El emplazamiento del transporte

septiembre 9, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La posición de los empresarios del transporte de paralizar el tráfico si el gobierno no les satisface su petición de permitirles ofrecer el servicio con la capacidad máxima de las unidades, es la clásica salida que pareciera que ya no asusta a las autoridades. La crisis no solo aprieta al transporte, no menos golpeados están los demás sectores, pero al atravesar una pandemia que por el momento no tiene visos de solución a corto ni mediano plazo sino hasta el 2022 cuando esté aprobada la vacuna contra el COVID-19, lo razonable es guardar las maletas de la virulencia porque esta no es el arma indicada para pelear la reactivación de un servicio que si bien es verdaderamente importante, al mismo tiempo siendo las unidades de transporte, especialmente del servicio público de pasajeros, las que deben ser controladas para evitar aglomeraciones humanas, su uso no está siendo recomendado en los actuales momentos en ningún país.



El transporte público es importante, por lo tanto, el gobierno debe prestarle atención, y buscar una solución para que los empresarios del rubro puedan subsistir, sin embargo, hay que diferenciar entre uno y otro servicio, nos referimos al transporte de carga que en estos momentos es verdaderamente esencial en la vida económica del país. Sin transporte de carga no funcionaría la cadena alimentaria, no habría acarreo de combustibles, no se podría transportar carga y mercaderías, y alrededor de esto, hay centenares de empresas como las maquilas que quedarían semiparalizadas en su actividad de exportación.

En cambio, el transporte público de pasajeros amerita una regulación obligada, porque abrir los autobuses a capacidad completa sería darle la venia a la propagación masiva de la pandemia, más de lo que ya está, porque, lo que se recomienda como contención del COVID-19 es evitar a toda costa las aglomeraciones humanas. Y un bus de 60 pasajeros o menos, con toda su capacidad ocupada, sería un banquete ideal para el coronavirus. Las autoridades del Instituto de Transporte han explicado de una manera simplista que la apertura del servicio de pasajeros se hará de una forma gradual y con las medidas de bioseguridad, lo que parecería consecuente con la gravedad que representa la crisis sanitaria.

En este sector del servicio de transporte de pasajeros debe prevalecer la racionalidad, los empresarios como ciudadanos, padres de familia y sujetos activos de un rubro de negocio tradicional, saben que funcionando solo un 20 por ciento de la economía no provocará una demanda de utilidad de asientos en los buses, será hasta que gradualmente se vaya incorporando el resto de las actividades cuando habrá más circulación de personas y más ocupación de asientos. Sin embargo, un bus no podrá rebasar la ocupación del 20 por ciento de sus asientos, si no es rompiendo la distancia física del metro y medio que debe haber entre personas, aun usando mascarillas. Los espacios de un bus, dependiendo de su tamaño son de menos de un metro entre uno y otro asiento. Haciendo un cálculo ligero, un bus de 60 pasajeros, solo podría llevar una persona en una fila de asientos, y si el bus tiene diez filas de asientos de dos o tres pasajeros cada una, el máximo de capacidad quedaría reducido a 20 personas por unidad de transporte. A simple vista esto no haría rentable la operación, lo que obliga a un diálogo entre empresarios y autoridades para buscar un mecanismo que permita encontrar una solución.

Como esta es una experiencia excepcional, va a requerir de una reforma empresarial en los transportistas y un tratamiento especial del gobierno a este rubro, porque algo debe quedar claro: la actitud de los transportistas no nace del capricho sino que sus movimientos y amenazas surgen de la necesidad por sobrevivir en el rubro y en el mercado. La larga etapa de la comercialización del transporte urbano como se venía haciendo se terminó, está agotada con una pandemia en pleno apogeo más las posibles oleadas de otros virus que han anunciado los virólogos. Las personas ya no podrán andar amontonadas en los autobuses, como tampoco podrán hacerlo en cualquier otra actividad donde antes no había límite de espacio.

Ahora, aparte de que están prohibidos los besos, los abrazos efusivos y todo tipo de encuentro que rompe la regla del distanciamiento físico, la cercanía entre personas es considerada inconveniente. Un servicio como el transporte de pasajeros, urbano o interurbano estará marcado por la reducida capacidad de las unidades, lo que hará poco rentable este rubro. Sin embargo, tampoco es razonable que los empresarios del transporte se arrastren unos a otros cuando reclaman derechos, siendo que una cosa es el transporte de pasajeros y otra el de carga. Este último no tiene el problema de las aglomeraciones humanas y trabaja con otro tipo de regulaciones.

Apelamos a la cordura de los empresarios del transporte, y esperamos más diligencia de los funcionarios del Instituto de Transporte, porque la solución no es tan sencilla como se dijo hoy. Aunque la economía se vaya reactivando en mayor proporción, el transporte de pasajeros no podrá hacerlo con el mismo ritmo, porque los buses deberán seguir regulados a la cantidad de pasajeros que no rompa la regla de la distancia física del metro y medio que debe haber entre las personas.

Esta es la realidad, triste para los propietarios de buses, pero que debe respetarse, porque la salud de la población hondureña en general está por encima y es más importante que cualquier otro interés. Los transportistas deberán comprender que no es una limitación a su derecho empresarial, sino que se trata de proteger la vida de los hondureños que hoy está gravemente amenazada por la pandemia del COVID-19, que es una realidad con la que solo podremos convivir cuidándonos al máximo. Para el gobierno esta situación constituye un desafío complicado, que deberá atender con una solución que no deje el sabor de exclusión de un sector, que es el argumento preferido por los que disfrutan encendiendo pólvora en las calles.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 9 de septiembre de 2020.

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