El llamado del Cardenal

noviembre 8, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El llamado que ha formulado el Cardenal Oscar Rodríguez en su homilía del domingo, pidiendo a los hondureños que acudamos a las urnas a cumplir con el deber de ejercer el sufragio, es la voz de la conciencia de la democracia, es la forma en que la Iglesia Católica nos recuerda a los ciudadanos que solo votando es que podemos garantizarnos un sistema político de control del poder en beneficio de la libertad de los hondureños. Porque, además, acudir a las urnas para ejercer el voto de una forma consciente, es el modo de garantizar la convivencia de los hondureños en el marco de la libertad, del verdadero pluralismo político, y en lo más alto de los valores del ordenamiento jurídico para continuar viviendo en un Estado de Derecho.



No podemos desaprovechar el instrumento que ha puesto a nuestro alcance la Constitución de la República para mantener el sistema democrático, ausentarse de las urnas es darle la espalda a la Patria que confía en el buen sentido común de los hondureños para encausarnos el próximo domingo 28 de noviembre a confiar el destino de nuestro país en las manos de políticos responsables que tienen el compromiso fundamental de consolidar un régimen democrático que nos permita a los hondureños seguir viviendo en un clima de amplia libertad.

El proceso electoral, aunque por momentos pareciera enturbiarse, prosigue el curso del cronograma electoral, incluso la posible concertación de un acuerdo entre el CNE y el Partido LIBRE, para establecer el compromiso de respetar los resultados de la elección, una vez concluido el escrutinio de todas las urnas, es un paso que vislumbra un grado de madurez política, si es que el acuerdo se hace realidad, porque aunque LIBRE es un partido que por naturaleza no respeta la esencia de las normas, el hecho de suscribir un compromiso de este tipo sería bien visto por todos.

Sin embargo, hay que ver otros aspectos que pueden enturbiar el ambiente nacional si antes no se fijan con claridad las reglas del juego. Se ha hecho una costumbre en Honduras que los resultados de las elecciones se conozcan la misma noche una vez terminada la elección, algo que es complicado si no se cuenta con un sistema de transmisión de resultados que sea eficaz, que permita conocer los datos unas horas después que se han cerrado las urnas. En la elección del 2017, no se tomó la suficiente precaución en el Tribunal Nacional Electoral y los primeros resultados de las urnas en el sector rural se empezaron a conocer hasta el día siguiente, por lo cual el ambiente de incertidumbre enrareció el clima nacional, derivando en acusaciones y desorden. Hay que evitar que este mal ambiente se repita en Honduras en estas elecciones.

Queremos citar dos casos que nos deben llamar a la reflexión. El primer caso corresponde a las recientes elecciones en EEUU, donde el Colegio Electoral suspendió el escrutinio a las 12 de la noche, al surgir contradicciones en varios Estados de la Unión Americana. Al producirse esa situación, con sus amplias facultades, el Colegio Electoral suspendió el escrutinio, cuando Donald Trump aventajaba a Biden en varios Estados, sin haber concluido el escrutinio total. La acción del Colegio Electoral fue acertada, porque al llegar los votos por correo el resultado cambió y el escrutinio al final encontró que el veredicto popular del electorado de EEUU favoreció a Joe Biden. El segundo caso es el más sonado, las elecciones recientes de Perú, donde el actual presidente Pedro Castillo era aventajado por Keiko Fujimori, hasta la medianoche en que el Tribunal Electoral Peruano debió suspender el escrutinio esperando los votos de los departamentos rurales. Ese evento electoral es sumamente atípico, porque el organismo electoral peruano tardó varias semanas para dar a conocer el resultado que finalmente favoreció por una asombrosa mínima ventaja al profesor Pedro Castillo.

Sugerimos al CNE desde ahora que tomando como ejemplo los casos de EEUU y Perú, proceda a adoptar la precaución para no caer en un nuevo torbellino político por la creencia de que el CNE está preparado para garantizar el resultado de la elección varias horas después del cierre de las urnas, cuando todos hemos visto y escuchado que no hay certeza que el sistema de transmisión de resultados TREP garantice que podrá transmitir los datos de nuestras áreas rurales la misma noche de la elección. Con mi experiencia en medios tengo mis absolutas dudas de que el TREP tampoco esta vez funcionará, habiendo tantas versiones de que no se contrató a una empresa con la suficiente experiencia para este tipo de trabajo y que, lejos de la experiencia y la perfección que se requiere, es una empresa que dista mucho del campo electoral.

Pongamos la vista en lo ocurrido en Estados Unidos en la elección Trump-Biden, y revisemos la elección peruana entre Pedro Castillo y Keiko Fujimori, ambos casos ya constan en los anales históricos electorales. No se debe exponer la seguridad electoral de Honduras, el CNE es el organismo con facultades para tomar providencias que eviten que por el mal funcionamiento del TREP, los grupos radicales se apoderen de las calles y provoquen los consabidos disturbios con acciones violentas que atenten contra el orden social de Honduras.

El CNE puede contar con los mecanismos para garantizar la seguridad de las urnas desde el momento en que se suspenda el escrutinio hasta que se reanude el conteo al día siguiente, en un horario que tiene que ser consensuado entre todos los partidos contendores. Igual que se hizo en EEUU y Perú. Lo que se debe evitar es que, por la falta de precaución y anticipación, al no funcionar el TREP con la rapidez para transmitir los votos desde la zona rural, los grupos de sectores políticos radicales quieran incendiar de nuevo el clima social como lo hicieron en el 2017.

La memoria democrática de Honduras debe funcionar en el marco constitucional, no hay razón para que se arriesgue el buen clima social que hasta el momento nos permite ir enfrentando los dos desastres naturales provocados por dos huracanes y por la tragedia que ha significado para el mundo entero y por ende para Honduras, los efectos del coronavirus, que por el conocimiento de los expertos durarán hasta finales del 2023.

Las elecciones son fundamentales, pero si se deja al albedrío de la irracionalidad de algunos políticos de mentalidad incendiaria, que el escrutinio camine a la deriva, sin una regla precisa que evite que las confrontaciones en un momento dado que las urnas del área rural se retrasen, como ha sucedido varias veces, nos quedemos lamentando no haber tomado la previsión aconsejable, lo cual es una grave pena que esta vez no nos evitará el bochorno de admitir que en Honduras es un país donde el desorden se ha institucionalizado porque no hay funcionarios ni líderes ni personas capaces que tengan un poco de luz mental para anticipar este tipo de situaciones, como se anticipan en otros países.

Si hay discernimiento suficiente y exigimos que la capacidad mental se imponga a la emocional, sugerimos al CNE que, adoptando la previsión que se tomó en EEUU y Perú, el escrutinio de las elecciones del 28 de noviembre, determine suspender el conteo de los votos a determinada hora de la noche, para reanudarlo en las horas de la mañana del lunes 29 de noviembre, cuando ya hayan llegado a las bodegas del CNE las urnas de nuestras áreas rurales que contienen una gran parte de la carga electoral hondureña.

Hasta entonces, que se reanude el conteo para conocer el resultado final de estas elecciones. Téngase esta sugerencia de nuestro noticiero como una iniciativa ciudadana para evitarnos situaciones bochornosas y peligrosas que, por imprevisión y sectarismo, afecten a Honduras, a los hondureños y al sistema democrático.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 8 de noviembre de 2021.

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