El laberinto de la CICIH

diciembre 12, 2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La presión que ha tenido la Presidenta Xiomara Castro por no poder cumplir la promesa de crear una comisión contra la corrupción y la impunidad, está haciendo que funcionarios de su gobierno incrementen las dudas en los electores que le votaron para que asumiera el poder. El dilema lo crean funcionarios desaforados como el vicecanciller Tony García, de cuya capacidad no se duda, pero que no tiene cuidado al hacer anuncios que no corresponden a la verdad, especialmente en el caso de la CICIH, por lo que preferimos atenernos a las declaraciones de la delegada de la ONU, Alice Shackelford, quien ha sido muy precisa al decir que los países solo apoyaran una comisión que sea absolutamente independiente. Y cuando dirigentes de LIBRE, como Carlos Zelaya, y de la misma Cancillería, se cruzan con declaraciones desafortunadas, uno diciendo que no importa quien financie la CICIH y otro afirmando que todo está listo en la ONU para suscribir el convenio, el mensaje que envían es la intención de tener la manija de la CICIH como una parte del gobierno.



Estas afirmaciones constituyen un verdadero laberinto que en lugar de facilitar la creación de la CICIH nublan el panorama en la ONU, donde si bien hay ambiente para apoyar a Honduras en la lucha contra la corrupción y la impunidad, las imprecisiones de los funcionarios de Xiomara Castro no hacen sino crear muchas dudas, porque la responsabilidad del gobierno solo es cumplir los requisitos que constan en el memorando del secretario general Antonio Guterres, entre ellos que la comisión sea completamente independiente de las influencias del gobierno, y que se rectifiquen disposiciones emanadas como el decreto de amnistía o pacto de impunidad que es un verdadero torpedo contra la CICIH, que impide la creación de esta comisión. Y no se diga, el estado de ilegalidad imperante en el Congreso, al estar dirigido por una junta directiva impuesta por medio de una acción arbitraria y como tal, completamente ilegal.

Esta situación corre en contra de la intención del gobierno de Xiomara Castro de cumplir, antes de que termine su primer año de mandato, con la instalación de la CICIH, algo que no será posible por ahora, mientras no se cumplan los requisitos establecidos en el memorando de la ONU, que son muy precisos y que desde el gobierno funcionarios como el vicecanciller Tony García han querido minimizar, con una altanería muy propia de funcionarios que exhiben una lujuria de poder, creyendo que el gobierno de Xiomara Castro está por encima de la ONU y que basta que desde aquí se diga que el gobierno instalara la CICIH, con o sin la ayuda de la ONU, ignorando que al pretender hacerlo el gobierno a su manera, es decir, creando una CICIH con el sello MADE IN HONDURAS, se hará un ridículo mayúsculo porque una comisión contra la impunidad y la corrupción hecha a medida del gobierno será vista como la intención gubernamental de darse un baño de impunidad para encubrir la corrupción oficial.

El objetivo de crear la CICIH de este modo sería equivalente a lavarse la cara usando a la ONU como chivo expiatorio, algo que, por supuesto, el secretario general del organismo no aceptaría bajo ningún punto de vista, porque la ONU solo puede patrocinar la CICIH si se le deja nombrar a los comisionados y gestionar los recursos para que la comisión opere sin patrocinio alguno del gobierno hondureño, y además que se cumplan los otros requisitos establecidos en el memorando.

Por eso, no es creíble que se diga que la Presidenta Xiomara Castro se encuentra en New York afinando los puntos del convenio. Por cortesía, la Presidenta puede ser recibida en la Secretaría General de la ONU, pero no está entre las facultades de este funcionario romper el molde rigoroso que hay en este organismo para satisfacer la petición de ningún gobierno que no se rija por las exigencias del cumplimiento de las leyes, tanto de Honduras como de la misma ONU.

La ONU es el primer foro de la humanidad y la forma de mantener su credibilidad mundial es estar del lado del cumplimiento de la ley y en contra de todos los que quieren burlar las leyes creando un inmenso daño al Estado de Derecho y a la democracia. El caso de Honduras no es distinto como no es excepcional, en la ONU conocen al dedillo la situación ilegal del Congreso Nacional, y conocen la forma de actuar de los funcionarios del actual gobierno. Y no hay razón para plegarse a los deseos de los funcionarios hondureños que creen que desde Tegucigalpa se pueden mover los hilos para arreglar la instalación de la CICIH a la medida que conviene al gobierno de Xiomara Castro.

Los funcionarios que son adictos a la mentira pueden decir cualquier cosa para mantener embobados a los hondureños, pero la opinión pública hondureña no está despistada, no hay forma de instalar la CICIH si el gobierno no cumple los requisitos estipulados en el memorando de la ONU. Aparte de que en la ONU saben que en la Sala Constitucional de la Corte Suprema están pendientes recursos de inconstitucionalidad interpuestos contra la junta directiva ilegal del Congreso Nacional. Todo esto hace que la premura de la Presidenta Xiomara Castro por cumplir la promesa de instalar la CICIH quede atrapada en un laberinto, porque pareciera que la intención no es tanto plantarle cara a la corrupción y la impunidad, sino la desesperación de cumplir una promesa política.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 12 de diciembre de 2022.

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