El miedo es saludable

mayo 19, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Juan Ramón Martínez me hizo uno de los mejores regalos, el año pasado me trajo desde Barcelona un libro que es todo un compendio de ilustración sobre el miedo, la ira, el asco y la envidia, de la autora Martha Nussbaum, catedrática de la Universidad de Chicago, titulado: «La Monarquía del miedo» que recoge de manera reflexiva una mirada filosófica a la crisis política actual en EEUU y el mundo. Hace unos días, el apreciado amigo me pidió que hiciera unas reflexiones sobre cómo el miedo puede llevarnos al disgusto y de allí a la ira. Y si ambas situaciones nos estarían llevando a un malestar, que podría conducirnos a una crisis de mayores consecuencias.



En base a la inquietud de mi distinguido colega Juan Ramón, he querido hacer algunas consideraciones de manera pública. Leyendo las reflexiones de la doctora Martha Nussbaum, saco mis propias conclusiones sobre sus teorías que explican el miedo. Como soy creyente católico, yo parto que el miedo es saludable, cuando me levanto todos los días haciendo mis oraciones basadas en el principio de que el temor a DIOS me fortalece, de allí en adelante trato de vivir dejando que otros vivan, y ayudando a otros en la medida de mis posibilidades. Percibo que en estos momentos hay una gran cantidad de hondureños que han perdido la percepción del riesgo que contrae la pandemia, y por eso salen a la calle, unos desobedeciendo las medidas sanitarias con una falsa sensación de confianza de que a ellos el virus no los puede alcanzar, y otros afectados en gran medida por el cansancio que les ha producido estos dos meses de encierro.

Cuando el alto mando de Salud Pública empiece a practicar en serio las pruebas sanitarias para detectar a los posibles contagiados, entonces es cuando veremos el verdadero estallido de la pandemia en nuestro país, y será cuando los hospitales y demás centros sanitarios instalados se verán sometidos a la prueba de fuego, y DIOS quiera que la moral de nuestros médicos y enfermeras no se vaya a quebrar, porque los números que atienden actualmente están muy por debajo del volumen real de contagiados. Hay muchas personas que se contagiaron antes de que las autoridades de salud se prepararan con sus estructuras para atender la pandemia y se han convertido en transmisores del virus sin saberlo, entre familiares y otras personas con las que han compartido. Pero, cuando se está produciendo el mayor contagio es en estos días que son críticos, por la falta de protección adecuada, al resistirse las personas a seguir las normas sanitarias.

La presión de una economía asfixiada para que el gobierno autorice la reapertura de varios rubros, es algo que debe ser manejado con toda la prudencia del caso. Veamos como grandes ciudades como Los Ángeles seguirán bajo confinamiento hasta el 2 de junio, y ciudades como Santiago de Chile se han cerrado por completo, porque los rebrotes del COVID-19 los ha puesto con la espalda al paredón y las autoridades no han podido resistirse a la evidencia que mientras los rebrotes de la pandemia no se hayan disipado no se puede abandonar el estado de emergencia por el riesgo de dar paso a un desparpajo de contagio que deje a los profesionales de salud desarmados al no estar preparados para poder atender a una multitud de enfermos en los hospitales que los dejaría en tierra de nadie.

Seguro que hay sectores que quisieran que el gobierno abandonara sus obligaciones y empacara su responsabilidad permitiendo que abrieran mañana todos los comercios, que los taxis inundaran las calles, los bares volvieran a ser los centros de jerga y los centros comerciales volvieran a vivir el bullicio comercial de antes en que son más lo que van de paseo que los que van a comprar. Creo que el miedo en este momento en la mayoría de los hondureños, aunque no es unánime, dictamina con bastante buen juicio que en Honduras es muy pronto para volver masivamente a las calles.

Siguiendo la tesis de la Doctora Nussbaum sobre el miedo, yo percibo que en la inmensa mayoría de nuestros compatriotas hay un ambiente de crispación en la medida que palpa la realidad cuando ve que las cifras de contagiados y personas muertas van en ascenso y que las cifras de atenciones a contagiados también se incrementan. Los que hacen alarde de un falso valor son ciertos políticos, que han demostrado ser buenos para nada, excepto para no ceder en sus ambiciones personales de atrapar el poder que es lo único que no les hace perder el sueño.

Incluso el malestar contra ciertos errores de conducción de parte de algunos funcionarios, no se manifiesta en forma agresiva por parte de la ciudadanía, los que se han tomado ciertas arterias para protestar es para hacerle sentir a los alcaldes y en general al gobierno que ellos también son parte del conglomerado nacional y que no es justo que se les olvide con los beneficios que reparte el gobierno sobre todo en materia de alimentos. Y otras manifestaciones, muy pocas por cierto, responden al tipo de debate político que han acostumbrado los militantes de LIBRE cuyo único discurso es quemar llantas, que por ahora no habiendo carros circulando es una presión que produce muy pocos efectos.

No ha habido una medición seria que pudiera mostrarnos en qué forma puede haber afectado al gobierno la conducción de la crisis, pero si se escrutara la opinión de las 800 mil familias que han recibido la bolsa alimentaria en forma sistemática es casi seguro que el gobierno saldría muy airoso en la consulta. Entonces el miedo que pudiera haberse desatado en esta crisis creada por la pandemia, es muy saludable, porque esta es una de las pocas ocasiones en que los hondureños nos hemos concentrado, en una gran mayoría, en nuestra casa con nuestra familia, hemos aprendido a valorar el trabajo que desempeña nuestra esposa en el hogar y lo que representa el calor familiar en todo momento.

El miedo que estamos experimentando los hondureños, por lo tanto, no es una fuente de combustión para conflictos y confrontaciones, es tan saludable que ni siquiera los politiqueros han pensado en abandonar su oficio y desde sus casas están empezando a planear las elecciones primarias y generales del próximo año, lo cual es positivo, porque también los politiqueros son tan útiles como la cloacas, porque gracias a ellos los pueblos crean las condiciones para vivir en democracia.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 19 de mayo de 2020.

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