El fracaso de los fracasos

diciembre 22, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El fracaso siempre tiene el acompañamiento del escándalo, porque la norma que prevalece entre la humanidad es gozar de la caída de otros. Pocos se detienen a ver los triunfos de los que nos rodean, quizás sus familiares son los que se interesan, pero apenas se escucha que alguien tuvo una caída, porque le fue mal en lo que hacía o por cualquier otro motivo, y el fracaso se esparce como una mecha prendida hasta detonar la pólvora. Pero ningún fracaso es más escandaloso que el que lleva a una persona a procurarse el mal a sí mismo, a sabiendas que va caminando hacia el despeñadero. En medio de la pandemia vimos que en un centro nocturno sampedrano decenas de jóvenes se entregaban a la pachanga, bailando y bebiendo sin guardar las medidas biosanitarias. Suponemos que estos jóvenes estaban enterados de la contagiosidad que caracteriza al virus del COVID-19, pero en ese afán desafiante que caracteriza a muchos jóvenes que viven ahogados entre tanta desinformación es posible que leyeran o escucharan a alguno de esos locos que pululan en las distintas redes sociales negar la existencia del virus.



Esta es la madre de los fracasos, la sinrazón que abate a miles de nuestros jóvenes que se dejan encantar por los desinformadores que a través de las redes sociales se dedican a atorar la mente de los más ignorantes, los que creen que es suficiente abrir el teléfono y ver las barrabasadas que lanzan personas temerarias que no solo niegan la existencia del virus sino que incitan a la gente a no dejarse aprisionar en una mascarilla, a no alejarse de los amigos y al sinsentido de estarse lavando las manos con jabón o con alcohol gel a cada momento. Esta lucha criminal que abanderan individuos que se oponen a guardar las medidas biosanitarias para contrarrestar la propagación de la pandemia debería ser contemplada en las leyes de todos los países como un atentado contra la vida de las personas.

Pero, cuando los jóvenes se dejan seducir por los instigadores del suicidio y no se preocupan por informarse en las fuentes serias de cuáles son las consecuencias del contagio del coronavirus es porque como persona ha perdido todo sentido de orientación para preservar su vida, la de sus familiares mayores y demás personas. Esta actitud de alborotarse para ir a un jolgorio donde no se guarde la distancia física, donde se va a dar rienda suelta al desenfreno al no usar la mascarilla protectora y donde prevalecerá el roce incitador que estimula al encuentro sexual, es lo más salvaje que se puede observar en seres pensantes. Lo malo es que las pachangas no solo se han visto en discotecas, el caso que ofrecimos antenoche filmado en una reducida sala de la casa de una colonia capitalina es absolutamente abominable. En esa fiesta a la que se entregaban al placer animal jóvenes del sexo masculino, con escasa presencia femenina, solo dos de unas cuarenta personas llevaban mascarillas, por lo que es lógico pensar que la mayoría de ellos andaba pescando el COVID-19, y como no se tiene en la capital una equipo rastreador que averigüe que personas estaban arremolinadas en esa pachanga navideña es posible que con una de ellas que estuviera contagiado bastará para que el total de ellos sean portadores del virus con un gran potencial multiplicador para seguir propagando el COVID-19.

Muy mal la sociedad hondureña con esta pléyade de jóvenes arrogantes contra ellos mismos, contra su familia, sus amigos y contra el país en general, porque quien no se estima, ni se aprecia a sí mismo no tiene razones para cuidarse en estos momentos, y como tal son enemigos peligrosos a los que ni siquiera se les puede tener consideración para ayudarles, siendo personas que caminan en la triste dirección de autodestruirse sin importarles los demás que puedan llevarse hacia el cementerio.

Este es el peor fracaso de todos los fracasos, que no es exclusivo de los jóvenes hondureños, porque es la misma razón que explica que EEUU siendo la primera potencia del mundo, con los mejores colegios y las mejores universidades sea el país con más contagiados por el COVID-19 y mayor cantidad de personas fallecidas a causa del coronavirus. Sucede cuando la persona no tiene un pequeño depósito en su cerebro para razonar que estando en la superficie terrestre es porque en la vida ha encontrado un sentido para lograr objetivos personales, familiares y sociales.

Por muy ignorante que sea una persona, por instinto de conservación sabe que lo sensato en este momento es evitar el contagio del COVID-19 y que sumergirse en una francachela en medio de una aglomeración humana es estar a la caza del contagio del virus. Toda persona que se lance a esta carrera suicida es porque ha renunciado a la vida y con el contagio busca arrastrar a sus familiares.

Así como vimos al grupo de personas en la sala reducida de una casa en la capital, entregados al festejo en una forma irracional, podemos pensar que todas estas personas exaltadas y sin amedrentarse estaban en la búsqueda del contagio. En ellas se reflejaba el fracaso de los fracasos que es cuando el ser humano le pierde el gusto a vivir y prefiere la puerta falsa del suicidio.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 22 de diciembre de 2020.

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