El opositor venezolano que no da su brazo a torcer

diciembre 15, 2014

Preso y acusado por el gobierno de Venezuela de terrorista, es posible que Leopoldo López no esté a la vista de todos, pero no significa que lo han olvidado.
Carteles enormes del carismático líder opositor gritando, con el puño en alto, pululan en los barrios ricos de Caracas.
La misma imagen está pintada en los muros de los barrios marginales de la ciudad progubernamentales. Sólo que debajo dice «Asesino».
El presidente Nicolás Maduro menciona a su enemigo casi todas las noches, usando un espacio televisado para denunciar al graduado de la Universidad de Harvard, de 43 años, quien a pesar de estar encarcelado desde febrero se ha convertido en el político más popular del país, así como un ícono de los derechos humanos que genera presión internacional sobre el gobierno.Acusado de incitar a la violencia a principios de 2014, y con una amenaza de 13 años de prisión que pende sobre su cabeza, López hace gala de la misma actitud desafiante con la que solía salir a las calles a convocar a los opositores al gobierno socialista, pero ahora en un tribunal sin ventanas al que para llegar hay que pasar por cuatro retenes militares.
Durante su presentación más reciente en el juicio al que está sometido, López pronunció un encendido discurso de una hora mucho más apropiado para un acto político que para una audiencia judicial.
«Tengo que decirle que cuando salgamos, estaremos mucho más decididos», le dijo a la jueza Susana Barreiros. Casi todas las audiencias han estado completamente cerradas al público.
En noviembre, The Associated Press tuvo una oportunidad poco común de asistir al juicio como invitada de la familia López. No se permitieron cámaras ni tomar notas.
López, alto y antiguo triatleta, estaba sorprendentemente demacrado y lucía una espesa barba que le cubría el rostro que normalmente estaría afeitado. Pero su poderosa voz llenaba el salón iluminado con luces fluorescentes, donde a su esposa se le hicieron agua los ojos entre unas dos docenas de observadores sentados en bancos de madera.(Tomado de AP ).



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