El desafío más importante

agosto 11, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El desafío más importante en esta desgracia que es la pandemia del COVID-19, es la discontinuidad en el sistema educativo hondureño, que ha dejado a miles de niños y jóvenes fuera del techo escolar. El daño que eso representa no lo pueden medir los que se llenan la boca con las defensas populistas al referirse a la defensa del pueblo hondureño, porque al haberse apoderado ese sector de lo ideológico por lo que en realidad es el interés público, la pérdida de la enseñanza en primaria y media es lo más grave que le está ocurriendo a nuestro país, una factura costosa que pagaremos en pocos años, cuando comprobemos que miles de niños y jóvenes se han bajado del todo del tren de la educación.



No sucede igual en los países vecinos del istmo centroamericano, donde autoridades y padres de familia han hecho un notable esfuerzo por reanudar la actividad educativa pública, primero de manera semipresencial y después lo han hecho de manera presencial. Es para preguntarse ¿qué mejor calidad de ciudadanos hay en Costa Rica, Nicaragua, El Salvador y Guatemala, para que hayan tomado los protocolos precisos, abriendo sus escuelas y colegios tomando las previsiones necesarias?

Sin duda que reabrir la actividad educativa en estos momentos es un verdadero desafío, pero si los demás países centroamericanos han decidido enfrentarlo a costa de un gran sacrificio, los hondureños no nos podemos quedar de brazos cruzados viendo como los países vecinos asumen con entereza, mediante un modelo educativo que está blindado con las medidas biosanitarias, la reapertura de las escuelas. En varios Estados de la nación americana, California, Nueva York y Florida, donde ha repuntado la pandemia con la variante Delta, todas las escuelas que fueron reabiertas están en plena actividad, con los maestros y alumnos tomando las medidas biosanitarias al pie de la letra.

El gobierno debe facilitar lo necesario para que las escuelas hondureñas al reabrir tengan lo indispensable para contar con un ambiente higiénico donde los niños, jóvenes y profesores mantengan la confianza de  saber que al estarse cuidando evitarán ser contagiados por el virus. El regreso a las aulas en estos momentos debe estar apegado al aseo permanente, a usar la mascarilla, a guardar la distancia física y al lavado frecuente de manos. Si los niños y profesores de los demás países centroamericanos han aceptado el reto y están conviviendo bajo los techos escolares, evitando el riesgo con disciplina, no vemos porque los niños y los profesores hondureños no puedan hacerlo igual, aunque hay decenas de escuelas hondureñas del interior de nuestro país que ya están en plena actividad escolar. Recientemente contamos la experiencia salvadoreña, donde los profesores se rebelaron cuando las autoridades educativas de ese país decidieron suspender las clases ante el surgimiento de la variante Delta. Los profesores salvadoreños asumieron la responsabilidad y a costa de su propio riesgo decidieron continuar las clases en muchas escuelas. Algo igual han hecho los profesores de Ocotepeque y de otros municipios hondureños que son dignos de admiración, porque han demostrado su amor por la educación de sus alumnos.

Si la educación hondureña continuara con las escuelas cerradas, como lo han pedido varios dirigentes magisteriales, lo que le espera a Honduras en pocos años es la desastrosa mediocridad formativa, por esta posición de la dirigencia magisterial que obedece más a sectarismo que por desgracia también ha penetrado en el campo educativo. En cambio el pensamiento de los profesores salvadoreños, ticos y nicaragüenses, es el de evitar la brecha educativa que surgirá entre los niños y jóvenes de las escuelas privadas y los alumnos de las escuelas públicas.

Estaríamos creando una generación de niños y jóvenes privilegiados que adquieren una educación cualificada en las escuelas privadas, y los niños que no tienen otra opción que las escuelas públicas, a las cuales no acuden porque la mayoría de los profesores rehúyen cumplir con su deber. La excusa de la vacuna ya no existe, Salud Pública ya está vacunando a centenares de docentes de las escuelas que forman el pilotaje escogido para las clases semipresenciales. La decisión está tomada. Hay que dar el paso en firme para enfrentar el desafío más importante que es evitar la desgracia más grande que nos podría dejar la pandemia: un gran sector de nuestra niñez sin la instrucción educativa.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 11 de agosto de 2021.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *