces de desarrollar una agricultura floreciente, esplendorosa, y eficiente? ¿El deseo de todos estos sectores es que la nación camine hacia el desabastecimiento de todos aquellos productos que cada vez que escasean por la incompetencia del actual sistema productivo deben ser importados de otros países, que han podido desarrollar una agricultura capaz de satisfacer las demandas internas y excedentes para exportar?

Las actuales instituciones y organizaciones que deberían tener una alta incidencia en el aparato productivo agrícola no han dado muestras de eficiencia y a eso se debe que los comestibles que proceden del campo hondureño cada vez son más escasos y deben ser importados de otros países.

La tirria en este caso está dirigida contra los militares, como si estos no fueran hondureños, como si fueran enemigos de la población, ignorando que la institución castrense es genuinamente hondureña, que ha demostrado tener más casta democrática que muchos de los que dicen estar preocupados por la democracia y que sin embargo con sus acciones demuestran una evidente militancia antidemocrática. ¿Qué de malo tiene que los militares y las FFAA participen en el desarrollo de un modelo agrícola que nos lleve a tener una agricultura floreciente, esplendorosa, capaz de producir los comestibles que se dan en el suelo y muchos de los cuales hoy son importados?

Ya hemos hablado de un caso muy singular, del país europeo que se desarrolló siendo un desierto gracias a un modelo agrícola súper eficiente, que fue posible al ser implementado por cooperativas que funcionan con la disciplina militar, cuyos miembros a la vez que cultivan y producen la tierra no se despegaban del fúsil con el que fueron entrenados para defenderse.

Hay que abandonar las tirrias y pensar que Honduras necesita un nuevo modelo agrícola, que ni la SAG, ni el INA, ni Recursos Naturales, ni BANADESA, ni las organizaciones campesinas, ni los empresarios del agro, han podido darle a Honduras para tener una agricultura eficiente. Pero si lo que quieren todos estos sectores que se han pronunciado en contra de que los militares participen en el desarrollo de un nuevo modelo agrícola, es que sigamos viviendo con un sistema agrícola fracasado, entonces resignémonos a vivir condenados a ser un país fracasado incapaz de producir los alimentos que consume.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 7 de noviembre de 2019.