El Ministerio Público da la cara

enero 27, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El paso dado por el Fiscal General, como principal cabeza del Ministerio Público, al crear la Unidad Especializada Contra las Redes de la Corrupción y la Impunidad, es de gran avanzada para confrontar y erradicar los dos males que se entronizaron en Honduras desde hace mucho tiempo, en lo cual el Estado ha logrado ciertos avances, más no todo lo necesario para limpiarle el rostro a nuestro país. El paso se ha dado en firme, por lo que ninguna esperanza pudo alentar más a los hondureños como este que debió darse desde un principio, para defender y proteger los intereses de la nación, sin sufrir el menoscabo que representa para la soberanía nacional acudir a un organismo internacional para enfrentar una tarea de tanta trascendencia, que a su vez, pone este trabajo en manos de elementos extranjeros con muchos intereses políticos e ideológicos que les impiden actuar en función del país.



En el acuerdo de creación de la nueva unidad que es conocida por las siglas de UFERCO, hay aspectos esenciales que puntualizan con precisión los objetivos de esta nueva unidad, como es estar adscrita a la dirección general de la Fiscalía General, que es como debe funcionar cualquier dependencia nacional que trabaje en el ramo de la investigación. Queda claro que es el Ministerio Público el único ente que asume la política del Estado hondureño en la lucha contra la criminalidad, la corrupción y la impunidad.

El numeral 2 del acuerdo de creación de la UFERCO pone la línea de actuación de esta de manera puntual: “la UFERCO tendrá como objetivo primordial la investigación imparcial, aplicación de la Ley y el enjuiciamiento de los responsables”. Este es el punto neurálgico, porque la UFECIC, adscrita a la MACCIH nunca fue imparcial, solo enfilaba sus baterías con dedicatoria a ex funcionarios y funcionarios nacionalistas y liberales. Ignoró olímpicamente, con una aureola de privilegio, todos los casos registrados en el gobierno de Mel Zelaya entre 2006 y 2009, hechos verdaderamente escandalosos que para el fiscal de la UFECIC, Luis Santos y la MACCIH, no ameritaban investigación.

Ante los reclamos públicos por este sesgo tan reprochable, el Fiscal General estuvo atado de brazos, porque al estar la UFECIC adscrita a la MACCIH, desconocía la jerarquía del Ministerio Público. Ahora será el director general de la Fiscalía del MP, el organismo que le asignara a la UFEERCO los casos de alto impacto de corrupción que deberá investigar, el fiscal Luis Santos ya no podrá etiquetar por su preferencia política, solo los casos que le convengan, premiando con la indiferencia aquellos que corresponden al período 2006-2009.

La UFERCO deberá respetar el principio de dependencia jerárquica que rige a todos los miembros del Ministerio Público, porque este fue el problema grave que surgió cuando el gobierno aceptó de la OEA que la MACCIH tuviera una unidad especial bajo su control absoluto, desconociendo la autoridad y la jerarquía del Ministerio Público. En ese momento el MP quedó funcionando en forma decorativa, no obstante que sus fiscales eran los que investigaban los casos cruciales pero el vocero de la MACCIH se adjudicaba los méritos anunciando los resultados. Agravando la situación por el hecho de permitir que la UFECIC parcializara las investigaciones contra determinados sectores, olvidándose del período 2006-2009.

Cuando algún ciudadano pone en duda la actuación del Fiscal General, Óscar Chinchilla, es porque tiene sus razones políticas sectarias para descalificar a un funcionario que ha demostrado el temple necesario, la honradez fuera de toda discusión y la plena convicción de desempeñar un cargo que implica todos los sacrificios que debe asumir un Fiscal General que pone en riesgo su vida y la de su familia al aceptar un trabajo que consiste en enfrentar al conglomerado criminal.

La democracia hondureña está sufriendo la embestida de una racha de envidia política que es manifiesta en personas que atacan todo lo que se hace en Honduras, no por amor al país, sino porque están desesperados por quitar a los que están gobernando y ponerse ellos en su lugar. Como diría la doctora Martha Nussbaum, autora de la obra “La Monarquía del miedo”, Honduras es un hervidero de envidias destructivas que implosionan en contra de la democracia y de la nación hondureña.

La envidia política destructiva es la herramienta poderosa de los que quisieran estar disfrutando del poder, porque son los que pudieron haber cambiado el destino político en el 2016, cuando el TSE convocó a elecciones, que fue el momento cuando pudieron haber impedido la reelección de JOH. Como hemos repetido hasta la saciedad, no lo hicieron porque en aquel instante calculaban que la reelección le jugaría en contra a Hernández. Les falló el cálculo, ¡eso fue lo que pasó!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 27 de enero de 2020.