El irresponsable

noviembre 15, 2017

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Un individuo puede ser irresponsable por acción, omisión, comisión y por estupidez. Cuando concurren cualquiera de las tres condiciones, pero agregándole la última, que tiene que ver con la limitación mental, el irresponsable es terriblemente peligroso, porque, teniendo tantas náuseas mentales un individuo es capaz de decir y hacer cualquier cosa, en contra del país, en contra de los suyos y hasta contra el mismo, porque el perfil de un individuo con estas características, es la de no tener ningún compromiso con nadie. Salvador Nasralla entra en este perfil y lo confirma con una declaración atroz y patética, al expresar que es necesario ofrecerles una oportunidad a los oficiales de policía depurados, para que expongan en juicio su situación de retiro y tener la oportunidad de reintegrarse a la policía.



A juicio de Nasrala, todo el proceso de depuración de la policía que ha llevado a cabo el Estado hondureño, está fuera del contexto legal y por lo que a su juicio procede, es cancelar el proceso y reabrirlo concediéndoles la oportunidad de reintegro a los oficiales. Podría ser otra disparatada más de la ‘Chava’ Nasralla, pero esta vez hay que verlo de una forma más detenida y juiciosa, partiendo que varios de estos oficiales están jugando el papel de actores políticos en algunos partidos, comenzando por LIBRE, del cual él es el candidato presidencial.

En una coincidencia, este día se conoció una publicación de archivo del 2013, del diario El Tiempo- Mundo de New Orleans, en la que Salvador Nasralla, en una reunión de proselitismo político con hondureños residentes en aquella ciudad, admitió ser amigo de las maras, aceptando tener relaciones con estas agrupaciones que le consultan determinadas situaciones. La entrevista que le fue formulada por la periodista hondureña Brenda Murphy, del mencionado periódico, es una especie de proclamación que hizo Nasrallla hace más de tres años, al estilo de las chácharas que él acostumbra hacer en forma desordenada, por las que casi siempre termina enredado en las barricadas mentales que lo retratan en su proceder errático.

Alguien que quiera presumir de una condición política no debería cometer tantas atrocidades como lo hace la ‘Chava’ Nasralla. Un proceso como el que ha llevado a cabo el Estado hondureño, para procurar una depuración social tan delicada como es el saneamiento de la policía, no es alimento para engordar los fines políticos particulares. La nación hondureña se estremeció en el momento que trascendieron los altos niveles de contaminación de la policía nacional, mismos que hacían ver que los hondureños no teníamos un cuerpo policial a nuestro servicio, sino que, financiábamos una entidad policial que estaba al servicio del crimen organizado. En ese momento la sociedad y autoridades nacionales no podían quedarse impávidas, de brazos cruzados, esperando que un milagro se diera en las esferas celestes para que nos socorriera, dándonos una nueva policía que estuviera a nuestro servicio, protegiendo nuestras vidas y vigilando nuestros bienes.

La reacción la tuvo el gobierno, pero no le hubiera sido posible comenzar el proceso de depuración si no hubiera encontrado en la sociedad ciudadanos valientes y decididos, que anteponiendo la alta necesidad nacional a su propio riesgo personal y de sus familias, aceptaron echarse encima una misión que los ha expuesto en demasía frente a las organizaciones delictivas. Nasralla, muy cómodamente, en su papel de aprendiz de político, pero experto en el arte demagógico, ha hecho del pasaje de la seguridad un campo muy propio para llamar la atención y buscar votos en aquel sector del electorado, que tiene un carácter especial y que tiene el espíritu de llevar la contraria, muy parecido o igual al de Nasralla. Puede que en este sector, Nasralla atraiga electores, pero su voz de pobre diablo perdido se estrella en la inmensa mayoría de la nación hondureña, donde la gente ya comprende que Nasralla no juega a nada serio y a nada bueno, y que de verdad es una amenaza contra la nación y contra todos.

Nasralla en sí es una cabeza perdida, porque ni tiene cerebro para pensar y razonar, y lo que tiene en el corazón son pelos y no sentimientos. Esto último que ha dicho de pretender abrir un espacio a los oficiales policiales retirados, es un cierre calamitoso de profunda deslealtad contra la nación hondureña, que está viendo con esperanzas como el proceso de depuración policial está empezando a alumbrar al final del túnel profundamente oscuro en que se metió la policía al ser contaminada por el crimen contaminado.

Y si lo que la ‘Chava’ Nasralla, pretende, es hacernos regresar al punto de origen, para que todo vuelva a ser como estaba antes, está claro que Nasralla solo tiene una carta de navegación: llevar a Honduras de nuevo al punto donde la policía estaba hundida en los caminos retorcidos del mal.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 15 de noviembre de 2017.

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