El enemigo equivocado

abril 24, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Incomprensiblemente, solo se puede confrontar las iniciativas que tienden a reordenar los principales programas de Estado como son Salud y Educación, cuando no se tiene conciencia que ambos ramos requieren de una cirugía urgente para volverlos eficientes y efectivos, en el cumplimiento de sus grandes objetivos, que no han estado cumpliendo en perjuicio del bienestar sanitario y de un sistema educativo que ha estado abandonado. Históricamente esto es algo cíclico, cada vez que hay intentos de buscar reformas en estos dos grandes estamentos vitales para la nación, surgen las reacciones de las organizaciones sindicales que condicionan cualquier paso que se quiere dar, al interés de sus membresías.



El desafío de modernizar y volver eficientes tanto el sistema educativo como el ramo de Salud pasa por los escollos de la oposición de las organizaciones sindicales, que al rechazar las transformaciones vuelven un imposible la tarea administrativa de cualquier gobierno, porque los sindicatos convierten en trincheras de lucha las perspectivas reformistas que se trazan en el ejecutivo para dotar a los hondureños de mejor asistencia en el ramo de salud pública y por transformar un sistema educativo anquilosado que no está cumpliendo con las necesidades educativas de las nuevas generaciones, que tienen el deber de liderar los destinos de Honduras, para lo que deben prepararse conforme las exigencias de este siglo en que la disrupción tecnológica plantea una competencia descomunal.

No estamos en contra del papel de los sindicatos, pero cuando estos vuelven una tradición el oponerse a los intentos de reformar los dos grandes ramos de bienestar de los hondureños, y actúan como si para ellos esto fuera algo irrefutable, nuestro país queda expuesto a ser una nación carcoma, donde los principales sistemas y órganos de bienestar, se vuelven vetustos, y lo que antes se consideró que eran sistemas valiosos para la educación y la salud del hondureño, han sufrido un deterioro que los ha vuelto inservibles. Y cuando las autoridades dan señales de atreverse a hacerles retoques para reactivarlos en beneficio de la población, los sindicatos suenan sus tambores y el gobierno parpadea y se echa para atrás.

Toda la preocupación de los sindicatos es que no les toquen el personal que forma parte de sus estructuras, aunque muchas de esas personas terminan de anquilosar ambos sistemas, porque sus funciones ya no las ejercen por no estar preparados para  responder al trabajo que se necesita hacer tanto en salud como en educación. Y en ambos sistemas se requiere un cambio de eje, que los haga girar para que cumplan con los objetivos de darle a la población un verdadero sistema de salud y un sistema educativo que responda a la evolución vertiginosa que ha producido en el mundo la disrupción tecnológica.

Nuestro sistema de salud ha sido corroído por asociaciones extrañas que giran alrededor de los hospitales y los almacenes de medicinas, y hasta ahora ningún gobierno ha podido romper ese accionar mafioso que termina por determinar lo que a ellas les conviene, y pasan los ministros y se sienten frustrados porque no han podido darle vuelta a ese sistema que opera fuera del marco legal, en el que se implican desde trabajadores, enfermeras y hasta médicos, por desgracia. El único pequeño avance ha sido la compra de medicamentos por fideicomiso bancario, pero una vez hecha la compra de medicinas y estas ingresan al almacén, el ministerio no tiene control para administrar el suministro a los hospitales, porque hace mucho tiempo que lo perdió.

En Educación, el sistema cayó en la trampa de la tradición, del costumbrismo, el saber que tenemos un sistema educativo que año con año arroja cifras masivas de egresados en escuelas, colegios y universidades, pero  que  no responden ni a las demandas del mercado nacional, mucho menos al mercado internacional. El sistema educativo hondureño está formando con la mentalidad del ayer, y lo que necesitamos es un nuevo sistema que forme a las nuevas generaciones con la mentalidad del mañana, porque de nada sirve estar lanzando grandes horneadas de profesionales en todos los niveles, si estos centros educativos están trabajando con un modelo que ya no responde a los nuevos desafíos. Hoy tenemos cantidad de universidades privadas, pero ¿qué organismo competente las evalúa para saber si están cumpliendo con el elemental principio de tener el profesorado universitario capacitado para la enseñanza al más alto nivel?

A los dirigentes sindicales les decimos: cuando se oponen a la transformación de los dos sistemas más importantes, de los que depende el bienestar en Salud y en Educación de los hondureños, convierten a Honduras en el enemigo equivocado. Porque Honduras no puede seguir siendo un castillo en al aire, es un gran error de los dirigentes sindicales torpedear los intentos de modernizar los dos ejes básicos que determinan el progreso de un país.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 24 de abril de 2019.

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