El ego y el Estado de Derecho

septiembre 18, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El ego es el estado emocional de las personas que no quieren ver más allá de su nariz, que solo admiten como verdad lo que ellos defienden, aunque sea una equivocación. Un ególatra o un egoísta, o un egocentrista, es una de las personas más negativas en cualquier sociedad, es muy poco o casi nada lo que aportan, porque como siempre andan navegando para donde apuntan sus deseos, son incapaces de detenerse a prestarle un servicio al prójimo, y como es natural, esperan todo del país, pero nunca están para sacrificarse por la Patria.



El mundo está lleno de ególatras, egoístas y egocentristas, y como es natural, Honduras tiene muchas personas de esta clasificación, casi todas navegando en las aguas políticas, hablando hasta por los codos, pero sin que les podamos ver siquiera una acción bienhechora que los distinga como ciudadanos serviciales. En este sentido somos escenario de duelos de egos, entre personas que han pasado por la vida de la administración pública, y que han cometido faltas graves contra la dignidad y los intereses de Honduras, incluso, que han tenido que ir a la cárcel por cometer acciones ilícitas, pero como en Honduras tenemos una memoria frágil, pronto estos ciudadanos beneficiados por el olvido han reaparecido como grandes personajes, dando lecciones de moral, estableciendo diferencias entre los cínicos y los que apegan sus hechos a la moral.

En este elenco de ególatras, egoístas y egocentristas, hay quienes niegan que Honduras viva en un Estado de Derecho, porque como lo suyo es echarle tierra a Honduras y sus instituciones, alegan sin razón que no tenemos vida institucional porque según ellos el país se está moviendo y es dirigido en base a lo que dice una sola persona. Una aseveración semejante solo puede provenir de mentes desalmadas que se han entregado sin condición a la causa ideológica totalitaria, la que consideran la panacea, aunque el totalitarismo como el que impera en Cuba, Venezuela, Nicaragua, y Rusia, no sea un ejemplo de libertades ni de progreso.

Sin embargo, el Estado de Derecho en Honduras, no se deja intimidar por opiniones como las que expresan estas personas que quisieran entregar a Honduras al socialismo del siglo XXI; puede que las instituciones tengan sus fallas, pero aun en la democracia más ejemplar del mundo como es Estados Unidos, las instituciones eventualmente son criticadas por resoluciones o sentencias de los tribunales, por medidas que adoptan las cámaras representativas o por las decisiones personales del actual presidente Donald Trump. Hasta en Inglaterra, la cuna de la democracia moderna europea, se cuecen habas. Hace unas semanas el primer ministro Boris Johnson se metió contra el parlamento británico creando una crisis inédita. En España se eligió a un presidente que no ha podido formar gobierno porque los partidos opositores no le aceptan la cuota de poder que el presidente les asigna.

La grandeza del Estado de Derecho es que permite a los ciudadanos vivir en libertad y los hondureños podemos preciarnos que, en medio de las circunstancias que prevalecen, vivimos en libertad, sin más restricciones que las que nos imponen las leyes, ante las cuales no podemos saltar ninguna tranca que nos limite determinada acción que las contraviene.

En cambio, quienes dicen que en Honduras no hay Estado de Derecho, son personas tránsfugas, que han cosechado triunfos personales en un partido noble como el Partido Liberal, del cual desertaron para formar otra agrupación política surgida de la membresía del liberalismo hondureño, al que ahora pretenden destruir como solo pueden hacerlo las personas que por naturaleza son ruines.

Decía Napoleón Bonaparte que para conocer a un ruin hay que darle poder a un malvado, y vaya que esta afirmación histórica retrata a estas personas que desdicen su militancia liberal, como auténticos tránsfugas, renegados, que por naturaleza son ególatras, egoístas y egocentristas, que creen que los hondureños olvidamos su reciente pasado, y que si fueran personas correctas deberían sentirse abochornados por lo malo que hicieron a su paso cuando estuvieron en cargos importantes de la administración pública, de los que fueron separados en forma deshonrosa.

El tiempo esconde algunos hechos por el escudo de la desmemoria y el olvido casi generalizado, pero aun con su enorme poder el tiempo no puede borrarlo todo, porque siempre hay memorias de acero que tienen capacidad para mantener vivos los hechos ocurridos, especialmente cuando estos han sido protagonizados por ciudadanos contemporáneos que en su paso por los cargos públicos han defraudado a su familia y a Honduras. El Estado de Derecho si existe en Honduras, y quienes lo defendemos no permitiremos que los menos indicados lo cuestionen y lo desconozcan.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 18 de septiembre de 2019.

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