El ex presidente brasileño Michel Temer fue arrestado por el caso Lava Jato

marzo 21, 2019

Se trata del segundo ex mandatario de su país en ser apresado por causas de corrupción, después de Lula da Silva. El juez federal de Río de Janeiro Marcelo Bretas también pidió el arresto del ex secretario general de la presidencia Wellington Moreira Franco

 

Brasil



La Policía Federal brasileña arrestó este jueves al ex presidente Michel Temer (2016-2018) en un caso vinculado a la Lava Jato, como es conocida la mayor operación de combate a la corrupción en la historia de Brasil y que destapó un gigantesco escándalo de desvíos de la petrolera estatal Petrobras.

La detención de Temer fue ordenada por el juez federal de Río de Janeiro, Marcelo Bretas, que también decretó el arresto del ex ministro Wellington Moreira Franco, un importante colaborador del ex presidente y su correligionario en el partido Movimiento Democrático Brasileño (MDB), que fue detenido en esta ciudad.

La Fiscalía llegó a solicitar dos veces ante la Corte Suprema la apertura de juicios por corrupción contra Temer pero el Congreso se negó a autorizar los procedimientos, por lo que el avance de todas las causas en su contra dependía de que perdiera el fuero privilegiado con el fin de su mandato, lo que ocurrió el pasado 1 de enero.

Los procesos contra el ex mandatario fueron remitidos a jueces de primera instancia una vez que perdió el fuero privilegiado, por lo que ya se esperaban medidas judiciales en su contra.

Temer se ha convertido en el segundo jefe de Estado en ser detenido en Brasil por casos vinculados al Java Jato ya que Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) cumple desde abril del año pasado dos condenadas de 12 años de prisión por corrupción y lavado de dinero.

Temer, que era el vicepresidente del país desde 2011 y asumió la jefatura del Estado en 2016 luego de que el Congreso destituyera a Dilma Rousseff por irregularidades en la presentación de las cuentas públicas, fue detenido en la mañana de este jueves en su residencia, en San Pablo, la mayor ciudad de Brasil.

De acuerdo con fuentes judiciales, el ex mandatario será trasladado a Río de Janeiro este mismo jueves para el respectivo examen de cuerpo de delito y para que rinda indagatoria ante el juez que ordenó su detención preventiva, es decir sin plazo para su liberación.

Lo más probable es que sea recluido en las celdas de la sede de la Superintendencia de la Policía Federal en Río de Janeiro, a donde son conducidos los detenidos por casos de la Lava Jato en esta ciudad.

El Lava Jato, la operación que destapó las corruptelas en Brasil, cumplió cinco años el domingo pasado. Lo que comenzó como una investigación por irregularidades en casas de cambios terminó por destapar una red que ha salpicado a ex ministros, diputados, ex gobernadores y ex mandatarios, entre ellos Michel Temer, Dilma Rousseff y Luiz Inácio Lula da Silva.

La operación salió a la luz pública en marzo de 2014, tras la captura de una veintena de personas, aunque las investigaciones se remontan a julio de 2013, cuando la policía de la ciudad de Curitiba, en el sur del Brasil, descubrió una red de lavado de dinero que funcionaba desde puestos de lavado automático de autos (Lava Jato).

Desde entonces, la Justicia ya ha dictado sentencia en 50 procesos e impartido 242 condenas contra 155 personas. La suma de las penas totaliza 2.242 años y 5 días.

El siguiente es el cronograma de los cinco años de operación 2014: estalla el escándalo – En marzo de 2014 la Fiscalía descubre que Alberto Youssef, un cambista que ya tenía antecedentes penales por lavado de dinero, le había comprado un vehículo marca Land Rover al ex director de Suministro de Petrobras, Paulo Roberto Costa, hecho que prendió las alarmas de las autoridades y que se convirtió en la primera ficha de un efecto dominó en el que aún faltan fichas por caer.

Costa desvela un sistema de corrupción organizado alrededor de Petrobras. Las empresas constructoras constituyeron un exclusivo «cartel» y pagaban millonarios sobornos para adjudicarse contratos amañados de Petrobras que eran repartidos entre los dirigentes de la empresa y los políticos que utilizaban su influencia para mantenerlos en los cargos.

El caso de corrupción de la empresa brasileña ha cimbrado a toda América Latina

2015: le llega la hora a poderosos políticos –

La Fiscalía comienza a desvelar una mayor participación de políticos en la red, acusados de nombrar y mantener a los directivos de la petrolera para continuar con las corruptelas. –

Se dan las primeras condenas y caen bajo el ojo de la Justicia dos grandes constructoras brasileñas, Odebretch y Andrade Gutiérrez, cuyos directivos también fueron presos. Detienen al poderoso empresario Marcelo Odebrecht. –

Comienzan a caer políticos y personas relacionadas con el entonces gobernante Partido de los Trabajadores (PT), la formación liderada por Lula, entre ellos, quien fuera su ministro de la Presidencia, José Dirceu, uno de sus hombres de confianza. –

En el segundo semestre de 2015, ruedan más cabezas de ex directivos de Petrobras y entran en la baraja de las investigaciones el ex presidente Fernando Collor de Melo y el ex diputado Eduardo Cunha, del partido Movimiento Democrático Brasileño (MDB), quien fuera presidente de la Cámara y entonces uno de los parlamentarios más influyentes del país.

2016: Odebrecht firma la «delación del fin del mundo» –

Ruedan las cabezas de políticos y mandatarios regionales, y las de tres ex ministros de los Gobiernos de Lula y Dilma Rousseff, entre ellos Antonio Palocci, considerado el hombre más influyente de esos mandatos. –

La constructora Odebrecht, una de las principales protagonistas del escándalo, decide colaborar con la Justicia. Un total de 77 ejecutivos de la compañía firman un acuerdo de delación con el Ministerio Público para entregar detalles de la trama corrupta a cambio de reducción de las penas. –

El Departamento de Justicia de Estados Unidos revela que 12 países recibieron 788 millones de dólares por parte de Odebrecht a cambio de contratos en 12 países de 2001 a 2016.

De acuerdo con Estados Unidos, la compañía pagó sobornos para garantizar contratos en Angola, Argentina, Brasil, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, México, Mozambique, Panamá, Perú y Venezuela.

 

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