El infierno de Odebrecht

agosto 2, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Hay una forma inequívoca para saber si Odebrecht pudo haber pagado sobornos en Honduras en el momento que suscribió contratos con el gobierno del entonces presidente Manuel Zelaya. Hay que remitirse al tracto sucesivo de operaciones que la firma constructora brasileña realizó a lo largo del continente americano, donde Odebrecht construyó una verdadera jungla de asfalto y cemento, dentro de su especialidad que era la construcción de carreteras, puentes y proyectos eléctricos. Cada proyecto suscrito con cada uno de los gobiernos era de proporciones millonarias, y la magia de la empresa brasileña para obtener la preferencia para construir las obras era poderosa y muy elocuente: junto al contrato iba el cañonazo de millones de dólares, por el soborno que garantizaba la firma del contrato.



De esta manera no había ningún gobernante que le negara los contratos a Odebrecht. Ahora bien, en el caso de Honduras de no ser por la admisión de la ex ministra Riccy Moncada, de haber suscrito dos contratos con Odebrecht, los hondureños hubiéramos tardado quién sabe cuántos años para enterarnos de esta contratación entre el gobierno de Mel Zelaya y Odebrecht. Entonces, salta la pregunta, ¿por qué doña Riccy Moncada lanza a la palestra pública la admisión de haber celebrado dos contratos con Odebrecht para la construcción del proyecto hidroeléctrico Los Llanitos y Jicatuyo? Y sobre la marcha, con una supuesta coartada astuta, doña Riccy Moncada le echa el infierno al gobierno interino de Micheletti, al que acusa de haber boicoteado el proyecto.

Nada es tan ingratamente infantil como este argumento de la ex ministra Riccy Moncada. Resultaba obvio que Micheletti no le dio continuidad a estos contratos suscritos por el gobierno de Zelaya con la empresa Odebrecht, porque de haberlo hecho se hubiera complicado, volviéndose corresponsable de un compromiso que supuestamente contrajo la aceptación de pagos indebidos, partiendo de que la metodología de negocios de la empresa brasileña implicaba que a la firma de los contratos entregaba los sobornos.

Así lo hizo con los gobernantes y políticos de Venezuela, Colombia, Ecuador, Argentina, Perú, Bolivia, El Salvador y otros tantos países en el mundo. En Honduras solo sabíamos que Odebrecht vino en tiempos de Mel Zelaya, un diplomático hondureño introdujo aquí esa empresa y los brasileños estaban contentos con aquel gobernante, porque les había abierto las puertas para construir el proyecto eléctrico Los Llanitos y Jicatuyo. Sin embargo, en ese momento la suscripción de esos contratos se mantuvo en la más absoluta discreción, las autoridades de aquel gobierno de Zelaya protegieron muy bien la reserva para que ni la opinión pública ni la población se enterara. Vuelve al tapete la pregunta: ¿por qué ahora, sin mucha presión pública, doña Riccy Moncada sale a confesar que ella firmó dos contratos con la firma brasileña sobornadora? ¿Viene algo en camino, en todo este barullo de Pandora, que revela la huella y el sello de Odebrecht en Honduras?

Pareciera que es así, y doña Riccy decidió anticiparse para quemar el tema, echándole el infierno a Micheletti, que sin embargo, tiene todo a su favor al haberse hecho el de a peso con aquellos contratos. Hizo lo correcto, algo malo olió Micheletti que prefirió no dejarse untar en la movida que otros pudieron haber recibido. Que doña Riccy salga ahora a explicar que ella firmó los contratos con Odebrecht, explica más de lo que ella podría suponer, porque la práctica comercial de la firma brasileña era bien sencilla: llevar junto al contrato el cheque con el soborno no le fallaba en ningún  lugar. ¿Y por qué el método no iba a funcionarle en Honduras?

La confesión de la ex ministra Riccy Moncada obliga a la UFECIC del MP a iniciar de oficio la investigación, tomando como antecedentes los jugosos sobornos que Odebrecht pagó en todos los países donde construía su jungla de asfalto y de cemento en puentes, carreteras y represas hidroeléctricas. La UFECIC del MP no tiene excusas y no se podrá llamar al silencio en este caso.

Aquí no es de buscar culpables en el siguiente gobierno que no quiso darle continuidad a los contratos suscritos con Odebrecht, se trata de establecer si la firma brasileña, igual que lo hacía en los demás países, pagó sobornos en Honduras al momento de firmar los contratos. Nadie puede asegurar si Odebrecht pagó sobornos en el gobierno de Mel Zelaya, solo citamos como referencia lo que la empresa hizo en todos los países donde capturó, en base a sobornos, muchos contratos por miles de millones de dólares.

Bien lo dijo Jean-Paul Sartre en su ensayo “El infierno es el otro”, donde explicaba que cuando alguien comete un error o un delito, busca echarle el muerto a otro. Eso es lo que ha querido hacer doña Riccy Moncada.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 2 de agosto de 2018.

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