El objetivo es la justicia, no la venganza

abril 29, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Me uno a la oportuna recomendación que mi colega Juan Ramón Martínez hizo la semana pasada, al pedir ponderación al Congreso Nacional, respecto a la no aprobación de la llamada Ley de Colaboración Eficaz, solicitada por la MACCIH, planteada como la panacea para expeditar, según la Misión, el procesamiento de personas vinculadas a actos de corrupción, flagelo contra el cual todo buen hondureño debe sumarse en una lucha sin cuartel. Pero, nada de lo que se haga en este sentido se justifica si para lograr ese objetivo se llegara a saltar las trancas de la ley. No es la primera vez que, por la desesperación de poner tras las rejas a personas sindicadas como corruptas, se habla de establecer mecanismos que, al margen del Estado de Derecho, produzcan un desenlace espectacular en los procesos legales.



Existe la Asociación Mundial de Juristas, que desde su creación en 1963, ha trabajado por la paz y la justicia a través del imperio de la ley, en el que, el reconocimiento de la dignidad humana es inherente y fundamental a la libertad, la justicia y la paz, tal como lo establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos, al igual que por los estatutos de la Asociación Mundial de Juristas. Una ley como la que pide la MACCIH, que busca concitar la colaboración de todo aquel ciudadano que pueda aportar información en contra de algún funcionario o persona, que pudieran estar implicados en actos de corrupción, es un estamento de contexto delicado al extremo, porque el ánimo de venganza puede cruzarse de por medio y llevar a los operadores de justicia a cometer errores que pudieran ser barbaridades.

Este es un mal que existe en el mundo, donde la filtración de datos sobre una persona en forma confidencial, mal informándola de manera malintencionada, ha desgraciado a muchos inocentes, contra los cuales había animadversión por diferentes razones, fueran de origen político o simplemente por la maldita envidia, que como el agua, se cuela en las mentes enfermas. Seguro que al aprobarse la Ley de Colaboración Eficaz aquí se abrirá una llave peligrosa por donde habrá un chorreo continuo de chismes y malquerencias, que tamizarlas o verificarlas, costará un universo.

El chisme, producto de las malquerencias es muy propio de las sociedades con bajo nivel educativo como es la nuestra, y aún las sociedades desarrolladas no tienen una vacuna para prevenir la chismografía y sus efectos destructivos, cuando se le coloca en el plano de auxiliar de la justicia. Y esto es peligroso y los señores de la MACCIH deben tenerlo en cuenta, porque su papel, al ser aceptada su contribución es para potenciar a las instituciones que operan en la lucha contra la corrupción y la impunidad. La MACCIH nunca fue concebida como la panacea sustitutiva de la institucionalidad hondureña, que aunque tiene sus defectos e imperfecciones, es la base del sistema jurídico hondureño.

Por eso citamos a la Asociación Mundial de Juristas y la Declaración de los Derechos Humanos, porque aunque pudiera parecer que nuestras instituciones carecen de la efectividad adecuada para hacer una justicia pronta y veloz, ni lo uno ni lo son factores ponderados en el Estado de Derecho, que se caracteriza por respetar los derechos humanos del indiciado de cometer un delito, al que la justicia privilegia con la presunción de inocencia.

Hemos reiterado varias veces que la principal característica del Estado de Derecho es celebrar el proceso contra una persona indiciada en el tiempo que se necesita para presentar y evacuar las pruebas. No hay procesos legales veloces, el tiempo en que estos se desarrollen depende del que necesiten los fiscales para encontrar las pruebas, y si lo que se pretende es que surjan colaboradores que le aporten a los fiscales más pruebas de las que estos puedan encontrar, debe tenerse la seguridad que por ese conducto afluirá un torbellino de informes, que en su mayoría podrían ser chismes o intrigas procedentes de las malas voluntades que haya contra la persona indiciada. Podría haber  desenlaces espectaculares en muchos juicios, pero a costa del riesgo de cometer injusticias bárbaras como ha sucedido en muchos casos.

En EEUU, particularmente, muchos inocentes fueron a parar a los corredores de la muerte en aquellos estados donde existe la pena fatal, aunque después la justicia tuvo que retroceder; un caso muy conocido por nosotros, es el de un compatriota que purgó 18 años de cárcel, y que al cabo de los cuales se le absolvió por ser inocente, y la compensación económica con la que la justicia repara su error, no resarce la pérdida del honor y toda una vida perdida por purgar 18 años injustamente, en las prisiones más duras.

Con el mayor respeto que se merece el soberano Congreso Nacional, pedimos la no aprobación de la Ley de Colaboración Eficaz, que, se podría convertir, más que en una herramienta auxiliar para acelerar la impartición de justicia, en un peligroso canal por donde corran los desahogos de personas que viven alimentadas por el combustible de la envidia malsana y lo más grave: la venganza a toda costa.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 29 de abril de 2019.

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