El Estado de Derecho

octubre 18, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El Estado de Derecho es el principio clave del sistema democrático, en el que todas las personas, instituciones, empresas privadas y entidades públicas, incluido el propio Estado, están sometidas a las leyes vigentes que han sido promulgadas públicamente, y que se hacen cumplir por igual a través de los operadores de justicia. Según los legisladores romanos nadie está por encima de la ley, y quien pretenda estarlo queda al margen de ella, por consiguiente, en estado de desacato que en lenguaje jurídico es la flagrante violación.



Los ciudadanos que amamos la democracia sabemos que nos debemos al acatamiento a la ley, mientras que las personas antidemocráticas son las que viven en permanente desacato, desconociendo las restricciones de los marcos legales, acostumbrados a vivir en el ámbito de la arbitrariedad donde las decisiones del dictador o del tirano constituyen la última palabra. Cuando un tribunal, sea cual fuere su naturaleza, da el veredicto en un juicio, es la palabra de la ley la que se expresa.

En los países anglosajones como EEUU, existen los juicios con jurados, especialmente para juzgar a los imputados que cometen delitos de lesa sociedad, porque su costumbre jurídica es dejar en manos de representantes de la sociedad juzgar a quien la ha ofendido o dañado en una de sus partes. Una sala de jurados o un juicio de jurados reúne ciertas condiciones como el hecho de estar integrado por determinado número de personas a los que la ley les da la facultad de verificar las pruebas para dictar un veredicto. La sociedad jurídica de EEUU contempla como evidencias de un juicio, los testimonios de los peores elementos delictivos, que le han hecho daño a la sociedad estadounidense, pero que en determinado momento son los aliados perfectos para castigar a otros. Es algo contradictorio, que un delincuente de la peor catadura sea el que ayude a condenar a otra persona, a cambio de que el Estado le otorgue el beneficio de reducir sus penas. A simple vista esta visión de justicia, distorsiona el objetivo del Derecho mismo, pero los legisladores estadounidenses, basados en las costumbres, los mitos y las creencias propias de esa sociedad lo hicieron su sistema, porque creen que es la forma como la sociedad puede cobrarse las afrentas de quienes cometen una falta grave en su contra.

Aun así, esa forma de impartir justicia en EEUU, merece respeto, porque cada país tiene derecho a preservar su sistema, por lo que, a las personas de otros países que son atrapadas por incumplir las leyes de ese país, no les queda más que acatarlas. En el juicio contra el ex diputado Tony Hernández el jurado dio el veredicto de culpable por los cargos imputados; el sistema concede a la defensa el derecho a recurrir a la apelación, en el tiempo estipulado por la ley, antes de que el juez dicte la sentencia.

EEUU, el país donde más se consumen y se distribuyen las drogas, posiblemente el mayor mercado de narcotráfico del planeta, tiene su sistema para defender a su sociedad y aunque no es el mejor del mundo a los demás países no les queda más que respetarlo. En el caso de Honduras, siendo que el declarado culpable es hermano del Presidente de la República, hoy más que nunca el gobierno debe demostrar que está dispuesto a seguir combatiendo el narcotráfico con toda la energía posible.

El gobierno hondureño ha sido reconocido por los mismos EEUU por su empeño demostrado en el campo de las acciones y de los hechos, en combatir el narcotráfico y el crimen organizado. Su deber moral y legal es no bajar la guardia, el resultado del juicio de hoy no debe mermar su espíritu de combatir un mal que hace mucho daño a la humanidad como es el tráfico de drogas.

Esta lucha no concede posibilidades de privilegio para nadie, ni siquiera para el mandatario de la República, porque, como existía en el espíritu del antiguo Derecho Romano, un gobernante debe actuar como un padre de familia, que al imponer rigor y disciplina a sus hijos, sabe que el mismo no está exento de que la ley le castigue a uno de los suyos por infringir las normas.

Es un deber moral otorgar el beneficio de la comprensión al gobernante por los momentos difíciles que atraviesa, pero hay que reconocerle y motivarle para que en ningún momento baje la guardia en la dura tarea que se ha impuesto de combatir el narcotráfico y el crimen organizado. Quizás sabiendo que es una lucha más dura que cualquier otra, que puede que le depare más sinsabores que satisfacciones, pero aun pagando ese costo, su deber como primera autoridad es no ceder ni bajar la guardia en lucha contra el narcotráfico.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 18 de octubre de 2019.