El motor de la transformación

septiembre 25, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Por invitación del Canal 5 de Televicentro, disertó este día sobre el siempre trascendental tema de la educación, el académico y político colombiano Sergio Fajardo, quizás el más apasionado entre todos los políticos que conocemos, por la causa educativa, la que lleva siempre como su portaestandarte en su desempeño político, especialmente en su ciudad Medellín, de la que fue alcalde y desde donde se proyecta con su candidatura presidencial.



Fajardo, como le llaman en Colombia, sostiene que la educación es el motor de la transformación en cualquier país, el equivalente a la frase que hemos acuñado desde estos espacios editoriales desde hace muchos años: TODO PASA POR EDUCACIÓN. Fajardo nos contó hoy muchas de sus experiencias y en cada una de ellas, debidamente ilustrada, está la marca de la educación. Ha llevado a los sitios más recónditos de su comarca política, la transformación de los pequeños locales educativos que estaban relegados al olvido hasta convertirlos en centros educativos modernos, desde escuelas, colegios y universidades. Fajardo cree mucho en los espacios donde los ciudadanos se puedan encontrar gracias al desarrollo educativo.

Donde habían tugurios, mal llamados centros educativos, Fajardo levantó módulos con concepciones modernas, dotados de instalaciones tecnológicas puestas al alcance de los niños y jóvenes que viven en los barrios y colonias altamente afectados por la presencia de la actividad delictiva y criminal, porque el pensamiento de este político colombiano es que la educación atrae a los niños y jóvenes al escenario positivo, sustrayéndolos de los espacios donde el mal había echado raíces. Un pensamiento quijotesco pero altamente ejemplar y edificante, porque donde no existen ideas que puedan contrarrestar el avance del delito, los jóvenes y hasta los niños se dejan ganar en simpatía por los malhechores y criminales.

Este día varios políticos asistieron a escuchar su conferencia, especialmente para ellos hubo una buena cantidad de lecciones que ojalá las tomen como suyas, viniendo de un político que por confesión personal se declara un académico comprometido con transformar a su país con educación, algo excepcional. En su hoja de vida política, Fajardo dice que no es posible hacer política con el insulto y el ataque como argumentos, porque este es el mal que ha puesto en vigencia un populismo desaforado, que cree a pie juntillas que la maledicencia es lo que el público aplaude, porque nada puede avanzar si no es con el hacha de la procacidad.

El escenario político hondureño se ha plagado de una chocarrería insultante cuando los nuevos aspirantes al poder, entre ellos uno en particular, cree que para subir él y bajar al adversario, la ruta efectiva es la del insulto y el ataque a mansalva. Que alguien metido en la política, crea que solo puede convocar a las personas para que lo elijan, manteniendo una campaña de ataques a ultranza, con un ingenio muy especial para las mentiras, es aceptar que la ciudadanía desconoce las implicaciones delicadas que sobrevendrían por poner la conducción del país en manos de alguien tan desjuiciado y desquiciado. Por eso la importancia de tener políticos con una probada solvencia mental e intelectual como la que le escuchamos hoy al alcalde de Medellín, Sergio Fajardo, que ya quisiéramos tener a alguien de su altura entre la clase política hondureña.

La narrativa de la política hondureña debe verse en otros espejos, donde la política sea una carrera en que los protagonistas deben poner por encima de todas sus diferencias y conflictos, el bien común y el interés general. El alcalde Fajardo habló hoy que en toda su trayectoria sus primeras palabras y su primera atención están dirigidas al tema educativo. Cuando llega a un pueblo al primer sitio que se dirige es a la escuela pública donde se conecta con maestros, padres de familia y alumnos.

Su gestión se ha comprometido con los sitios más alejados, donde la única conexión es por mar, y allí dotó a la población de centros educativos modernos, con tecnología y conexión de internet, y ahora el reto es conectarlos con las poblaciones vecinas, porque para este excepcional político colombiano lo clave es crear las condiciones para que las personas se conecten de todas maneras. Es decir, la obstinación de provocar puntos de encuentro entre las personas es lo que hace detonar de manera positiva las alianzas para enfrentar los problemas colectivos de una forma común.

Fajardo persiste por la presidencia de Colombia, aunque este objetivo no lo tiene fácil frente a verdaderos animales políticos como el ex presidente Álvaro Uribe, un peso completo que hace política aun cuando está dormido. Y aunque parezca un contrasentido, Fajardo tiene el inconveniente de que siendo un idealista siempre pone la educación por encima de todo. Y por desgracia, para mucha gente, especialmente en estos países, aunque la educación es la base para progresar, no está entre sus prioridades.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 25 de septiembre de 2019.