El feriado y un buen hábito

octubre 2, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Una de las debilidades que tenemos los hondureños que nos impide salir del subdesarrollo es la de tener una serie de malos hábitos, como el de acostumbrarnos a vivir en medio de la basura, originado en la pésima costumbre de arrojar por donde vamos todos los deshechos que tenemos a mano. El hecho de vivir en un entorno pintado y forrado de basura nos expone ante el mundo entero y especialmente a la vista de los extranjeros que conviven con nosotros, como un país habitado por personas que sienten gusto y se sienten confortados habitando en un entorno lleno de basura y desperdicios.



La experiencia que vivimos cierta vez un grupo de colegas mientras departíamos con un embajador de Taiwán, comparando a nuestro país con la pequeña nación asiática que pese a su pequeño tamaño geográfico, sin bosques y sin ríos, es una potencia económica mundial; le preguntamos su opinión del porqué siendo Honduras un país mucho más grande en extensión territorial, con una inmensidad de recursos naturales que no tenía Taiwán, éramos una nación sumida en la pobreza, mientras Taiwán no paraba en aumentar su prosperidad.

El embajador taiwanés nos dejó helados de pies a cabeza, cuando sin inmutarse y queriendo no ser muy riguroso con nosotros, nos dijo, que un país donde la gente tiene la mala costumbre de botar la basura en cualquier lugar y adquiere el mal hábito de convivir con los promontorios de basura, es difícil que entienda los demás problemas que hay que resolver, que pasan todos por tener buena educación, para poder despegar y salir del subdesarrollo. El embajador nos retrató con una fidelidad irrefutable: un país que vive en medio de la suciedad y la basura, no tiene condiciones para progresar.

Nosotros hemos venido desarrollando desde hace un año una campaña que denominamos POR UNA HONDURAS BRILLANTE, que busca crear el buen hábito de no lanzar la basura en cualquier lugar, sino en el lugar apropiado que no tiene más objetivo que tocar la conciencia de los hondureños para corregir este mal hábito que además atenta contra la salud de todos. Con motivo del feriado de octubre, hemos observado que desde el año pasado, como hay miles de personas movilizándose en todas las direcciones del país, los distintos lugares están buscando atraer a la mayor cantidad de visitantes mostrando su mejor cara que es la del aseo.

Grupos de vecinos de los lugares con encanto y de las ciudades portuarias, se han integrados a los trabajadores municipales para recoger la basura y limpiar con esmero todos los sitios que tienen un atractivo para los visitantes o para sus paisanos que regresan a su pueblo natal a pasar unos días con sus familiares y amigos. En los reportajes que nos han enviado nuestros corresponsales hemos visto brigadas numerosas dedicadas con mucho afán a la limpieza y aseo de sus lugares más vistosos. Recientemente vimos unas hermosas cascadas en un balneario de Marcala, en medio de un ambiente que brillaba por el aseo esplendoroso que la adornaba. Jamás imaginamos que en Marcala hubiera una belleza natural impresionante, igual vimos en San Pedro de Zacapa, y ayer los vecinos de Omoa y Puerto Cortes limpiaban con un esmero digno de elogio sus hermosas playas caribeñas. El feriado de octubre, como los otros feriados, está cultivando entre los hondureños el buen hábito del aseo, que es tan indispensable mantenerlo y fomentarlo como parte de una nueva cultura, que nos impulsará para dejar de ser un país apestoso por la abundancia de la basura que nos expone como una nación habitada por personas que al no preocuparse siquiera por recoger la basura, o no botarla en cualquier lugar de nuestro entorno, no nos permitirá que cambiemos de actitud para enfrentar otros desafíos que también inciden para que sigamos siendo un país arrastrado y consumido por una pobreza demoledora.

Entonces, que nuestros pueblos y ciudades se esmeren en mantenerse aseados durante el período vacacional por el interés de atraer visitantes, para que ocupen sus hoteles y hospedajes, que consuman la gastronomía que cocinan con el mejor sabor local, y que adquieran los diferentes productos elaborados con la materia prima de las localidades, es algo inmensamente positivo, porque es un hábito que se va arraigando en todas las localidades, y los buenos o malos hábitos son los que generan las buenas y malas culturas.

El feriado de octubre, igual que el de semana santa y el feriado navideño, además de movilizar a los hondureños para crear un circulante económico en nuestras ciudades y pueblos del interior, deben continuar enfocándose en crear el buen hábito de la limpieza y el aseo.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 2 de octubre de 2019.