El desencanto de los feriados

octubre 8, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Los feriados son días destinados a la celebración de un acontecimiento histórico o, períodos cortos decretados por las autoridades para que la población pueda disfrutar de momentos de solaz y esparcimiento, para viajar y distraerse visitando especialmente otros lugares del país o del extranjero, no solo por recomendación médica sino para estimular la economía a través del consumo que se produce con el desplazamiento de las personas que hacen turismo. Un feriado por lo general produce un encanto en la mayoría de la población, sobre todo en estos tiempos en que por la pandemia la gente se ha visto obligada a recluirse en un confinamiento que a la larga desespera y termina por hacer que las personas caigan presas de la depresión.



No hay persona a la que no le caiga bien un feriado; en el mundo los feriados son los períodos más ansiados entre la gente, raro es aquel que se desencanta y manifiesta tirria contra los feriados por creer que con los descansos se fomenta la haraganería, pero por haber dos temporadas de feriado al año ningún país va a la quiebra. EEUU es uno de los países que tiene un nutrido calendario de feriados y donde a veces, según sea la fecha del día festivo, terminan uniendo el feriado con un fin de semana, con el deliberado propósito que las personas puedan visitar a sus familias o hacer un viaje para distraerse.

Cuando se dice que agrupar los días festivos de octubre en una semana solo sirve para que los haraganes hagan fiesta, hay una mala percepción del propósito que tuvieron las autoridades para darle oportunidad a la gente que tenga un segundo período para vacacionar, porque el espíritu de esta medida es permitir que todos los que tienen parientes en otros lugares dispongan del tiempo suficiente para que compartan con aquella parte de la familia de la que viven alejados. Y los que aprovechan para disfrutar del mar, los lagos y lagunas que tenemos en el país, o para ir a los parajes montañosos, o a aquellos sitios turísticos de renombre internacional que requieren por lo menos de cinco días para poder apreciarlos y disfrutarlos.

Casi todos los países, además de las vacaciones normales, tienen dos períodos semanales extras durante el año para vacacionar. Los europeos además de la semana santa disponen entre julio y agosto, que es el tiempo de verano, de una segunda semana para tomarse vacaciones. En Estados Unidos está la «Easter Week» equivalente a la semana santa, aunque los estadounidenses tienen muchos días feriados por distintos acontecimientos, además del período vacacional que en ese país es obligatorio tomarlo para recargar las baterías emocionales.

Las sociedades han aprendido que las personas necesitan períodos cortos de feriado para distraerse y reducir las tensiones y el estrés que produce el quehacer diario, aunque en muchos países europeos hay una tendencia de reducir las jornadas de trabajo lo cual si es inconveniente porque esta medida si va en detrimento de la economía de las empresas y de la economía del país en general, porque entre menos se trabaja menos se produce. Los feriados en cambio sirven como factores estimulantes de la economía en todo sentido, en primer lugar las personas regresan de sus cortas vacaciones con mejores ánimos para el desempeño, y en segundo lugar porque la movilización de personas produce un circulante económico que favorece a las economías locales y regionales que dependen de los desplazamientos turísticos para que sus negocios vivan, igual que lo necesitan las comunidades locales.

Los salvadoreños tienen fama de ser los centroamericanos más laboriosos, pero a su vez son los que más disfrutan de los feriados. En El Salvador además de la semana santa y del período obligatorio de vacaciones, han hecho costumbre disfrutar la fiesta del Salvador del Mundo en el mes de agosto, con una segunda semana de feriado que les permite a los salvadoreños hacer turismo dentro y fuera de su país. Miles de ellos visitan las atracciones turísticas hondureñas, sean las Ruinas de Copán, ciudades costeñas como Trujillo, Tela, Puerto Cortés y La Ceiba y centenares de salvadoreños se desplazan a Roatán atraídos por las bellas playas de arena blanca que no existen en su país, favoreciéndonos con un buen derrame económico que dejan en cada lugar que visitan, caracterizados los salvadoreños como turistas de calidad que gastan buenas cantidades por donde se movilizan.

No es razonable hacer campaña en contra del feriado de octubre, como tampoco lo es el hecho de quejarse por haber bautizado la semana de feriado de octubre como Feriado Morazánico. No vemos nada de malo en ello, como no ven nada de malo los estadounidenses el aprovechar la fiesta de independencia, cuando las empresas usan además del nombre de los próceres, la bandera de su país para hacer promociones comerciales hasta en las camiseta, gorras, sombreros y hasta en los tenis. Lo peor que podría sucedernos es que del todo los hondureños nos olvidemos de Morazán, y lo releguemos al baúl de los recuerdos donde se depositan las reliquias de las que la gente no quiere acordarse.

Festejemos los feriados, dejemos que los que puedan aprovecharlos y disfrutarlos que lo hagan. Los que no podamos o preferimos quedarnos en nuestra casa, es nuestro derecho. Con los feriados la economía nacional gana, pero sobre todo ganan las economías locales que en caso contrario, sin feriados, quedarían en la ruina si nadie visita sus comunidades.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 8 de octubre de 2021.

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